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JORDI SÁNCHEZ

“El humor es la mejor pastilla”

Entrevista a Jordi Sánchez, actor, escritor y, en el papel de Recio Matamoros, el peor vecino

Jordi Sánchez, el popular Recio Matamoros de 'La que se avecina', retratado en su casa en Barcelona.
Jordi Sánchez, el popular Recio Matamoros de 'La que se avecina', retratado en su casa en Barcelona.

Pregunta. Tiene una casa muy acogedora. ¿Qué tal se lleva con los vecinos?

Respuesta. Solo tengo tres, y nos llevamos bien. Es verdad que una vez me fui al cine coincidiendo con una reunión y al volver me habían hecho presidente de la comunidad. Al revés que en la televisión, en la realidad nadie quiere ser presidente de la escalera…

P. No me dirá que no roba un limón del jardín de al lado de vez en cuando.

R. Bueno, ocasionalmente, para poner en el gin-tonic.

Perfil

Jordi Sánchez (Barcelona, 1964) es, más allá de Recio Matamoros, guionista, un autor teatral de éxito y un actor excelente. Dedica seis meses al año a interpretar 'La que se avecina' y no ha dejado de escribir. Su última obra 'Mitad y mitad', escrita a cuatro manos con Pep Anton Gómez, se representa ahora en el Romea de Barcelona. Afirma que como escritor de teatro se mueve mejor con la comedia, pero como actor prefiere el drama.

P. Una vez bajé a hablar con el vecino del segundo primera, discutimos y agarró una espada que tenía colgada, una verdadera Tizona, enorme, y me la blandió ante la cara, amenazándome con darme un mandoble. Salí por piernas, y eso que hago esgrima. Parece un sketch de su serie, La que se avecina, ¿verdad?

R. ¡Hay qué ver cómo son algunos! Una vez me pasó: el tipo me dijo, “¡vamos a la calle!”, no lo entendía, “¿a la calle para qué?”, y al ver de qué iba la cosa traté de calmarlo: “Vamos a hablarlo”.

P. Hablando de vecinos. ¿Qué opina del soberanismo catalán?

R. Hay una consulta que se ha de hacer. Cuesta entender que no se haga. Los pueblos son como vecinos: se entienden con voluntad.

P. Uy, como le oiga Recio… ¿Qué haría Recio con Mas?

R. Le tiraría un centollo. ¡Si pone al niño frente a la tele para que vea Intereconomía!

P. Con la que está cayendo, ¿nos salvará el humor?

R. Esperemos. Mucha gente por la calle me da las gracias por hacerlos reír con mi detestable personaje. “Es el único momento en que desconecto”, me dicen. La gente está muy jodida. El humor es como una pastilla. Y funciona.

P. ¿Cuál es la clave para hacer humor?

R. No ponerte fronteras. Aunque el tiempo marca algunos límites: te puedes reír de los nazis, pero no de la desgracia de ayer. Ser capaz de reírte de ti mismo ayuda mucho; si no tienes problema en eso…

P. ¿Qué relación tiene con ese impresentable y tan popular Antonio Recio Matamoros, mayorista de marisco y presidente de la comunidad de vecinos de Montepinar, su alter ego televisivo?

R. Uy, personalmente ninguna. Me gustan mucho los guiones. Es un personaje muy rico: tiene todos los defectos. Es un verdadero bombón. Su surrealismo punk me hace reír mucho. Mientras la gente no nos confunda… Porque como ser humano es un verdadero saldo. Su mezquindad, su arribismo, despotismo, la forma en que trata al colombiano Parrales, preguntándole por la cerbatana…

P. ¿Le ha pasado que le identifiquen con él? Con ese personaje ha de ser un trance.

En general, la gente entiende que Recio no es real, que es un personaje, una parodia de facha

Jordi Sánchez, actor y escritor

R. Alguna vez. “¡Eres un poco fachilla, eh!”, me han dicho por la calle. Y yo: “Que no”. Y otra vez: “¡Xenófobo!”. Y yo: “Que no”. También en plan simpático me gritan por el barrio, “¡eh, pescadero cabrón!”. La gente es muy agradecida. En general, por suerte, entienden que es un personaje, una parodia de facha.

P. Le veo algo de Ricardo III

R. No sabría decirte. Si fuera rey, Recio sería absolutista, seguro, y haría rodar cabezas. Un tipo que va con pistola por el rellano… Pero el hecho de que todo le salga mal y que tenga ese punto infantiloide lo acerca a la gente. La consigna de los guionistas es que tiene que caer bien, porque aunque es un bárbaro y un impresentable, hacemos comedia.

P. ¿Es dura la fama? Le mataron el otro día en Internet y fue muy visto.

R. Muy mal rollo, ¡vaya broma! Es la parte mala de la popularidad, y que te exijan amabilidad las 24 horas.

P. Dice que va a seguir con el personaje y la serie.

R. Sí, me gusta. Lo voy perfeccionando.

P. ¡!

R. No, no como persona, pero hay cositas para redondear su carácter.

P. La serie se regodea en lo chabacano, cutre y escatológico, ¿qué opina de que la vean los niños y triunfe entre ellos?

R. Es un problema de los padres, son ellos los que han de controlar. Es una serie para adultos y se emite en horario de mayores. Yo a mi hija de 11 años no se la dejo ver. Aunque en realidad hay cosas más fuertes en televisión.

P. ¿Añora aquella época de los comienzos, con su grupo teatral Kràmpack y tal?

R. Fue entrañable, con la camioneta Ruzafa arriba y abajo, las giras, mucho amor al arte. Lo recuerdo con cariño pero no lo añoro, como no añoro el COU.