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Toy, un grupo peculiar

El 3 y 4 de abril, se pasarán por Madrid y Barcelona para presentar su segundo trabajo, 'join the dots' que se publicó en diciembre

Toy, un grupo peculiar

En muchos aspectos, se puede decir que Toy no es una banda común. Quizá su combinado de psicodelia, krautrock y shoegazing no resulte del todo ajena al aficionado, pero es cierto que Toy tienen algo, de la misma manera que también lo tienen sus amigos y antiguos valedores, The Horrors. Por ejemplo, la manera en la que llevan a cabo todo ese ejercicio y logran que supere la marca del corta-pega estilístico. No es lo único que llama la atención de este quinteto de Londres que casi desde el día de su aparición ha sido jaleado como una de los grandes valores en el haber del rock independiente británico. Alejandra Díaz, teclista del grupo, nacida en León pero residente en Inglaterra desde hace unos años, le quita importancia a todo esto. “Hemos sido afortunados porque nuestra propuesta gustó desde el principio. No importa las ganas que tengas de hacer un disco, si al final la gente no lo escucha y no va a verte, no sirve de nada. Este tipo de expectativas siempre suele generar una presión que afecta a los músicos. No es nuestro caso. A nosotros la presión nos llega desde el propio grupo”.

Alejandra empieza hablando en castellano, pero rápidamente pregunta si puede contestar en inglés. “Así me resulta más fácil hablar sobre música”, argumenta mientras ríe por lo absurdo de la situación: no todos los días un periodista español entrevista al miembro español de una banda inglesa y termina hablando con ella en inglés. Conoce a Dominic O’Dair, Tom Dougall, Maxim Barron y Charlie Salvidge desde antes de que los cinco fueran Toy. “Nos conocimos todos más o menos al mismo tiempo. Y después decidimos montar el grupo. No es el procedimiento habitual. Aquí no hay egos y eso ayuda mucho a la hora de componer y también cuando estamos de gira”.

Son una genuina democracia. Ninguno pinta más que el otro. Lo tuvieron claro desde el principio, cuando crearon el grupo en 2010. Tan solo unos meses después el tema Left Myself Behind se convertía en una contundente tarjeta de presentación, con un sonido que recuperaba lo mejor de Neu!, Pink Floyd y Spacemen 3 y una puesta en escena tan poderosa como su sonido. El primer álbum, Toy, se hizo esperar y no llegó hasta 2012. Menos de un año después, aparecía Join The Dots, el disco que el grupo empieza a promocionar con una gira británica al día siguiente de esta entrevista, y que encadenará con un tour europeo que les traerá de nuevo a España en abril.

La gira española

Toy actúa el día 3 de abril en Barcelona, y el 4 en Madrid. Además han confirmado su participación en Mona Fest, primera edición de un festival que se celebrará el 22 y 23 de agosto en Salobreña, Granada.

Join The Dots se abre con un instrumental de más de 7 minutos, un gesto que podría parecer un órdago. “No, no lo es –aclara la teclista-, es simplemente que Conductor nos pareció que era la mejor manera de explicar lo que es este álbum, nuestra declaración de intenciones. Esto es lo que somos”. Definir lo que son Toy parece fácil, pero una vez más, no lo es tanto como parece. “El adjetivo “psicodélicos” no nos hace justicia. Es cierto que escuchamos más psicodelia que cualquier otro género, pero no es el único. También nos gustan las bandas sonoras, la electrónica, la música de biblioteca. Tanto colectiva como individualmente nos nutrimos de muchas cosas, cosas que a veces a la gente le pasan desapercibidas. Puede que no sean una influencia en nuestra música, pero nos gustan mucho Factory Floor. De todos modos, cuando nos ponemos a hacer una canción nueva no pensamos en un estilo determinado, dejamos que ella misma elija su camino”.

Otro dato interesante sobre el quinteto es su manera de registrar su música en el estudio. “Somos conscientes de que reproducir el sonido de un concierto es imposible, pero no por ello dejamos de intentarlo. Nuestros dos álbumes se han grabado así. Hay productores que prefieren grabar primero la base rítmica, luego las guitarras, luego las voces… Para nosotros eso sería anormal porque estamos acostumbrados a tocar todos juntos y si no grabásemos así habría algo que no lograríamos capturar”. Por eso mismo, uno de los objetivos de Toy es grabar un disco en directo; no hay planes concretos para llevarlo a cabo, pero el deseo de hacerlo forma parte de la idiosincrasia del quinteto. “Se trata de insistir en lo que decía antes, intentar atrapar el sonido que generamos cuando estamos en un escenario”. También se proponen grabar algunos EP’s en los que su faceta más ruidosa sea la protagonista, algo que hasta ahora solo ocurre en los temas destinados a las caras B de sus singles, y que les dan espacio para experimentar con mayor libertad. “Para nosotros evolucionar es muy importante pero también algo natural. No queremos estar haciendo siempre lo mismo, necesitamos ir a otros territorios, probar otros efectos, nuevos estilos. Es importante no aburrirse y mantener vivo el interés en lo que haces. Por eso somos prolíficos. Componemos constantemente, pero si el resultado no nos convence, entonces no ve la luz. Evolucionar es una necesidad pero no algo que deba empujarnos a hacer cosas que no nos convenzan”. Un motivo más para mantener que Toy es un grupo poco común.