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EL LIBRO Y LA FRASE DE PAU ALABAJOS / 'LLIBRE DE MERAVELLES'

Pau Alabajos: “Este libro de poemas me abrió la puerta a la literatura”

El músico, que elige una obra de Vicent Andrés Estellés, afirma que leer "es también una especie de conversación con uno mismo”

El músico Pau Alabajos, con 'Llibre de meravelles' de Estellés en una cafetería de Valencia.
El músico Pau Alabajos, con 'Llibre de meravelles' de Estellés en una cafetería de Valencia.

A los 16 años el músico Pau Alabajos (1982-Torrent (Valencia) descubrió al poeta Vicent Andrés Estellés. Dos décadas después, le rindió tributo al poner música a 12 de sus poemas en el álbum Ciutat a cau d’orella. Selecciona para esta entrevista el poemario Llibre de meravelles, firmado por el poeta de Burjassot y editado en la colección Poesia 3i4. “Estellés -afirma- consigue atrapar la esencia del lenguaje y lanzarla al corazón”. A Pau le gusta leer en medios de transporte y, al caer la noche, en la intimidad de su hogar, rodeado de silencio. “Leer es también -asegura- una especie de conversación con uno mismo”.

Pregunta. ¿Qué encontró en el libro de Estellés que lo hace tan especial para usted?

Respuesta. Yo te diría que me abrió las puertas a la literatura; fue el primer libro de poemas que cayó en mis manos. Es un libro que habla sobre la Valencia de la posguerra, sobre esa ciudad oscura de la Dictadura, y habla, también, de memoria histórica, y de amor.

P. ¿Recuerda a qué edad lo leyó?

R. Calculo que tendría alrededor de dieciséis años; lo que no recuerdo es cómo me llegó.

P. Dice que Llibre de meravelles le introdujo en la literatura. ¿En su infancia y adolescencia la lectura no le interesaba mucho? ¿Cómo describiría su perfil en aquel tiempo?

R. A ver, sí, sí que leía, pero eran lecturas de entretenimiento; digamos que con Estellés empecé a desarrollar la capacidad para apreciar la sutilidad emocional de un libro como el suyo. ¿Cómo era yo entonces? Pues, me recuerdo descubriendo muchas cosas: es una edad en la que te exploras, ¿no? Yo no sabía aún tocar la guitarra, pero ya empecé a escribir poemas.

P. Ha seleccionado una frase del poema Els Amants, que dice así: “No hi havia a València dos amants com nosaltres”. ¿Por qué?

R. En realidad, me gusta el poema en su conjunto. Es un poema muy potente y creo que forma parte del imaginario colectivo valenciano.

P. Descubre a Estellés con dieciséis años; dos décadas después, con treinta y seis, lanza su séptimo disco, Ciutat a cau d’orella, un homenaje al poeta en el que convierte en canción 12 de sus poemas. No le preguntaré si ha releído el libro seleccionado. ¿Qué destacaría del poeta de Burjassot?

R. ¡Claro que lo he releído! Lo tengo muy trabajado. De Estellés me gusta que se expresa de forma muy coloquial y eso, para hacer música, es un elemento muy interesante. Estellés consigue atrapar la esencia del lenguaje y lanzarla al corazón. Los poemas del Llibre de meravelles tienen una métrica muy estable, sus versos son alejandrinos. Por otro lado, me gusta la presencia de Valencia en la escenografía de los versos de Estellés, porque habla de espacios donde yo también he vivido, y eso es muy sugerente a nivel artístico.

P. ¿Qué le inspira en su labor musical?

R. ¡Todo! A veces, la simple lectura de un periódico. Poder convertir en canción sucesos de tu vida es muy terapéutico. Me gusta celebrar con la música el amor y esos sentimientos de alegría que te ponen en estado de ánimo para escribir. Por otro lado, en mi trabajo como músico, he tirado más por la vía política.

P. ¿Dónde le gusta leer?

R. Leo muchísimo en los medios de transporte: en el tren o en el avión. Me pongo los auriculares con música, abro el libro y me concentro. Y también me gusta leer en casa, por la noche, en ese momento me apetecen lecturas más íntimas, introspectivas. Creo que leer es también una especie de conversación con uno mismo.

P. ¿Algún género literario que le atrape con mayor intensidad?

R. He leído y leo de todo, aunque, últimamente, lo que más me interesa es el teatro. A raíz de hacer la banda sonora para la obra de teatro Vives, de Gabriel Ochoa, me picó la curiosidad por leer teatro y textos relacionadas con ese mundo, y ahí sigo.

P. ¿Nunca se planteó ser actor?

R. ¡No! Sé que no me sentiría cómodo en ese papel. Mis padres tenían un grupo de teatro amateur y, siendo niño, me subí al escenario con un pequeño papel en Casa de muñecas, de Ibsen, pero actuar no es lo que me atrae del teatro. Me gusta moverme entre bambalinas, la parte creativa. Yo creo que el teatro es la literatura más directa que hay porque refleja la vida misma a través de los diálogos.

P. ¿Es lector en exclusiva de papel o practica el mestizaje con soportes digitales?

R. ¡Papel, siempre papel! La verdad es que ni he intentado probar otros soportes. Yo leo literatura en valenciano y en inglés, y suelo acudir a librerías muy específicas en búsqueda de literatura gourmet que no creo que esté en esos formatos digitales. Sin embargo, mi madre y mi abuela sí leen en otros formatos diferentes al papel.

P. ¿Cuenta con algún referente que le introdujese en el hábito lector o iba por libre?

R. Mis padres. Profesores los dos, son, sin duda, quienes más me han influido. Recuerdo que a mis compañeros les daban una paga semanal; a mí, también, pero vinculada a los libros que leía. Era una forma de incentivar la lectura como hábito. Yo, feliz: ¡Me gustaba leer y encima me pagaban por ello!

P. ¿Qué libro le acompaña en estos momentos?

R. Ahora estoy leyendo una recopilación de textos del dramaturgo Harold Pinter. Es un autor muy interesante al que descubrí en el espacio Moma cuando estudiaba en la Universidad.

P. La última pregunta, obligada: ¿En qué libro se quedaría a vivir?

R. En algún libro de poemas de Mario Benedetti. Sus poemas son tan pasionales, que creo que podría vivir eternamente en ese ámbito.

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