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Torra pide recusar al presidente del TSJC por falta de imparcialidad

El presidente catalán alega que el magistrado se ha manifestado públicamente contra el 'procés'

quim torrá
El presidente del Govern, Quim Torra, en el centro, rodeado de miembros de su Ejecutiva, y de ANC y Òmnium.

Quim Torra persiste en su estrategia de llevar hasta el final el pulso con la justicia española. El presidente de la Generalitat ha pedido la recusación de dos de los tres miembros del tribunal que le juzgarán los próximos 25 y 26 de septiembre por un delito de desobediencia. Uno de los magistrados afectados es Jesús Barrientos, que además es presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). La defensa de Torra, que ha tratado de poner toda clase de trabas al procedimiento desde el principio, acusa a Barrientos de falta de imparcialidad.

El abogado de Torra, Gonzalo Boye -que también defiende al expresidente Carles Puigdemont, huido de la justicia española en Bélgica- acusa al presidente del TSJC de su total "falta de imparcialidad". Y alude a diversas manifestaciones públicas de Barrientos que demuestran, a su modo de ver, que tiene una opinión sobre el procés que le impide juzgar con garantías al president.

El escrito recuerda que Barrientos se marchó de un acto público en el que el presidente del Parlament, Roger Torrent, habló de "presos políticos" para referirse a la situación de los políticos independentistas en prisión provisional por el 1-O. La defensa alude a otras manifestaciones de Barrientos, como cuando dijo que la orden de la Junta Electoral Central (JEC) de retirar los lazos amarillos del Palau de la Generalitat -Torra se negó a acatarla y por eso se sentará en el banquillo de los acusados- era tan "obvia" que "no tendría que ser necesaria". Barrientos también aseguró que la calle no es el espacio "para posicionamientos ideológicos".

Existe un segundo motivo para recusar a Barrientos y también a otro de los tres miembros del tribunal, la magistrada Mercedes Armas, que ordenó el auto en el que se impedía celebrar el referéndum de independencia del 1 de octubre de 2017. La defensa de Torra alega que tanto Barrientos como Armas participaron en este procedimiento con anterioridad; en particular, en la admisión a trámite de la querella. "No es un hecho menor", lamenta Boye, quien entiende que, al haber tenido ya conocimiento de los hechos, tanto Barrientos como Armas no están en condiciones de enjuiciar y dictar sentencia contra Torra en condiciones de imparcialidad.

Fuentes del TSJC rechazan que esos dos jueces estén "contaminados" y recuerdan que la querella fue interpuesta por la Fiscalía; en esos casos, la admisión a trámite es prácticamente un automatismo, por lo que no hay deliberación entre los magistrados. En una admisión a trámite, añaden, no se entra en el fondo del asunto sino que simplemente se comprueba la verosimilitud de unos hechos relatados y si se cumplen los requisitos formales; en el caso de que la querella proceda de la Fiscalía, esas premisas se dan por supuestas.

La petición, en cualquier caso, ya ha sido recibida por el TSJC, que ha dado traslado a las partes presentes en el procedimiento -la Fiscalía, pero también Vox, que ejerce la acusación popular en la causa- para que se pronuncien sobre ello. El tribunal deberá resolver con celeridad, ya que la fecha del juicio es inminente si no se cambia. Torra también ha solicitado que se retrase el juicio porque las sesiones fijadas por el tribunal (25 y 26 de septiembre) coinciden con la celebración del pleno sobre política general en el Parlament. El TSJC debe decidir sobre esa cuestión esta misma semana. El presidente de la Generalitat ha insinuado que, si no se cambia la fecha, no acudirá, aunque el juicio podría celebrarse de todos modos sin su presencia.

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