Fusión de amor, celos, pasión y traición en el Liceo

Las óperas ‘Cavalleria rusticana’ y ‘Pagliacci’ se representan entrelazadas en el coliseo barcelonés en un montaje premiado

Un momento de la ópera 'Cavalleria rusticana', que se podrá ver en el Liceo.
Un momento de la ópera 'Cavalleria rusticana', que se podrá ver en el Liceo.A. BOFILL

Las óperas Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, y Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, tradicionalmente se programan de manera conjunta. Las dos son claras representantes del verismo, la traslación en la ópera del realismo. Ambas reflejan historias de amores, traiciones, pasiones en el sur de Italia. La novedad del montaje de los dos títulos que se verán en el Liceo barcelonés, del próximo jueves al 22 de diciembre, es que se representan de forma fusionada bajo la dirección de Damiano Michieletto, con una puesta en escena que ha sido reconocida con el premio Laurence Olivier al mejor espectáculo operístico y que obtuvo asimismo un rotundo éxito en la Royal Opera House de Londres. Y con el tenor Roberto Alagna, que vuelve al Liceo tras seis años, en los papeles protagonistas de ambos títulos. Todo un reto.

Son óperas con libretos que tratan historias universales. “Son sencillas y populares y llegan de forma inmediata a la gente, de ahí su triunfo; cuando afronté el montaje, las concebí como dos historias sucesivas, se podría decir que ensambladas. Por eso las conecté y desde el principio de Cavalleria... se podrán reconocer a personajes de Pagliacci, por ejemplo”, explicó Michieletto en la presentación de las funciones. “Es un poco arriesgado, pero he intentado crear un único mundo pequeño en el que se transmite la historia de una forma clara”. Y con momentos para todo, desde instantes íntimos a otras con secuencias grandiosas, con muchos personajes en escena. El director musical es Henrik Nánási al frente de dos obras con duetos y arias espléndidas. Dos óperas que contarán con el coro del Liceo ampliado hasta 85 voces y con el conjunto Veus-Coro infantil Amics de la Unió. Unas representaciones que van a contar con reconocidas voces veristas, ya que a Alagna se suman la soprano Aleksandra Kurzak, Marcelo Álvarez y Elena Pankratova, que debuta en el Liceo.

La época de las historias de ambas óperas, de finales del siglo XIX, se traslada a las últimas décadas del pasado y abordan los sentimientos de amor, celos, traiciones y muerte desde un punto de vista indubitadamente machista. Cavalleria... es una trama de infidelidades impregnada de moral religiosa que acaba en duelo. Pagliacci recoge el ambiente de una compañía de payasos que va por los pueblos de Italia y en la que las infidelidades y los celos acabarán en muerte en el marco del mismo espectáculo de la compañía.

Dominio sobre las mujeres

Alagna encarna los papeles de Turiddu, en Cavalleria..., y Canio,en Paglacci. En el primero, representa al hombre débil que engaña a su mujer y que acaba retado a duelo (muere) y como Canio es el marido celoso que acaba matando (a su mujer y a su amante). Crímenes provocados por una pasión incontrolable y por un afán de dominio sobre la mujer más incontrolable todavía. “En el fondo, los dos son dos pobres hombres con una gran humanidad a los que les pasan cosas no muy alejadas de las que les pueden ocurrir a muchos matrimonios”, argumentaba Alagna sobre sus dos personajes, que le obligan a estar en escena de forma continuada “y a dosificar las fuerzas para poder llegar bien al final”, aclaraba. La curiosidad de estas funciones es que Alagna (como Canio en Paglacci) mata a Nedda, rol que interpreta la soprano Kurzak, su mujer en la vida real y que para nada estaba de acuerdo con las reflexiones de Alagna sobre un marido que, muerto de celos, acaba matando a su esposa: “A ver si tengo que vigilar”, ironizaba la soprano polaca.

Más música de cámara

El Liceo inició la temporada pasada un ciclo de música de cámara de formaciones surgidas dentro de su Orquesta Sinfónica. Conciertos de proximidad de agrupaciones de instrumentos en el

Foyer

del teatro de La Rambla para tener una experiencia musical distinta a la del formato de la ópera. Joan Pons, director de la orquesta, defiende que las formaciones de cámara crean sinergias especiales entre los músicos, de las que se acaba beneficiando la orquesta al completo.

La iniciativa tuvo éxito y para esta temporada se programarán siete conciertos en el

Foyer

y otros tres en el Museo Marítimo de Barcelona para visibilizar formaciones musicales surgidas dentro de la propia orquesta. Un proyecto que tendrá a mujeres compositoras como parte destacada del ciclo. Los conciertos se realizarán entre el 4 de febrero y el 7 de julio.

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Sobre la firma

Blanca Cia

Redactora de la edición de EL PAÍS de Cataluña, en la que ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en diferentes secciones, entre ellas información judicial, local, cultural y política. Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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