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La división de la izquierda multiplica

Tras el fiasco de IU en 2015, los sondeos avanzan que habrá tres grupos progresistas en la Asamblea por primera vez | La derecha aspira a entrar con PP, Cs y Vox

Isabel Serra (Unidas Podemos), Ángel Gabilondo (PSOE) e Íñigo Errejón (Más Madrid), en el debate de EL PAÍS y cadena SER.
Isabel Serra (Unidas Podemos), Ángel Gabilondo (PSOE) e Íñigo Errejón (Más Madrid), en el debate de EL PAÍS y cadena SER.

El fantasma de la división ya no asusta en los partidos de izquierdas de la Comunidad. A unas horas de las elecciones del domingo, todos asumen que habrá tres formaciones progresistas (PSOE, Más Madrid y Podemos) y tres de derechas (PP, Cs y Vox) en la Asamblea. En los 40 años que lleva funcionando la Cámara, ni lo uno ni lo otro ha ocurrido nunca. De hecho, el precedente más inmediato aún provoca pesadillas en la izquierda: IU se presentó por su cuenta en 2015, y logró 130.000 votos, pero no superó el corte para entrar en la Asamblea y el PP mantuvo el poder por un escaño. Algo ha cambiado desde entonces. A la espera de saber qué pasa en la derecha, cuyos representantes piden concentrar el voto en una opción, los sondeos indican que la división de la izquierda multiplica. No resta. Y alienta la opción de la primera victoria del PSOE desde 1987 y de un gobierno de izquierdas que acabe con un cuarto de siglo de ejecutivos del PP. ¿Qué ha pasado?

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“No hay división, hay despliegue”, fotografía el politólogo Pablo Simón. “Hay sectores que no votarían nunca a Errejón, mientras hay otros más que jamás votarían a una alianza en la que fuera IU [en referencia a Unidas Podemos IU Madrid en Pie], pero ahora sí tienen algo a la izquierda del PSOE a lo que pueden votar [Más Madrid]”, continúa. “Si la suma de los dos partidos termina dando los mismos resultados de Podemos, es que no han perdido. La división ha sido buena estrategia”. Y concluye: “Sería una suerte de reparto de tareas. A lo mejor es más eficiente en términos electorales que vayan por separado a las elecciones y pacten después”.

“La división puede llegar a movilizar si los partidos tienen discursos más concretos, que no compitan entre sí”, amplía la politóloga Berta Barbet.

Es una de las diferencias entre 2015 y 2019. Hace cuatro años, IU llegó a los comicios rota por sus conflictos internos y ahogada por la irrupción de Podemos, capaz de mimetizar y renovar parte de su discurso. Ahora, el PSOE representa a la izquierda más institucional, Más Madrid lo personaliza todo en Manuela Carmena e Íñigo Errejón, y Unidas Podemos IU Madrid en Pie da voz a la izquierda más reivindicativa.

La segmentación de las propuestas muestra el esfuerzo que han hecho los tres partidos a nivel regional en las elecciones más polarizadas de la historia. Una convivencia que ha obligado a todos a renuncias que puedan transformarse en ganancias en el futuro. Nada de eso ha sido fácil. Lo demuestra que la izquierda no haya conseguido reproducir esa situación en la capital, donde todas las encuestas coinciden en que la candidatura de Madrid en Pie municipalista no logrará entrar en el consistorio, restando, por lo tanto, votos capaces de apuntalar una alcaldía progresista.

A nivel regional, el PSOE, que lidera todas las encuestas, ha evitado confrontar con los otros dos partidos de izquierdas, calculando que los rivales electorales de hoy pueden ser los aliados gubernamentales de mañana.

Más Madrid, que nació como un proyecto centrado en la capital y la Comunidad, tuvo que cambiar de estrategia, expandiéndose por toda la región, para apuntalar las opciones de Errejón. “Somos la candidatura que se ha echado estas elecciones al hombro y que está ensanchando el bloque [de izquierdas]”, dijo ayer el candidato.

Y Podemos ha optado por no criticar en público a Errejón, que renunció a protagonizar la candidatura del partido en el último momento, y ha alcanzado un pacto electoral con IU que parecía imposible. “Los acuerdos programáticos son lo más complicado, pero aquí había unas coincidencias programáticas casi absolutas”, resume Jacinto Morano, el director de campaña de Isabel Serra. “Hubo que trabajar mucho, pero todo el mundo puso los intereses colectivos por delante de los de su organización particular”.

La consecuencia de todas esas cesiones es que las tres formaciones optan a sumar los 67 diputados necesariospara investir al primer presidente de izquierdas en la Comunidad desde Joaquín Leguina (1991). Un objetivo que no sabrán si alcanzan hasta que se cuente el último voto: la carrera por la victoria que disputan el bloque progresista y el conservador se decidirá por un margen mínimo. La derecha, de hecho, aspira a que su división también sea virtuosa, y le permita repetir el pacto a tres que le ha dado el Gobierno de Andalucía.

Hartazgo

“Hasta el domingo, las urnas están vacías, pero a día de hoy la suma de los tres partidos de izquierdas da”, resume Borja Cabezón, el director de la campaña de Ángel Gabilondo (PSOE). “¿Qué ha pasado?”, sigue. “Primero, la división de Podemos en dos. Segundo, que se percibe una necesidad de cambio, porque la gestión del PP está agotada y es un proyecto caducado: la corrupción, cuatro presidentes en cinco años [Ignacio González, Cristina Cifuentes, Ángel Garrido y Pedro Rollán]...”, enumera. “Y tercero, que en 2015 IU no tuvo fuerza suficiente para entrar en la Asamblea, y que ahora el hartazgo sí moviliza a quien quiere cambio”.

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