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Entrevista:

Astrud y el Col·lectiu Brossa tienden puentes

El dúo y la iconoclasta formación de cuerda actúan hoy en el Festival del Mil·leni

Hace un par de años el dúo Astrud decidió apartarse temporalmente de la actividad musical. Manolo Martínez y Genís Segarra, sus dos miembros, han seguido sus actividades al margen del grupo que les dio notoriedad y sólo ahora, con un proyecto que les ha parecido sugestivo, han vuelto a los escenarios. El dúo actúa hoy en el Auditori, dentro del festival del Mil·leni, en un concierto muy especial junto al Col·lectiu Brossa. Astrud con violines, cello, marimba, vibráfono, zanfonía y acordeón. ¿Astrud fuera de sus casillas?

Pregunta: ¿De dónde surgió la idea, del Brossa o de ustedes?

Respuesta: De ninguno de ambos, nos la propuso hace años Jordi Oliveras para el festival Hipersons, una idea sencilla con buenos resultados en la que Manolo cantaba repertorio del Brossa y ellos el nuestro. Nos gustó y al cabo de mucho tiempo pensamos recuperar la idea elaborándola más.

P. ¿Porqué el Brossa, un grupo de cuerda?

R. Porque son gente con interés por hacer cosas, son listos, sensibles y no resultan ridículos ni pretenciosos. Están acostumbrados a tocar con muchos tipos de músicos (pop, rock, folk. etc). Les gusta tocar, son muy músicos, y si encima les dejas hacer arreglos, pues para ellos resulta muy atractivo. Además se les ofrece la posibilidad de tocar ante un público nuevo, el nuestro, que no es de clásica. Y compartimos actitud en escenario, ellos no son simples músicos de sesión, son divertidos y tienen sentido del humor.

P. ¿Y qué gana Astrud?

R. Hacer nuestras canciones de otra manera, trabajar con el Brossa otros arreglos, hacer algo distinto sin dejar de hacer nuestra música y sin embarcarnos en el típico rollo del pop con violines y acordes frotados con cuerda. Conste que no hemos querido cambiar la orientación emotiva y textual de las canciones, ni su significado. Somos nosotros mismos, los de siempre. Si hemos defendido de una manera "Cambio de idea" durante 15 años, no vamos a cambiar ahora. Lo que hemos intentado es reforzar la idea central de cada canción, que su sentido sea más evidente.

P. ¿No puede parecer que quieren hacerse los serios y trascendentes?

R. Precisamente es lo que no queremos hacer, ser más relevantes o serios. Por eso estamos con Brossa, porque ellos son cultos pero populacheros, les encanta tocar casi cualquier cosa. No queremos hacer de Sostakovich para quedar cultos y finos.

P. ¿Cómo han escogido el repertorio que interpretan?

R. Nosotros escogimos las canciones mal, porque una selección así nunca se puede hacer bien, cualquier criterio de selección es malo o incompleto. Pensamos en las canciones importantes, luego en que hubiese de todas las épocas, lo cual en sí mismo ya resulta contradictorio, porque no todas nuestras épocas tienen canciones significativas o importantes. Fue un lío, la verdad.

P. ¿Y entonces?

R. Les propusimos a los Brossa una lista y sobre ella fueron escogiendo que canción les apetecía arreglar a cada uno. Hubo canciones que se quedaron fuera porque nadie las quiso, otras las quisieron dos.

P. ¿Y el público entiende este espectáculo?

R. La propuesta está realizada para que se entienda. Algunos creían que se trataría de un rollo tipo Björk, o clásico, o elitista, cuando en realidad es un concierto normal, un tema tras otro. Si que hay veces que el público se anima, y cuando 50 personas deciden cantar o dar palmas en otro tempo, pues nosotros somos sólo siete. Sí que hay gente que espera la entrada de batería, que no entra, claro, pero en general deciden disfrutar con lo que les estamos ofreciendo sin pensar en cómo son las canciones en disco o como las han escuchado en otros conciertos. No se trata de alta cultura, ni de hacer raras las canciones, ni de estropearlas, sino de hacerlas más bonitas si cabe.

P. ¿Se puede decir que es una forma de no aburrir sus propias canciones?

R. En efecto, es una forma de no aburrirnos de nuestras propias canciones, una manera de buscar nuevos arreglos, porque las canciones tienen muchos arreglos posibles.

R. ¿Es cierto que las buenas canciones son aquellas que se aguantan con una sola guitarra?

P. Eso es una gilipollez. No todas las buenas canciones las puede cantar Dylan, hay temas tan complejos que no se pueden tocar con sencillez y no por ello pierden calidad. Lo dicho, una tontería.

P. ¿Usted, Manolo, como compositor de Astrud ha aprendido algo de esta experiencia?

R. Pues no, los recursos para componer pop ya los conozco, aprendería de componer algo específico para el Col?lectiu Brossa

P. ¿Y como vocalista?

R. Ahí sí he aprendido, porque cantar si resulta más lábil, más flexible, más susceptible de cambios, más sinuoso. En el pop todo es más básico y la voz va en síncopa sobre el ritmo. Aquí hay patrones más complejos o largos. La emisión sí que es igual, ya lo sabía hacer.

P. ¿Es cierto que componer le resulta una tarea esforzada?

R. Sí, completamente. Para componer tengo que ponerme a ello, pero no canciones en abstracto, sino canciones para un disco. Yo no tengo nada perentorio que explicar. Me tengo que poner muy en serio. En mi vida no pasa nada importante, y si me pasa ya está la propia vida para ser vivida, no es preciso contarla.

P. ¿Y para cuando nuevas canciones de Astrud?

R. No lo sabemos, pero desde luego no antes de verano. Manolo, que es profesor de Filosofía del Lenguaje, tiene que presentar su tesis doctoral, y también nos gustaría hacer más veces el espectáculo, que sólo se ha visto en Sevilla, Murcia y Madrid. Luego ya veremos. Pero desde luego, volver a editar un disco con Astrud no es urgente.

Astrud ha editado 7 discos desde su fundación a finales de los años noventa

Astrud son Manolo Martínez, que trabajó de publicista y ahora se dedica a la docendia, y Genís Segarra, miembro también del grupo Hidrogenesse.

Por su parte, el Col•lectiu Brossa es un cuarteto de cuerda cuya formación varía en función de los proyectos o las necesidades

Las ideas que el Col•lectiu Brossa utiliza como enseñas de su trabajo son términos como "ironía", "improvisación", "relativo", "polifacético", "no fronteras" o "experimentación".

La última producción del Brossa es un disco que bajo el título de "Músiques de l'holocaust" musica textos de, entre otros, Primo Levi, Jorge Semprún, Tadeusz Rózewicz y León Felipe.

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