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No diga ‘nunca más’ a la fantasía y a la ciencia-ficción en catalán

El nuevo sello Mai Més apuesta por llevar el auge de los géneros fantásticos al sector editorial

El 'coleccionista' de premios Hugo y Nébula Ted Chiang será uno de los autores de postín de Mai Més llibres.
El 'coleccionista' de premios Hugo y Nébula Ted Chiang será uno de los autores de postín de Mai Més llibres. GETTY IMAGES

Los tutores no es que les animaran mucho, con frases del tipo “si en 10 años no leerá nadie…”; o “si os empeñáis con los libros, ampliadlo al menos con juegos o algo lúdico”, pero el diseñador Sergio Pérez y la editora Judit Terradellas, ya con experiencia en el sector, creían tanto en su proyecto que esa oposición mutó en el mejor entrenamiento posible y les aguzó el ingenio de tal modo que acabaron obteniendo hasta un premio en el mismo escéptico vivero de empresas de Barcelona Activa, 6.000 euros que les sirvieron para lanzar, justamente, el primer título de Mai Més, una editorial tipo más difícil todavía: ciencia-ficción y en catalán.
Hasta el nombre, guiño aparte a los mentores empresariales, está estudiado para explicar su razón de ser: Mai Més remite tanto al famoso poema El cuervo de Edgar Allan Poe (o sea, al terror) como al País de Nunca Jamás de Peter Pan (o sea, la fantasía). El logotipo con unos libros ardiendo a lo Fahrenheit 451 completa la mirada (o sea, la ciencia-ficción). Esos tres contenidos marcan la razón de ser de una editorial cuya fuerte apuesta por el monocultivo de la ciencia-ficción y lo fantástico surge tras constatar que “el auge de esos géneros en otros ámbitos, como el de los videojuegos, el cine o las series de televisión era notable, desde las adaptaciones de superhéroes del cómic a Juego de tronos; en cambio, no se estaba filtrando a la literatura”. La escasez aún era más evidente si se miraba sólo la bibliografía catalana, casi inexistente si, como hicieron ellos, se observaban las listas de los más vendidos de las librerías del ramo en el llamado triángulo friki barcelonés (Passeig de Sant Joan-Ronda de Sant Pere-Ali Bei, con Norma Cómics y Gigamesh como faros rutilantes). 
A caballo entre la fe y la constatación empírica doméstica creen también que la fidelidad de los aficionados hacia el género o hacia un autor los lleva a leer indistintamente en catalán, castellano o inglés. “La gente que lee en castellano, por ejemplo, salta al catalán si encuentra la lectura o el título que quiere en esa lengua y viceversa”, sostienen los editores. Y así lo han comprobado en su página web donde, aseguran, “tenemos compradores de Galicia o de Andalucía, a pesar de que no leen en catalán”. Esa constatación se ha traducido en dos estrategias editoriales en Mai Més: cuidar con esmero las versiones como no siempre ha sido costumbre (y que han recaído ahora en traductores de postín como Ernest Riera, Ferran Ràfols o Anna Llisterri) y, en la medida de lo posible, “intentar salir siempre que podamos antes que el castellano para consolidar el mercado del fantástico en catalán”.

Buscar autores autóctonos

Mai Més Llibres desea ocupar un hueco que en las letras catalanas llenaban en los años 80 editoriales como Pleniluni y Laertes o las traducciones de Edhasa, función que hoy cubren otras menos especializadas como Pagès Editors, Males Herbes y Raig Verd. “La presencia del catalán en el género ha sido constante, pero no ha llevado casi nunca esa etiqueta ni se ha vendido como tal”, enmarcan los editores Sergio pérez y Judit Terradellas, que citan nombres de visitantes de esas latitudes literarias tan ilustres como Rodoreda, Calders, Sánchez Piñol, Pedrolo o Marc Pastor. “Para que una literatura sea plena debe conrear todos los géneros”. Por ello, quizá en 2020 publiquen autores autóctonos; por ahora, no hay nombres.

Bajos esas premisas, y a un ritmo de seis títulos al año que el 2020 pasarán a ser una decena, el cartesiano proyecto lanzado en junio cuenta con tres colecciones, si bien “no responden a géneros: la hibridación es una de las características hoy en este ámbito”. Así, Refugi 67 (en honor al atípico cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko) acogerá los clásicos de Mai Més, “esos títulos que nos llevaríamos si se destruyese la Tierra”. Con esa filosofía concuerda Alba, primer título de la saga Xenogènesi de la norteamericana Octavia E. Butler, de las autoras más reivindicativas de la ciencia-ficción actual. En la serie Nüwa (diosa china de la creación) dominarán “libros más actuales y, a poder ser, de mujeres, porque son las que aportan las ideas más interesantes”, sostiene Terradellas. Ahí está Rebecca Roanhorse, inédita en catalán como Butler, cuya El rastre del llamp obtuvo el premio Locus de ópera prima y ha sido nominada a los prestigiosos Nébula y Hugo. Bajo el epígrafe Catxap (conejo joven o homofonía del inglés para el sistema de reconocimiento de humanos en Internet) se recogen novelas breves, experimentales, de autores emergentes, pero ahí ya reluce Els assassinats de la Molly Southbourne, de Tade Thompson, inglés de origen africano flamante ganador del Arthur C. Clarke.
“Son libros que nos acercan hoy más a la realidad y conllevan una crítica mayor a la sociedad actual que otras narrativas: el cambio climático o la crisis económica ya nos hacen más habituados a la distopía”, argumentan los editores para justificar el auge del género, a cuyo rebufo están publicando sus libros, con tiradas de 700 a 1.500 ejemplares. El británico y referente del steampunk China Miéville (con la multipremiada distopía político-policial La ciutat i la ciutat, este mes) cerrará la primera programación de Mai Més, que para 2020 irá más fuerte si cabe: en mayo, Exhalation, últimos relatos del norteamericano coleccionista de premios Hugo y Nébula Ted Chiang y ya algún autor autóctono. Quizá para que nadie pueda decir nunca más a la ciencia-ficción en catalán.

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