Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El revolucionario del musical del siglo XX

El musical del siglo XX se divide en antes y después de Stepehen Sondheim

Su trayectoria está señalada por una cadena de rupturas: musical, estilística, temática

Despierta aplausos y hostilidades a partes iguales

Ahora Mario Gas presenta en el Teatro Español 'Follies'

El revolucionario del musical del siglo XX

Cuando en 1979 se estrenó Sweeney Todd en Broadway más de un crítico acusó a Stephen Sondheim (Nueva York, 1930) de haber llevado el ¡canibalismo! al teatro musical. Tampoco andaban tan errados después de contemplar los deliciosos pastelitos de carne humana cocinados por la señora Lovett que interpretaba Angela Lansbury. Estaba claro que Sondheim no había llegado a la escena teatral para hacer revivals de Sonrisas y Lágrimas. Ni para hacer pasar el rato al turista de fin de semana en Manhattan.

 Desde que hiciera su debut en mitad de los años cincuenta de la mano de Leonard Bernstein como letrista del musical West Side Story, la trayectoria de Sondheim ha estado señalada por una cadena de rupturas: musical, estilística, temática, que ha despertado aplausos y hostilidades a partes iguales entre sus receptores. Como compositor, Sondheim bebe y filtra tanto la propia tradición musical americana, Harold Arlen, Cole Porter, Richard Rodgers, como la llamada música culta, Schubert, Ravel, Prokofiev, Puccini.

El musical de la mano de Sondheim se hace adulto. Un teatro que según él debe reflejar la complejidad de la sociedad contemporánea haciendo uso como las otras artes, de los lenguajes de su tiempo. Musicales incorrectos que toman como protagonistas los asesinos de los presidentes de los Estados Unidos o bucean en nuestros miedos infantiles. Inspirados en una comedia de Ingmar Bergman (Sonrisas de una noche de verano) como A Little Night Music o a partir de la figura de un pintor como Georges Seurat y la reflexión sobre la creación artística, Sunday in the Park with George, con el ganó el premio Pulitzer en 1985

 Además de ese galardón acumula ocho premios Tony, otros tantos Grammys y un Oscar a la mejor canción original en 1990, (Sooner or later, de la película  Dick Tracy). Pero a pesar de su reconocimiento, sus detractores no se han cansado, etiquetándolo de ser un autor demasiado cerebral, de gusto intelectual, para un género como el musical que necesita sus dosis de kitsch y felicidad melódica. Pero si en una cosa todos están de acuerdo, críticos y público, es que el musical del siglo XX se divide en un antes y después de Sondheim.