Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

En compañía de los idealistas

Leyte reúne en 'El paso imposible' sus escritos sobre la corriente de filosofía alemana

En la historia de las ideas, lo mismo que en la historia de la ciudad de Buenos Aires, hay un hecho poco habitual: tanto una como la otra fueron fundadas dos veces. En el caso de la filosofía, la primera vez fue en la Grecia urbana de los siglos V y IV antes de Cristo, durante un periodo muy civilizado en que se formulan preguntas que no hallan respuesta en los mitos ni pueden explicarse por simple inspiración o motivación técnicas. Los historiadores de las ideas nunca consiguen —ni conseguirán— ponerse de acuerdo acerca de cómo se llegó a formularlas.

El filósofo Friedrich Schelling (1775-1854) es una referencia clave en los artículos compilados en el libro de Arturo Leyte.
El filósofo Friedrich Schelling (1775-1854) es una referencia clave en los artículos compilados en el libro de Arturo Leyte.

La segunda fundación de la filosofía tuvo lugar en la Alemania ilustrada y fue obra de un puñado de hombres de poderosa inteligencia. Los antiguos dirigían sus preguntas hacia lo que hay; en cambio, los modernos ilustrados alemanes, que ya conocían las dificultades insalvables que conlleva interrogar al mundo desde una atalaya exterior y sin la ayuda de Dios, decidieron que lo mejor era invertir el procedimiento y, por decirlo así, se propusieron encerrar la totalidad de lo que hay dentro de la filosofía. Esto es lo que explica que entre las muchas "filosofías" disponibles haya una, especialmente compleja y fascinante y conocida como "del idealismo alemán", cuya complejidad es tan rica y abigarrada como el mundo, tanto que uno puede tranquilamente dedicarse a ella y olvidarse de todo lo demás.

Prueba de ello la dan los propios idealistas alemanes, que en vida se pasaron corrigiéndose los unos a los otros sin conseguir jamás ponerse de acuerdo, quizá porque su pensamiento, nacido de un prodigioso salto especulativo, vive exclusivamente de monstruos conceptuales nacidos de la fantasía pura, lo que hace razonable la boutade de Borges cuando afirmaba que la metafísica debería considerarse como parte de la literatura fantástica.

Arturo Leyte está entre quienes mejor y más profundamente han estudiado el idealismo alemán en nuestro medio y, como se puede comprobar en esta compilación de sus artículos, algunos ya publicados y otros inéditos, aborda el problema central que plantea el idealismo como filosofía: cómo es posible fundamentar la operación por la que se sustituye la ilusoria contundencia de lo real —esta naturaleza que soy y siento, este fenómeno, este objeto irremplazable de mi deseo, mi muerte, etcétera—, en suma, la experiencia de todos y cada uno de nosotros, por una verdad intangible y abstracta que solo se refrenda tras el trabajo del concepto.

Los modernos ilustrados alemanes se propusieron encerrar la totalidad de lo que hay dentro de la filosofía.

En sus artículos, mientras recorre una larga serie de antinomias (naturaleza y cultura, trascendental y empírico, existencia y concepto, significante y significado, etcétera) tal como son abordadas en la obra de Kant, Hölderlin, Heidegger y sobre todo en la de Schelling, que quizá sea su referencia intelectual más citada y más evidente, Leyte reproduce la voluntaria clausura en la que viven los idealistas y, en cierto modo —y quizá deliberadamente—, la remeda en minuciosos comentarios. Explica, además, —en mi modesto parecer, en el mejor artículo de esta compilación— por qué ese programa tenía que ser sistemático.

Resulta significativo que el balance de estos textos dedicados a mostrar que el tránsito necesario de la teoría a la acción, de la crítica a la doctrina, de lo trascendental a lo empírico, lo que Kant solo intentó parcialmente en su Metafísica de las costumbres y dejó pendiente en el resto de su obra, como legado a la tradición posterior, haya que computarlo, a fin de cuentas, como un fracaso. Porque Leyte mismo señala que la imposibilidad de realizar ese paso estaba ya planteada en el argumento idealista originario, e incluso se reconoce en autores muy alejados del idealismo, como Freud o Saussure. Desde esta perspectiva, su tesis de que la filosofía solo puede ser hermenéutica parece una tabla de salvación para un gran proyecto fallido o, incluso, una capitulación.

El paso imposible. Arturo Leyte. Plaza y Valdés. Madrid, 2014. 290 páginas. 17 euros.

Más información