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OPINIÓN i

No son los 500 millones

Un congreso semivacío hubiera sido la imagen del fracaso; la cancelación ha sido la decisión más razonable.

Varios operarios, algunos de ellos cono mascarillas sanitarias, parados en un patio del recinto de Fira Barcelona.
Varios operarios, algunos de ellos cono mascarillas sanitarias, parados en un patio del recinto de Fira Barcelona.

El Mobile World Congress del 2020 ya es historia. El goteo de cancelaciones ha puesto en una situación imposible a las empresas que mantenían su compromiso con el certamen. El mundo corporativo detesta la inseguridad, máxime cuando lo que está en riesgo es la salud de su propio equipo.

Un congreso semivacío hubiera sido la imagen del fracaso; la cancelación ha sido la decisión más razonable.

Más allá del impacto económico, del que nuestra ciudad se rehará en poco tiempo, Barcelona pierde su ocasión anual de proyectarse al mundo con brillantez. El Mobile nos coloca en el centro de las informaciones financieras a nivel internacional, difundiendo nuestra extraordinaria capacidad organizativa. En estos años, el reto no ha sido tanto atender a los 100.000 visitantes que recibimos, sino en cumplir con su nivel de exigencia. No es sencillo dar un trato adecuado a 170 gobiernos y delegaciones internacionales, así como a los 8.000 CEO de una industria que sigue creciendo de manera espectacular, tanto en volumen de negocio como en sofisticación.

El Mobile pone a Barcelona ante su mejor espejo; una ciudad que trabaja bien bajo presión y que saca a relucir su mejor cara cuanto mayor es el reto a superar. 

Que Barcelona sabe organizar eventos de primera magnitud ya lo sabíamos desde hace años —28 años, en concreto—. La novedad está en cómo estamos aprovechando el evento para fortalecer nuestra economía. Con ello, no me estoy refiriendo a las ganancias de la hostelería y la restauración —que también debemos celebrar—, si no a la manera en la que el ecosistema digital y tecnológico de Barcelona está aprovechando el evento para fortalecer el networking que lleva asociado el Mobile, en términos de inversión y clientes.

El Mobile no es importante por los 500 millones de euros que nos deja, si no porque en él, reconocemos lo mejor de nosotros mismos. Tenemos, como mínimo, hasta 2023 para seguir convirtiendo el Mobile en una oportunidad de progreso para toda nuestra sociedad.

Quizá lo más característico de nuestra ciudad es la ambición de ocupar un lugar en el mundo, a pesar de no tener un poder político fuerte que la apoye. Ahora estamos trabajando para convertirnos en un hub tecnológico, y en esta cruzada, el Mobile es un gran aliado.

Anna Gener es CEO de Savills Aguirre Newman Barcelona

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