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Las manos sanadoras de Santi Millán

Telecinco estrena en agosto ‘Frágiles’, una serie sobre un fisioterapeuta que ayuda a sus pacientes con sus masajes y sus palabras

Santi Millán atraviesa un momento complicado. Está felizmente casado, pero en una noche de debilidad, cae en los brazos de su cuñada. Su mujer, que lo acaba descubriendo, no se lo toma precisamente bien. Para acabar de arreglarlo, una tercera pretendiente completa la cuadratura del círculo amoroso. Pero… ah, disculpen: en realidad todo este jaleo lo está viviendo Pablo, el protagonista de la nueva serie de Telecinco, Frágiles, que se empezará a emitir en agosto. La (pretendida) confusión viene del hecho de que el actor comparte con Pablo, según él mismo asegura, “un parecido físico asombroso”. Todo esto, por supuesto, es cosa de broma. Como las que el también presentador y cómico barcelonés (1968) no dejó de soltar durante la presentación de la serie, producida por Isla con buena parte del equipo a cargo de La pecera de Eva.

El actor Santi Millán
El actor Santi Millán

El ambiente en la convocatoria era festivo pero, en realidad, Frágiles es “un drama, aunque en positivo”. En la ficción, ese tal Pablo sosias de Santi Millán usa sus destrezas manuales como fisioterapeuta para aliviar el dolor físico, y sus palabras para curar las heridas internas, las del alma. Por su consulta pasan un buen número de personajes recurrentes, como Ruth Núñez, que dará vida a una joven con síndrome de Asperger, o Elia Galera, transformada en una ejecutiva postrada en una silla de ruedas por un accidente. También habrá pacientes de ida y vuelta, como Blanca Portillo o Antonia San Juan, que acompañarán esporádicamente al reparto fijo, completado por los actores Sandra Ferrús, Luisa Martín, Karim El Kerem, Norma Ruiz y Fran Nortes.

Con la primera temporada ya grabada (son solo ocho capítulos porque aunque aún no hay una fecha concreta, la serie arranca en verano, una época que se define por las bajas audiencias), Millán asegura habérselo pasado “muy bien, tanto por el personaje como por el método de trabajo”. En vez del clásico guionista redacta guion, actores se aprenden y declaman el guion, el equipo ha trabajado improvisando los diálogos a partir de situaciones propuestas por los escritores. El sistema es algo así como la marca de la casa de Isla producciones, que ya lo puso en práctica con La pecera de Eva.

Acostumbrado a las risas, Millán asegura estar encantado con esta excursión por el llanto. Y promete que, aunque es un guasón, se está comportando: “El sentido del humor no implica poca seriedad”, reclama. Con esa misma alegría dice que hay que tomarse los varapalos gubernamentales a la cada vez más pobre, en todos los sentidos, Cultura. “Hay que mantener una actitud positiva, porque, ¿qué hacemos ante esto? Quejarnos, sí, por supuesto, pero después hay que seguir trabajando”.

Como el afanoso deportista que presume de ser -además de correr y nadar asiduamente va incluso a participar en un triatlón en Mallorca el próximo septiembre, según cuenta-, preparar el papel de fisioterapeuta le resultó casi pan comido, dada la cantidad de veces que él se ha tumbado en una camilla. Y esa no es la única lección que llevaba aprendida. “Soy un tocón, el tocamiento me gusta”, se ríe. Pero sin olvidar que Frágiles no es cosa de chiste: “Es un retrato de la vida misma, donde te puedes levantar con drama y acabar en comedia, pasando por todos los estados”.