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Al filo de la perfección: Eduard, el 9,9 de la Selectividad

Más del 96% de los estudiantes que se han presentado a las pruebas de acceso a la universidad han aprobado

Eduard Garrabou, mejor nota de la Selectividad, posa ante el claustro del Instituto Antoni Torroja de Cervera
Eduard Garrabou, mejor nota de la Selectividad, posa ante el claustro del Instituto Antoni Torroja de Cervera

Eduard Garrabou tuvo ayer un día agitado. El joven, de 17 años y vecino de Cervera (Segarra), ha sacado la mejor nota de Cataluña en las pruebas de acceso a la Universidad —la Selectividad—: un 9,9. La noticia lo pilló el mismo día que tenía que recoger otro premio por su excelencia en los estudios: Caixa Guissona le ha otorgado una beca por haber sacado un 9,9 en el bachillerato. El joven quiere estudiar el doble grado de Física y Matemáticas, la carrera con la nota de corte más alta.

“Un profesor de Filosofía nos dijo un día que había detectado una cosa en nuestro hijo Eduard que nunca había visto: era una mente privilegiada", explica orgulloso Javier, padre del joven. Amante de la física y las matemáticas, Eduard rompe con el estereotipo que divide al mundo entre los de letras y los de ciencias. Ha publicado un poema en un libro solidario y ha sido premiado por un trabajo final de ciencias en el instituto. Nada se le da mal. “A mí me ha gustado desde siempre la físca y aprender los mecanismos de cómo funciona la naturaleza. Pero a medida que he ido avanzando en las matemáticas, también me han gustado. Pero también me encanta la literatura, la poesía y leer sobre filosofía”, apunta el chaval. Lo único que no le gusta es salir. Prefiere “leer y aprender”, asegura.

El gusto por la física y las matemática, no obstante, no le vienen heredados. Su padre es agricultor y su madre, graduada en psicología. Aunque en casa ya veían venir esa “mente privilegiada”. “Cuando tenía seis años, cogió un atlas y se aprendió los países, las capitales y las banderas. Es un tío excelente, pero, sobre todo, humanamente. Es muy sencillo y fue educado en el respeto a todos”, explica su padre.

En el instituto Antoni Torroja, donde ha estudiado el joven, están pletóricos. No solo por Eduard. Arnau Noguera, compañero de clase, ha sacado la segunda mejor puntuación: un 9,8. “Estamos muy contentos. Los chavales salen con una formación integral. No creemos en las modas educativas ni en hacer experimentos con los chavales. La garantía del éxito es trabajar el pensamiento aabstracto, que no se pierdan los contenidos, y desarrollar el espíritu crítico. Una buena clase magistral puede aportar más que una con esas nuevas técnicas”, explica el director, Ramon Puellina.

Arnau, aún emocionado por los resultados, explica que quiere estudiar Genética en la Universidad Autónoma de Barcelona. Lo decidió hace un par de semanas, tras el examen. “Sabía que quería algo de biología, pero antes de la Selectividad no lo sabía. Temía que Genética fuese muy específico, y pensaba en Bioquímica o algo así. Pero al final me decidí”. Más del 96% de los estudiantes que se han presentado a las pruebas de acceso a la universidad en Cataluña han aprobado.

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