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Incertidumbre

Existe un agravio dramático de la fórmula 1 con respecto a la retransmisión: la pantalla compartida con la publicidad permanente

Uno de los ingenieros del equipo Williams fue quien mejor resumió la carrera de fórmula 1 en Montmeló, al resaltar que la incertidumbre por quién ganará es bueno para el espectáculo televisivo. El Ferrari de Fernando Alonso sí competirá por el título, pero la mejor noticia para la cadena que explota los derechos es que en cinco pruebas han ganado cinco pilotos diferentes y cinco escuderías distintas. Los espectáculos televisivos que proponen una incertidumbre en el resultado final atrapan la atención de la gente y la carencia de los últimos dos años puede ser corregida en este curso más disputado. Pese a que la realización de la carrera, más estratégica que pasional, fue muy cuidada, sigue existiendo un agravio dramático de la fórmula 1 con respecto a otra retransmisión. El espectador tiene que soportar casi la mitad de la prueba en pantalla dividida, compartiendo la atención con anuncios de utilitarios, de fantasías en la web y películas de Hollywood, que proponen a la audiencia la única prolongación posible en sus vidas del vértigo y la aceleración de la prueba que presuntamente están viendo. Un espectáculo tan exprimido publicitariamente que hace parecer a la retransmisión de un partido de fútbol casi un maratón benéfico sin ánimo de lucro.

Es bueno detenerse sobre los principios de la incertidumbre que rigen el gusto del público. Lo previsible aburre en el entretenimiento, y sin embargo en la vida cotidiana la gente parece buscar el amparo de lo ya conocido. Frente a las manifestaciones del 15-M la autoridad goza del privilegio de imponer su rutina siempre que lo haga de manera discreta e higiénica. Los detenidos sufrirán el agravio de no ser dirigentes con sueldos millonarios y si van adelante las desmedidas acusaciones contra ellos comprobaremos que la justicia es tan previsible como asqueante. Quienes han hundido sus empresas y comprometido nuestros ahorros se retiran al cortijo, mientras quienes se agitan pagarán con penas privativas de libertad. Tanta previsibilidad baja la audiencia, en la tele lo saben. No sé si los tipos que se encargan del juego de las urnas electorales son tan conscientes de esto, o a lo mejor es que les da igual que baje el nivel de participación mientras la modorra les beneficie.