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La cadena humana que salvó a ‘Hope’

Localizado un bulldog francés 12 años después de que fuera robado con un año. Su dueño ya ha fallecido

Perro Hoope
El perro tras ser rescatado, en el Hospital Veterinario Madrid Este de Torrejón.

La esperanza de vida de los bulldogs franceses es de 12 a 13 años. Hope está en el límite. Fue robado cuando apenas tenía un año y ha pasado una vida entera de maltrato. Ahora, herido, deshidratado y en los huesos, este abuelo se recupera en un hospital veterinario de Torrejón de Ardoz (Madrid), tras ser rescatado de la basura en el distrito madrileño de Fuencarral. Una cadena humana lo ha salvado de morir en el abandono y se prevé que en una semana pueda ser dado de alta para pasar a una familia de acogida, que lo cuidará hasta que esté en condiciones de ser adoptado.

Liliana Meza, presidenta y fundadora de la asociación que lo ha recogido, SOS Frenchie, cuenta por teléfono que el primer eslabón de la cadena es "un señor" que no tiene nombre. El domingo de madrugada, llamó "muy nervioso" a la sala del 091, donde le atendió una policía, Paola. Había visto a un perro, creía que era un bulldog francés, tirado en una caja de cartón junto a un contenedor de basura en el barrio madrileño de Fuencarral. Tenía varias prendas de ropa y una toalla encima y estaba tan mal que temía que se fuera a morir.

La agente alertó a los servicios veterinarios municipales de urgencia, que lo rescataron en "condiciones de salud muy críticas" según fuentes municipales, y lo derivaron al centro de protección municipal de La Fortuna, donde una veterinaria, de nombre Elena, le dio una primera asistencia —antibiótico y gotero. Consciente de que su estado de salud iba a necesitar una atención prolongada y específica, llamó a SOS Frenchie, en la que 15 voluntarios llevan 10 años salvando a pequeños molosos como los carlinos y los bulldogs franceses e ingleses de toda España. "Tenemos un animal en muy mal estado", advirtió. Tanto, que es uno de los "tres peores casos" que ha atendido la asociación.

Hoope, el jueves dando un paseo junto al Hospital Veterinario Madrid Este, de Torrejón.
Hoope, el jueves dando un paseo junto al Hospital Veterinario Madrid Este, de Torrejón.

Meza, ingeniera agrónoma y doctora en Economía que imparte clases en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, activó sus redes sociales y pidió un voluntario para ir a hacerse cargo del "abuelo". Respondió Antonio Palmero, ya el quinto eslabón de la cadena. Este mecánico de compresores de 58 años, autónomo y de Valdemoro, se hizo "unos cuantos kilómetros" para llevar al animal del centro de protección municipal al Hospital Veterinario Madrid Este de Torrejón, que ayuda a la asociación mediante descuentos.

Allí, la veterinaria que lo trata, Agnieszka Czesak, les dijo que Hope está ciego —en un ojo tiene un glaucoma y en el otro una uveítis (inflamación de una de las membranas que forman el ojo), por lo que van a tener que extirpárselos—, deshidratado y "caquéctico" —estado de extrema desnutrición, atrofia muscular, fatiga y debilidad tras toda una vida de maltrato y sin atención veterinaria. También sufre síndrome de Cushing, una enfermedad hormonal, y llevaba tanto tiempo con la misma ropa puesta que tiene llagas infecciosas y purulentas. El animal sigue ingresado desde el lunes en el hospital, donde pasará al menos una semana más para curar sus heridas. También está pendiente de la evolución de un ojo, que ha empeorado mucho y puede reventar. "Querían esperar a que engordara antes de intervenirlo, pero es posible que tengan que hacerlo ya". 

La agente de policía, en su visita a Hoope.
La agente de policía, en su visita a Hoope.

"El gordo está bien, se le nota tranquilo al poder descansar y aliviado después de lo que ha pasado. Come, bebe y hace sus necesidades bien", explica con un ligero acento argentino Meza. La agente Paola, que pasó dos días sin dormir temiendo que le fueran a practicar una eutanasia, averiguó su paradero al verlo en los medios y lo visitó el jueves "a título personal". 

Hope tiene chip. Entre la asociación y el centro municipal han averiguado que nació en 2007 y fue robado con un año de vida. Su dueño, que lo registró con el nombre de Golfo, se llama Carlos y denunció su desaparición. Lo llamaron, pero no atendía al teléfono. "Murió en 2010 y no podemos devolvérselo", lamenta Meza, que denuncia que es una víctima más "de la falta de una legislación que proteja a los animales, con unas bases de datos unificadas y un mayor control por parte de las clínicas veterinarias, que no comprueban la propiedad de los animales". 

¿Qué pasará ahora con el animal? A Hope, que significa esperanza en inglés y que ha salido en Telemadrid, "lo quiere un montón de gente". Han recibido unas 20 solicitudes de adopción, aunque primero pasará por una casa de acogida hasta que se recupere. Sus dueñas provisionales son dos hermanas, Nuria y Laura Fernández Díaz, de Boadilla del Monte, séptima y octava implicadas en esta "cadena humana gigante" de ayuda a Hope. Están "superentusiasmadas con él" y con todo preparado para recibirlo. La asociación, que ya lleva 800 euros gastados en este caso y que está recibiendo muchas donaciones para él, correrá con todos los gastos.

Los otros 'Hope' que esperan adopción

Arriba, Wachi, abajo, Pipo.
Arriba, Wachi, abajo, Pipo.

SOS Frenchie recoge unos 200 bulldogs al año en toda España, donde más en Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia, de los que logran dar en adopción a unos 150. Crearon este grupo porque están comprometidos con la protección animal y sabían lo que iba a ocurrir con estos perros. "Pasó con el golden con los anuncios de papel higiénico, pasó con el cocker por otra publicidad... y ha pasado ahora con los bulldogs", resume Lilana Meza.

Ponerse de moda es mortal para una raza. "Los daban por 300 euros a crédito y con la crisis han acabado muchos en la calle, porque lo que la gente no tiene presente es que son caros de mantener", advierte Meza, que culpa de la fragilidad de estos animales y de sus muchas enfermedades congénitas "a los malos cruces" de criaderos sin escrúpulos de países del este.

"La mayoría de los casos graves vienen de perros que la gente regala mediante Mil Anuncios", explica. La gente quiere cachorros, pero ellos tienen adultos, ahora mismo 40 en busca de adopción. Meza, que espera que se mantenga la ayuda municipal que se daba en Madrid en 2019 por ejemplar recogido, que es mayor cuanto más viejo es el animal, destaca dos de los casos más críticos y urgentes.

Pipo, un macho recogido en Sevilla en 2018 y acogido en Madrid a la espera de dueño. Era un perro de cría, lo regalaron y apareció al año con los ojos perdidos, el pene infectado, leishmaniasis y gusanos del corazón. La otra es Wachi, una hembra recogida por el centro de protección animal de Zaragoza en un contenedor con mes y medio. Le falta movilidad en las cuatro patas.

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