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La mayor manifestación en Madrid contra las casas de apuestas pide echarlas de los barrios

Alrededor de 1.500 manifestantes han discurrido por el distrito de Tetuán contra la proliferación de estos negocios. “Esto es como la heroína”, dice un participante

Un grupo de manifestantes camina por la calle Bravo Murillo de Madrid.

"Ven. Juega. Gana". Este es el eslogan de la casa de apuestas Oasis Madrid en la glorieta de Cuatro Caminos. Su dependienta, de origen latinoamericano, desconoce las razones de la manifestación que arranca a muy pocos metros de su local. “Fuera las casas de apuestas de nuestros barrios”, dice la pancarta que encabeza la marcha que ha congregado a más de 1.500 vecinos de distintos rincones de Madrid. Los organizadores la consideran la mayor en la capital de un movimiento que ha ido creciendo en los últimos años.

"El otro día veíamos La Sexta en casa y en siete minutos de anuncios había diez de apuestas deportivas. Siempre salen periodistas, artistas y futbolistas. Hay muchos más ludópatas de lo que la gente cree”, cuenta Fátima, vecina jubilada del distrito madrileño de Tetuán. “De Cuatro Caminos a Plaza de Castilla hay 16 locales para apostar”, remacha su marido, José María, que ha observado el crecimiento de estos locales a la puerta de su casa en los últimos años. La marcha ha sido convocada por la Plataforma contra los Locales de Apuestas en Madrid, que aglutina a 168 colectivos de la capital y de la Comunidad: Asociación de vecinos de Leganés, Estudiantes de Aranjuez, Jóvenes de Económicas de la Carlos III, plataformas antidesahucios... Las 285 entidades que conforman la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de la capital también han expresado su apoyo.

“Tengo amigos que juegan y que han robado dinero a sus padres. Juegan a lo típico: ruleta, apuestas de fútbol. Lo que buscan es ganar dinero de la manera más rápida”, dice Víctor Rubio, de 22 años, muy concienciado con la causa. La marcha transitó por delante de más de 15 locales, pero casualidad o no, la mayoría estaban cerrados. En cada uno de ellos lucía en los escaparates publicidad del tipo “Entra, juega”. A paso lento, la masa de manifestantes hacía un parón y coreaba: “Con Carlos Sobera haremos una hoguera”. “Menos apuestas y más protestas”. “Las casas de apuestas nos joden a diario”. “Joven precario. Apuesta por tu barrio”.

Hace 11 años que se inauguró en el paseo de la Castellana la primera casa de apuestas de Madrid. Ahora existen más de 385. El 88% de los empresarios del juego de España explicaron en septiembre de 2018 que existía un mercado en crecimiento y situaban a la Comunidad como la primera región para invertir seguida de Valencia y Castilla y León, según el último barómetro de la Asociación Española de Salones del Juego.

En respuesta a la marcha de repulsa, el sector del juego publicó este domingo un comunicado que asegura que su negocio "aporta valor" a la sociedad española. "El sector del juego no persigue un enriquecimiento injusto ni beneficiarse de las clases más desfavorecidas ni de los jóvenes", dice el comunicado. Según sus cifras, 37.000 españoles trabajan de forma directa o indirecta en el juego.

Los vecinos más veteranos de los barrios de Madrid comparan la proliferación de salones por las calles con la epidemia de heroína que causó estragos en los sectores humildes.

Joaquín García, de 55 años, residente en El Pilar, norte de Madrid, dice que en unas semanas presentará un informe que ha elaborado junto a unos vecinos que revela que las compañías de apuestas tienen como estrategia instalarse en las zonas comerciales de los barrios obreros. "Al final esto es como una droga, compañeros míos murieron por la heroína en los años duros", dice él. "El juego tiene otros efectos destructivos”. A su lado, un vecino de Vallecas alza la pancarta con el brazo: “Chupaperras deportivas”.

Según la federación de vecinos, más de la mitad estos negocios se ubican en Carabanchel, Tetuán, Puente de Vallecas, Usera, Latina y Ciudad Lineal. Durante la marcha, un par de jóvenes repartían un folleto: “En estos distritos la mayoría de los vecinos tienen rentas bajas”. Pero el sector del juego desmiente que su público objetivo sean los sectores obreros.

La cabecera de la manifestación a su paso por la calle Bravo Murillo, Madrid.
La cabecera de la manifestación a su paso por la calle Bravo Murillo, Madrid.

“Estos locales están en la periferia porque el alquiler es más barato”, observaba José Antonio Yáñez, profesor de Sociología de la Universidad Carlos III y autor del anuario del juego en España hace un año. “Esto es un negocio y una forma de entretenimiento, no un problema de salud pública”. 

Alrededor de la calle Bravo Murillo existen hasta ocho colegios: Pío XII, Pablo VI, Salesianos, Ignacio Zuloaga... a pocos minutos de estos locales. EL PAÍS elaboró un análisis geolocalizado en Madrid hace un año que dio como resultado que uno de cada cuatro centros de bachillerato o formación profesional (FP) de la capital se encuentra a menos de 150 metros de distancia de un salón de juego y apuestas.

Durante la marcha, el lema #ApuestaPorTuBarrio ha sido tendencia en España en la red social Twitter. “Llevo dos años sin apostar”, cuenta Eduardo García, de 50 años, exludópata y voluntario de la Asociación Vida Sin Juego de Alcorcón. Él ha dado un paso más contra su enfermedad y ha venido a la marcha con su mujer. "Esto es una ruina. La primera vez echas cinco pavos y si te tocan 300 piensas que es un chollo. Pero eso es solo el principio. Luego vuelves porque, además, te ofrecen desayunar, beber o ver los partidos gratis. He visto a chavales salir del instituto y gastarse el dinero del bocadillo en la ruleta”.

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