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Uno de cada tres muertos en accidente de tráfico en Girona en 2018 era extranjero

Averiguar la identidad y localizar a familiares en otros países se convierte, en ocasiones, en un problema para los Mossos

Un coche francés accidentado en la AP-7 en Girona en 2017.
Un coche francés accidentado en la AP-7 en Girona en 2017.

Uno de cada tres muertos en accidente de tráfico en las carreteras de Girona en 2018 era extranjero. La proximidad con la frontera francesa de los tres grandes ejes de conexión entre Catalunya y Francia –la carretera N-II, la Autopista AP-7 y la C-25–, además del atractivo turístico desde Cadaqués, al norte de la Costa Brava, hasta Blanes, al sur, hacen que sea una demarcación con una alta movilidad de mercancías y turistas. Las causas principales de los siniestros fueron el exceso de velocidad y las distracciones, en muchos casos, por estar pendiente del móvil.

Averiguar la identidad de extranjeros fallecidos en accidente de tráfico y localizar a familiares se convierte, en ocasiones, en un problema para los Mossos. Cuando hay una víctima mortal, lo primero que se hace es acreditar su identidad. Posteriormente se busca a los familiares y, en el caso de víctimas extranjeras, el consulado del país del accidentado ayuda a las gestiones de localización y, si no se localiza a ningún familiar, se hace cargo del fallecido. El verano pasado tardaron tres semanas en localizar a una familiar de un italiano que que perdió la vida en un accidente en Borrassà (Alt Empordà) y viajaba solo. Tras una ardua investigación, los mossos descubrieron que tenía alquilado un apartamento en las Terres de l’Ebre (Tarragona) donde vivía solo y, gracias al Consulado italiano, pudieron localizar a una pariente lejana que se hizo cargo del cuerpo.

El año pasado 191 personas perdieron la vida en vías urbanas e interurbanas catalanas, de estas, 35 (el 18,3% del total) lo hicieron en el Área Regional de Tráfico (ART) de Girona. 13 de los fallecidos en Girona (el 37,1%) eran de nacionalidad extranjera y no residían en el territorio. Es decir, uno de cada tres muertos en accidentes de tráfico en las carreteras gerundenses eran de otros países que estaban de paso o pasaban unos días en la provincia. De los fallecidos en 2018, cinco eran franceses, dos rumanos, y cinco más eran de Polonia, de Argelia, de Portugal, de Ecuador y de Italia.

El inspector jefe del Área Regional de Tráfico de los Mossos d’Esquadra de Girona, Joan Costa, explica que Girona dispone de 3.000 kilómetros de red viaria de los que el 8% está desdoblado, lo que “hace más difícil que se produzcan accidentes" y de esta manera, según Costa, se evitan choques frontales, "que son los más letales".

El año pasado la vía más negra para los turistas fue la N-II. Una carretera con tramos pendientes de desdoblar desde hace años, cosa que reivindican històricamente los vecinos. Siete personas perdieron la vida en ella y tres en la autopista AP-7, –por la que circulan unos 12.500 vehículos pesados al día y unos 73.000 turismos en fechas puntuales–. La Intensidad Media Diaria (IMD) en estas vías aumentó en 2018 en un 3% en los días laborables y un 4% en los de ocio, según el Servei Català de Trànsit (SCT). La causa principal de los siniestros fue el exceso de velocidad; ocho fueron salidas de la vía; cuatro, colisiones frontales y, en un caso, la víctima fue atropellada.

En el Alt Empordà, ámbito de influencia de la zona fronteriza de la Jonquera, se produjeron ocho de los 13 accidentes mortales. El peor mes fue julio, con seis muertes. Según Costa, “dentro de la franja de máxima movilidad, de junio a setiembre, hay más movimiento en vías comarcales y hay más accidentes con familias enteras”.

Denuncias a extranjeros

El año pasado senotificaron 6.314 denuncias a extranjeros en Catalunya, 1.819 en Girona, un 28,8% del total. La mayoría de infracciones son el exceso de velocidad (25%) y la distracción o fatiga (24,4%). Por tipología de vehículo, los turismos representan un 51%, seguido de los camiones. Las denuncias se concentran en un 84,2% los días laborables y el perfil del conductor infractor denunciado corresponde en un 62,3% al de un hombre de entre 20 y 50 años. Por nacionalidades, el 34,5% son franceses y el resto de Rumanía, Marruecos, Italia, Alemania, Portugal, Reino Unido y Andorra.

La ley de seguridad viaria contempla un intercambio transfronterizo de información. Todos los vehículos matriculados en la UE que cometan una infracción por exceso de velocidad, conducir bajo los efectos de alcohol o drogas, no llevar puesto el cinturón de seguridad, no respetar los semáforos, circular por carril prohibido y no usar el casco, son perseguibles administrativamente en el país de origen. Además, los conductores “no residentes” deben pagar las sanciones in situ y se inmoviliza el vehículo hasta el pago. El (Servicio Catalán de Tráfico) SCT dispone de un aplicativo de Identificación de Matrículas Extranjeras (IMES), que permite a los mossos, en el momento que introducen una matrícula, saber todas las denuncias que tiene pendiente. Tiene efecto retroactivo, por lo que se puede cobrar la infracción del momento y hasta las tres últimas denuncias en territorio catalán, que normalmente son detecciones por radar.

En lo que llevamos de 2019 ha habido 12 accidentes con 14 víctimas en vías interurbanas, uno de los cuales era extranjero. Son cuatro víctimas más que el año anterior, lo que según Costa “se debe posiblemente al aumento de la densidad de circulación por a la reactivación económica porque hay más camiones, más movimientos…”. En cuanto al número de accidentes sufridos por extranjeros, está por debajo del año pasado, pero “aumentará desde ahora hasta finales de septiembre, momento de máxima movilidad de vehículos extranjeros”, vaticina Costa.

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