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Sustos desde el trampolín

La muerte de un hombre vinculado a la versión china de 'Splash' hace saltar las alarmas sobre la seguridad en este tipo de programas

El actor Juan José Ballesta antes de saltar en Splash.
El actor Juan José Ballesta antes de saltar en Splash. EL PAÍS

El día en que Telecinco presentó Mira quien salta una de las concursantes, la presentadora Sonia Ferrer, enseñó a la prensa la pierna derecha. Estaba completamente amoratada, ennegrecida por los golpes recibidos al impactar contra el agua desde el trampolín. “Los golpes son de verdad, duelen”, decía entonces la concursante.

En el transcurso de las tres semanas que duró la grabación de Mira quien salta, los médicos tuvieron que hacer frente a tendinitis, contusiones, una rotura de tímpano y una lesión ocular.

Un balance de daños parecido arroja la emisión de Splash! Famosos al agua. El exjugador de baloncesto Fran Murcia sufrió una rotura de tímpano que le impidió llegar incluso al estreno del show. La presentadora Romina Belluscio dejó los saltos por una conjuntivitis. El actor Juan José Ballesta sufrió una luxación grave en el hombro. Y aún queda un programa más por emitir.

La seguridad de este tipo de programas se puso ayer en entredicho al conocerse que uno de los asistentes de la versión china del concurso, Peng Jiaxuan, de 18 años, había muerto ahogado en la piscina.

En los programas españoles ha habido luxaciones y tendinitis

Fuentes de la productora quieren, sin embargo, disociar claramente el suceso del desarrollo del programa: “El accidente no se produjo ni en un entrenamiento ni en la grabación de una gala. Aún no se conocen las causas del accidente, pero no tienen nada que ver con la producción”.

En Cuatro Cabezas, la productora de Splash tocan madera, pero aseguran que hasta ahora han tenido mucha suerte: “Lo más común hasta ahora han sido las luxaciones de hombro o las tendinitis; las lesiones típicas de la práctica de este deporte”, explican desde la productora. “Es una disciplina de riesgo, por eso tenemos al servicio de los participantes un médico y una ambulancia en la puerta del recinto deportivo, además de entrenadores con un amplio currículo, incluso alguno de ellos ha sido olímpico. Los entrenadores guían a los concursantes e incluso, como en el caso de Belluscio, deciden si deben o no deben saltar y desde donde”.

Cuando comenzó la emisión de estos programas en España —recién importados de Holanda— la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados Físicos de Madrid, la Fundación del Lesionado Medular y el Colegio oficial de Fisioterapeutas emitieron comunicados para recordar a la población que las zambullidas son muy peligrosas y pueden causar lesiones medulares y neurológicas. Estos organismos temían el efecto imitación, que los saltos sin preparación sufrieran un auge inesperado. De hecho, el 2,9% de los ingresados en el Hospital de Parapléjicos de Toledo en el año 2012 llegaron allí por la práctica de una actividad deportiva, un 22,5% por una caída.

Los productores de estos formatos recuerdan el riesgo de los saltos

Volviendo a la presentación de Mira quien salta, los participantes decían orgullosos que en su piscina, ubicada en Santa Lucía de Tirajana, en Gran Canaria, no tenían “burbujas”, una técnica que se emplea para reducir la intensidad del impacto en las piscinas profesionales. Por eso los golpes que sufrían los participantes de Telecinco eran más secos y más fuertes que en el programa de Antena 3, que sí cuenta con ellas. Eso multiplicaba el riesgo de lesión.

“Lo que pretendemos es hacer un programa de entretenimiento”, insisten desde la productora, “por eso la prioridad es garantizar la seguridad”. Y eso empieza en la selección del casting “y en las exigencias que se hacen a cada participante”, dicen en Cuatro Cabezas, “insistimos al público que estos saltos son peligrosos, y lo recordamos siempre que podemos en el programa”.