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Líderes en la sombra

Los candidatos dependen de las decisiones de sus jefes de campaña, que manejan equipos de entre 18 y 200 personas

De izquierda a derecha, Maite Pagazaurtundúa; el candidato de Ciudadanos a la Comunidad, Ignacio Aguado, y su jefe de campaña, César Zafra
De izquierda a derecha, Maite Pagazaurtundúa; el candidato de Ciudadanos a la Comunidad, Ignacio Aguado, y su jefe de campaña, César Zafra

La contienda electoral de Madrid no tiene a los candidatos como únicos protagonistas. Todos los partidos han dispuesto equipos coordinados por directores de campaña que toman decisiones ejecutivas clave y coordinan equipos que llegan a tener cientos de integrantes. César Zafra, de Ciudadanos, fue fundamental en el fichaje de Ángel Garrido (PP) por las listas autonómicas de Ignacio Aguado. Jacinto Morano tejió parte del acuerdo electoral que une a Podemos e IU. Y Alfonso Serrano, del PP, ha mantenido firme el rumbo de los populares mientras se acumulaban las críticas a su candidata Isabel Díaz Ayuso. Son los líderes en la sombra de los partidos. Y nunca importaron tanto: frente a la hiperfragmentación del electorado y la multiplicación de ofertas, su responsabilidad es acertar con el mensaje correcto, el lugar adecuado para lanzarlo y el momento ideal para que tenga impacto. [Aquí puedes comparar los programas electorales de los partidos a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento].

“Definiría este trabajo de una manera muy sencilla: más allá de tomar decisiones estratégicas, es intentar vigilar que todos los engranajes funcionen”, cuenta Morano (Unidas Podemos IU Madrid en Pie). “La gran dificultad de una campaña es que en muy poco tiempo hay que coordinar muchos aspectos, garantizar que fluya la información entre las distintas áreas de trabajo y darle una línea común”, sigue. “Hay momentos de mucho estrés, de agobio, de volumen de trabajo. Hay momentos de mucha tensión”, añade. “Para que salan bien, estas cosas tienen que haber una coordinación, tiene que remar uno el mismo barco”, remata Morano, que recalca una y otra vez la importancia del trabajo en equipo.

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“Te ocupas de los grandes y de los pequeños detalles”, le continúa Zafra, que se volcó especialmente en coordinar la preparación de Aguado para los debates electorales. “En una campaña hay hitos importantes”, recuerda el número dos de Ciudadanos, que ocupa un equipo de unas 20 personas. “Que Garrido viniera a Ciudadanos fue uno de ellos, pero algo muy importante, en lo que todo el equipo estuvo muy centrado, fue el debate”.

“Alguien tiene que coordinar el esfuerzo para que todo tenga sentido”, bromea Serrano (PP), que tiene a su disposición un equipo de 20 colaboradores y una red regional de 200. “Nosotros siempre tuvimos claro que íbamos a hacer la campaña que queríamos hacer, muy propositiva, basada en la experiencia de gestión del PP y en la renovación que significa Isabel, y no la que nos marcaran”, sigue sobre el reto de afrontar una campaña autonómica justo después de las generales, o el de superar las polémicas protagonizadas por Díaz Ayuso. “Han sido polémicas inducidas por determinados intereses”.

“He vivido un vértigo positivo”, remata Pablo Gómez Perpinyà, el director de campaña de Más Madrid, que ha tenido que lanzar un partido de la nada y ha orquestado su implantación en la mayor parte de la región en poco más de cuatro meses. “Las campañas ahora son corales, con especialistas, y se trata de sacarles partido”.

El peso interno de los directores de campaña trasciende al periodo electoral. De hecho, su designación suele premiar el olfato político, la rapidez de reacción y la lealtad al partido y el aspirante. En consecuencia, se produce una simbiosis entre el director de campaña y el candidato. El primero planifica en coordinación con el segundo, que es el que ejecuta. Y eso exige una confianza mutua que a veces llega hasta los lazos de familia.

El yerno de Carmena

La campaña de Manuela Carmena la coordinan entre su yerno, el publicista Rómulo Aguillaume, y Rita Maestre, que ya se ocupó de la campaña de 2015 con la que lograron la alcaldía. Maestre es la portavoz de la candidatura municipal de Más Madrid, la cara visible que además de las cuestiones logísticas y creativas, se ocupa del aspecto político. Es todo lo que tiene que ver con pensar las líneas estratégicas y definir los puntos principales del programa, pero no lo hace sola, aclara. Todas las decisiones son colegiadas con Carmena y el equipo de concejales que ha estado al frente del Ayuntamiento estos últimos cuatro años.

De estas casi dos semanas que terminan mañana, el acto que más le gustó a Maestre fue la apertura de campaña en Orcasitas. "Fue muy bonito, muy emotivo y muy diferente de lo habitual, nos hizo empezar con mucha fuerza", dice. Llegó después de un momento de cierto "pánico", cuando antes de arrancar la campaña, la Junta Electoral decidió que eran un partido nuevo y que no tendrían derecho a espacios informativos y publicitarios gratuitos, ni en medios de comunicación y ni en la calle. De aquella crisis surgió el fenómeno del que más orgullosa se siente la número tres de la lista de Más Madrid: "La respuesta a la Junta Electoral nos permitió construir una campaña de participación". Aquello, dice, marcó un hito.

La concejal Mercedes González, que se ocupa de urbanismo y representa al sector del PSOE más crítico con Carmena, es a la vez número dos en la lista de Pepu Hernández y su jefa de campaña. En las primarias ella se ofreció para coordinar la candidatura del exseleccionador de Baloncesto. Después ha sido él quien la ha querido a su lado. Ella toma las decisiones clave, en coordinación con los órganos de dirección del PSOE, lleva la agenda, decide qué actos se hacen y cómo. Lo define como encajar un gran tetris diario, y a veces, cuando se cae una pieza, tiene que recomponerlo todo. “Como todas las campaña el día a día es caótico, pero es muy bonito”, explica. “Para quienes nos gusta el deporte de la política, una campaña es el mundial, pero menos mal que es solo cada cuatro años”, bromea González, que considera un “privilegio” y un “regalo absoluto” trabajar mano a mano con Hernández.

La jefa de campaña de José Luis Martínez Almeida también sale de su círculo de confianza. Inmaculada Sanz es la secretaria general del grupo municipal popular y número tres de la lista al Ayuntamiento. Que la eligiesen a ella es "una manera de premiar el trabajo de oposición desde el grupo", interpreta. En su campaña se han empeñado en pisar los 21 distritos y muchos de los 131 barrios de la ciudad. "Creo que no hay ningún otro candidato que lo haya hecho", señala, y el resultado desde su punto de vista es "muy enriquecedor", con un programa electoral "muy pegado" a las necesidades del territorio. En ese patearse Madrid, el peor momento de la campaña se produjo el día después de San Isidro, cuando el candidato se despertó con una fascitis plantar y no se podía ni levantar. "Durante dos o tres días tuvimos que cambiar el diseño de los actos, acortarlos", cuenta Sanz. "Pero todo es bastante sencillo con Almeida, tiene muy buen sentido del humor".

La relación profesional entre candidato y director de campaña pronto se torna personal. Es normal: durante meses, no hay otra persona con la que pasen más tiempo.

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