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El auge de Vox y la crisis de Cs condicionan los gobiernos de Madrid

Díaz Ayuso y Martínez Almeida dependen de los votos de la extrema derecha

La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, vota en las elecciones.
La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, vota en las elecciones. EFE

Los gobiernos de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, formados por el PP y Cs, abren hoy una nueva etapa condicionada por el resultado de Vox en las elecciones generales. El auge de la extrema derecha en los comicios no altera la aritmética parlamentaria que gobierna esas dos instituciones, pero sí cambia la relación de fuerzas entre las tres formaciones que hicieron presidenta a Isabel Díaz Ayuso y alcalde a José Luis Martínez Almeida. Los dos líderes populares dependen para aprobar cualquier iniciativa de los representantes de Vox, reforzados en la defensa de su programa por el resultado electoral.

Los problemas que afrontan desde hoy los dos principales gobiernos de Madrid quedaron reflejados ayer en Génova, la sede del PP. Tras llevar a la formación conservadora al segundo peor resultado de su historia, Pablo Casado quiso poner el acento en que su formación estaba recuperando poco a poco cuotas de poder. "¡Este partido está recuperando instituciones!", clamó en el frío de la noche madrileña. "¡Aquí está la presidenta de la Comunidad! ¡Aquí está el alcalde de Madrid!", bramó, señalando a Díaz Ayuso y a Martínez Almeida. ¿El problema? Que ninguno de esos dos políticos depende del PP para mantener el poder. Que su socio más fiable en las dos instituciones, Ciudadanos, sale de las elecciones generales con una crisis gravísima. Y que la tercera pata de la alianza que permitió al PP esas cuotas de poder es el ultraderechista Vox, el partido más beneficiado por los comicios, y el menos predecible de los tres supuestos socios. [Consulte todos los resultados]

Si el resultado de las generales en Madrid sirviera para medir el desempeño de los políticos regionales, Díaz Ayuso saldría reforzada (el PP mejoró en más de 170.000 votos su registro de las generales de abril), como Rocío Monasterio (más de 120.000); e Ignacio Aguado habría suspendido (casi medio millón de votos menos). Lo mismo ocurrió a nivel capitalino con Martínez Almeida (casi 90.000 votos más), Javier Ortega Smith (44.000) y Begoña Villacís (215.000 apoyos menos). Aunque las tendencias nacionales están en el origen de la mayoría de esos cambios de voto, sus consecuencias también son regionales.

Díaz Ayuso —que tiene la oportunidad de consolidar su liderazgo frente a un Ciudadanos debilitado— decidió prorrogar los Presupuestos de 2019 hasta que se aclarara el escenario político nacional. Ahora debe elegir entre abandonar definitivamente el proyecto de aprobar unas nuevas cuentas o negociarlas con un Vox fortalecido por las urnas, y que aún no ha visto compensado de ninguna manera su apoyo en la investidura. Lo mismo aplica para el Ayuntamiento. 

El partido de extrema derecha negoció este verano desde una posición de debilidad, según reconocieron fuentes de la formación: la prioridad era evitar que gobernaran Manuela Carmena y Ángel Gabilondo —la izquierda, en general— para demostrar a sus electores la utilidad de su voto. Seis meses después, las elecciones generales de ayer permiten a Vox abrir una nueva etapa en Madrid desde una posición de fuerza: se quedó en la oposición, por lo que no está vinculado al futuro de los dos gobiernos, y el balance de los comicios le permite vender a precio de oro cada uno de sus votos.

Preguntas en Ciudadanos

Ciudadanos, por su parte, se enfrenta a un torrente de preguntas. ¿Cómo lograr un perfil propio dentro de los gobiernos que comparte con el PP, defendiendo así sus siglas de cara a próximas citas electorales? ¿Cómo afrontar la convivencia con Vox, o la polémica que rodea a la carrera profesional como arquitecta de Monasterio, al mismo tiempo, rival y socia imprescindible? ¿Qué papel deben jugar el vicepresidente Aguado y la vicealcaldesa Begoña Villacís en la crisis interna del partido que va camino de una asamblea extraordinaria que pondrá en juego el liderazgo de Albert Rivera?

El primer ejemplo de las curvas que vienen en la legislatura se vivió el pasado jueves en la Asamblea, con las encuestas dibujando el escenario que ayer concretaron los electores.

Vox arrastró al PP y a Cs a votar una proposición no de ley instando al Gobierno central a ilegalizar a los partidos separatistas que atenten contra la unidad de España. Inmediatamente el partido de extrema derecha abandonó a los conservadores en otra votación que defendía el blindaje fiscal de la región frente a la política tributaria del Ejecutivo de Pedro Sánchez. De la unión de esas circunstancias nació el convencimiento que une hoy a los estrategas del PP: la legislatura no va a ser complicada, va a ser complicadísima.

La región de España con más participación

La participación final de las elecciones generales en la Comunidad de Madrid se situó en el 74,54%, según los datos ofrecidos por la web del Ministerio del Interior, siendo la región donde proporcionalmente más personas acudieron a votar ayer. Sin embargo, la participación en la región bajó en un 0,92% desde el 75,46% registrado en los comicios de abril. En toda España, la participación fue del 69,87%, 1,89 puntos menos que en los comicios nacionales de abril.

Además, el PSOE logró enlazar dos triunfos en la Comunidad, lo que no conseguía desde 1986, pero lo hizo dejándose un diputado (de once a diez) y más de 80.000 votos. El PP, de hecho, le igualó en número de representantes.

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