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Fotografías que integran

Ruido Photo impulsa talleres de retratos con menores extranjeros no acompañados y jóvenes catalanes

Uno de los talleres desarrollados en los Lluïsos de Gràcia.
Uno de los talleres desarrollados en los Lluïsos de Gràcia.

Soufiane Mesbahi subió a una patera en 2018 con la esperanza de encontrar una mejor vida. El joven marroquí desembarcó en Andalucía con 17 años y el objetivo de llegar a Barcelona. Emigró solo y acude, desde hace meses, a un centro de menores en la capital catalana. Aquí, además de clases de cocina y castellano se apuntó a un curso que le llamó la atención: un taller fotográfico que organizaba el colectivo Ruido Photo. Durante tres meses, Mesbahi estudió técnicas de composición e iluminación y acabó siendo maestro de una decena de adolescentes catalanes, de la asociación cultural Lluïsos de Gràcia. El resultado de la iniciativa puede verse en este espacio en la muestra Infraexposats,una exposición de retratos murales —creada por ambos grupos— que difunde un mensaje contra el odio y la discriminación hacia los extranjeros no acompañados.

La experiencia no solo le enseñó un arte, sino que le permitió conocer a nuevas personas. “Me acogieron como si fuese su hermano o un vecino”, explica el joven, con un castellano fluido. La sensación de “cohesión que se formó” es un aspecto que resalta Jana Serra, de 17 años. “Su pasado es muy diferente del nuestro por todo lo que han vivido. Ahora, al encontrarnos, hemos visto que nuestra realidad no se parece a la suya en muchos aspectos”, agrega la catalana, quien asegura que en el ámbito personal hubo más similitudes que diferencias.

El intercambio de ideas y conocimientos de los adolescentes se plasmó en cuatro montajes fotográficos, expuestos en las paredes del Lluïsos de Gràcia. Las imágenes, en blanco y negro, tienen la mitad del cuerpo de uno de los españoles, y la otra de un magrebí. Abel Capdevila, también de 17 años, destaca que el proyecto le ayudó a entender la situación de estas personas y “las diferencias de oportunidades que existen para unos y otros”.

La coordinadora de proyectos educativos de Ruido Photo, Laia Gómez, señala que la idea surgió tras “escuchar las experiencias” de sus exalumnos en seminarios del grado de Educación Social de la Universidad de Barcelona durante cinco años. Tras elaborar la iniciativa entró en contacto con este colectivo. “Todavía no hablaban bien el idioma y en el proceso fue todo junto: la cohesión, la creación del vínculo con nosotros y, sobre todo, transmitir el sentido de lo que estábamos haciendo”.

Los migrantes no acompañados corren el riesgo de acabar en la calle a los 18 años si no encuentran una alternativa, como detalla un informe del Ayuntamiento de Barcelona que alerta de que el 22% de los usuarios de los albergues son menores de 25 años. En parte, jóvenes ex tutelados por la Generalitat que en cuatro años han duplicado su presencia.

“No puedo decir que es un grupo cohesionado, pero sí que han descubierto aspectos personales de una alteridad que no la habría conocido de otra manera. Ahora, empieza otro proceso para ver si les ha motivado y si quieren seguir como grupo”, remarca Gómez, quien precisa que la dificultad de la propuesta fue encontrar un sentido social que les pareciese interesante a los chicos marroquíes cuando “su realidad social más apremiante es conseguir trabajo”.

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