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Marcel·lí Antúnez presenta sus obras más sociales

El artista expone obras recientes inéditasen la Fundació Lluís Coromina

Una de las obras de Marcel·lí Antúnez en la Fundació Lluís Coromina.
Una de las obras de Marcel·lí Antúnez en la Fundació Lluís Coromina.

Desde fuera el Espai Isern Dalmau, sede barcelonesa de la Fundació Lluís Coromina (Mallorca, 305), no llama especialmente la atención, pero en su interior aguardan varias sorpresas. Si bien la principal es la muestra de Marcel·lí Antúnez, Alsaxy - Marcel·laxia social,no se trata de un espacio expositivo al uso. De hecho, antes de entrar a las salas expositivas propiamente dichas, el visitante cruza el despacho del cineasta Albert Serra, ya que la Fundación acoge permanentemente su productora Andergraun Film y de forma esporádica otras entidades vinculadas a los ámbitos de acción de la fundación: arte, naturaleza y personas.

En la constelación de espacios de la Fundació Coromina, la sede dedicada al poeta, abogado y coleccionista Isern Dalmau, funciona como un espacio de coworking cultural y social que también organiza muestras de arte contemporáneo de temática social. Es el caso de la exposición que reúne las obras más recientes de Marcel·lí Antúnez (Moià, 1959), inéditas en Barcelona: Tracapelló, producida en Valencia en 2017, y Alsaxy, una instalación interactiva fruto de la residencia que el artista realizó en 2015 en Estrasburgo.

Hace ya unos años que Antúnez aborda problemáticas de carácter social, en obras que involucran en sus dinámicas creativas colectivos en riesgo de exclusión, como enfermos mentales y migrantes. El barrio de Hautepierre de Estrasburgo, donde se fraguó Alsaxy, es una zona construida a finales de los años 60, como experiencia urbanística donde las calles tienen nombres de escritores y artistas. “Es un crisol de razas y culturas, donde hay gente de medio centenar de nacionalidades distintas y es considerado uno de los barrios de Francia con la más alta proporción de jóvenes”, explica Antúnez, que realizó un taller y una performance con formato de pasacalle junto con los habitantes del barrio. El vídeo que relata aquella experiencia se exhibe en una pantalla gigante que ofrece a los visitantes la posibilidad de participar en el evento que se proyecta a través de un dispositivo de captura del rostro y cuatro tapices dotados de sensores, que le permiten activar las cinco partes del proyecto. Junto a la pieza interactiva, que ofrece cuatro visiones del barrio a partir de la historia de otros tantos adolescentes, se exhiben también el making off del vídeo, algunos elementos utilizados durante el rodaje y dibujos preparatorios montados sobre un mural creado para el estreno de la obra en Pittsburgh (EEUU) en 2016. También se exhiben cuatro grandes fotografías que ofrecen una nueva perspectiva del trabajo de Antúnez.

La segunda obra, la película Tracapelló, también inédita en Barcelona, recoge la memoria de la insólita manifestación callejera, que tuvo lugar el 28 de octubre de 2017 en Valencia para el festival Intramuros. En este atípico desfile participaron un centenar de voluntarios con trajes customizados por ellos mismos, acompañados por la Orquestra Ciutat Vella de València. “Es una acción que critica los abusos de la política y la economía que padecemos los ciudadanos. Está formada por tres paradas en las que se ejecuta la tramoya dinámica denominada Tracapelló, que da nombre a la obra, formada por tres grandes telones que se transforman a medida que el desfile y mi arenga avanzan”, indica Antúnez, que concluye la acción con la construcción de una falla y su quema.

La exposición es emblemática del lenguaje del artista, uno del los fundadores de La Fura dels Baus, cuyo trabajo pese a centrarse en el arte de acción se desarrolla en múltiples soportes que articulan un universo multiforme, formado por objetos, interfaces robóticas, técnicas de animación y centenares de dibujos. “El dibujo es el primer paso en la formalización de una idea”, concluye el artista, que exhibe también algunos de sus cuadernos.

Lluís Coromina (Barcelona, 1955) es un empresario del sector agrícola que vive en Banyoles. "Ayúdame a ayudar" es su lema personal y el de la fundación que creó en 2007 y que actualmente cuenta con cinco sedes, además de una colección de arte iniciada por su abuelo que ha actualizado con piezas contemporáneas de artistas como el propio Antúnez, Carlos Pazos, CaboSanRoque, Keith Haring o Alexander Calder. En Banyoles hace casi diez años inauguró Eat Art, que funciona como espacio expositivo y de residencias artísticas, donde ahora Marcel.li Antúnez expone L'arbre de la Menja a Xel·listan, una especie de cuarto de las maravillas, donde el artista ha reunido elementos heterogéneos vinculados con la alimentación. Uno de los proyectos más queridos de este insólito mecenas es La Perpinyana de Porqueres, un centro de acogida temporal de aves exóticas y animales en peligro de extinción.

Un mecenas oculto entre arte y naturaleza

Lluís Coromina (Barcelona, 1955) es un empresario del sector agrícola que vive en Banyoles. “Ayúdame a ayudar” es su lema personal y el de la fundación que creó en 2007 y que actualmente cuenta con cinco sedes, además de una colección de arte iniciada por su abuelo que ha actualizado con piezas contemporáneas de artistas como el propio Antúnez, Carlos Pazos, CaboSanRoque, Keith Haring o Alexander Calder. En Banyoles hace casi diez años inauguró Eat Art, que funciona como espacio expositivo y de residencias artísticas, donde ahora Marcel.li Antúnez expone L'arbre de la Menja a Xel·listan,una especie de cuarto de las maravillas, donde el artista ha reunido elementos heterogéneos vinculados con la alimentación. Uno de los proyectos más queridos de este insólito mecenas es La Perpinyana de Porqueres, un centro de acogida temporal de animales.

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