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MARÍA OLIVER | CANDIDATA DE UNIDES PODEM A LA ALCALDÍA DE VALENCIA

“A Compromís hemos tenido que recordarle todo el tiempo su programa”

La candidata de Unides Podem en Valencia afirma que bajar los impuestos es pensar que esta ciudad no tiene desigualdades cuando es evidente que existen

María Oliver, candidata de Unides Podem a la Alcadía de Valencia, en la Morada, la sede de Podem.
María Oliver, candidata de Unides Podem a la Alcadía de Valencia, en la Morada, la sede de Podem.

María Oliver (Valencia, 45 años), candidata a la Alcaldía de Valencia por Unides Podem, se muestra convencida de que la coalición superará la barrera electoral del 5% y obtendrá representación municipal el 26-M. "Nos movemos entre el 7% de los votos que obtuvimos en las autonómicas y el 15% de las generales el pasado 28-A", asegura esta arquitecta de profesión. Oliver es cabeza de lista por primera vez de UP tras el portazo a mitad de mandato del entonces portavoz de València en Comú, Jordi Peris, que ahora es candidato por Compromís. La edil está investigada por un juzgado tras una denuncia del PP por adjudicar presuntamente "a dedo" un estudio del sistema educativo a la Universitat de València.

Pregunta. ¿Cuál ha sido la contribución de València en Comú a este gobierno tripartito?

Respuesta. Hemos sido determinantes en poner en la agenda política cuestiones que estaban un poco en entredicho: las políticas de vivienda y de educación. Hacer frente a la subida descontrolada de los alquileres de viviendas en Valencia es ahora mismo el mayor reto que tenemos delante pero nos ha costado mucho ponerlo en la agenda política.

P. ¿Por qué lo dice?

R. Pues, entre otras cosas, porque el PP no tenía ni Concejalía de Vivienda y en 2015 empezamos de cero. El contexto tampoco ha ayudado pues la ley de Arrendamientos Urbanos ha reducido el tiempo de los contratos de alquiler y ha liberalizado la subida de precios. Y también nos hemos enfrentado a la presión turística, que es otra de las cuestiones que al Partido Socialista le ha costado admitir. Que la vivienda sea una de las líneas políticas de esta campaña electoral es, en parte, trabajo nuestro. Nos queda pendiente que el Gobierno estatal nos permita a comunidades autónomas y municipios declarar zonas tensionadas y poder regular los precios del alquiler.

P. Además de la cartera de Vivienda se han ocupado de la Educación. Eliminaron el distrito único del PP y volvieron al sistema por zonas. ¿Con qué resultados?

R. Hemos hecho un estudio riguroso sobre el tema y nos hemos dado cuenta de que la zonificación no es el problema sino la segregación que han generado las políticas durante 24 años de PP. Ellos tienen un concepto especulativo y mercantilista de lo que para nosotros son derechos constitucionales. Lo que hemos recibido es una segregación escolar que nos atañe a todos y no creo que el debate ahora sea si educación concertada o pública sino un desequilibrio entre centros educativos totalmente inadmisible.

P. València en Comú parece la pata más incómoda del Gobierno local. Están contra el proyecto de ampliación del puerto de Valencia, piden la reversión de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), están contra la ampliación de la V-21... ¿Ha sido complicado contagiar su visión a sus socios?

R.  Creíamos que íbamos a tener más complicidad con Compromís porque pensábamos que nuestros programas, en este sentido, eran mucho más cercanos. Ellos habían sido muy claros con paralizar la ZAL, con convertirlo en una zona verde, habían sido muy claros con el modelo de movilidad ante el que una ampliación de la V-21 parecía contradictoria. También habían sido muy claros en que había que corregir la relación entre el puerto y la ciudad. Ellos lo llevaban en el programa electoral y luego han abandonado esta línea de una manera incomprensible, y eso es lo que hace que nosotros parezcamos incómodos. Pero no lo somos. No hemos sido tan contestatarios respecto al PSPV porque sabíamos cuál es su afinidad con el puerto pero a Compromís hemos tenido que recordarle todo el tiempo lo que llevaba en su programa.

P. Visto desde fuera, más que mestizaje parece que han funcionado como concejalías estanco. Cada uno a lo suyo. ¿Ha sido así?

R. En la concejalía de Vivivenda nos centramos en situaciones de emergencia habitacional. Una vez encaminamos ese problema, debíamos haber sido más firmes y exigido a Aumsa [la empresa urbanística municipal] que actuara en esa dirección. Si gobernamos, independientemente de si gestionamos la cartera vivienda o no, vamos a reivindicar que se dediquen más recursos de personal y económicos. Podíamos haber sido más eficientes si hubíeramos estructurado de otra manera las cosas.

P. Eran muy ambiciosos al principio con recuperar la gestión directa de los servicios municipales. Al final, las grandes contratas siguen en manos de privados. ¿Volverán a la carga si logran gobernar de nuevo?

R. El objetivo no es la remunicipalización sino el control de la gestión de esos servicios. Tener una contrata externa donde no tienes ningún control te impide un buen servicio, que es lo que pasaba con las escoletas municipales. Hay servicios que son relativamente sencillos de remunicipalizar con resultados buenos y quiero continuar en esa línea, pero hay contratas como la del agua que son más complejas. Partiendo de que todos los servicios básicos deberían ser controlados por la Administración, también hay que ser realistas porque son contratos complejos sobre los que hay que trabajar mucho más.

P. La derecha propone una rebaja de impuestos. ¿Qué propone Unides Podem?

R. Pedir que bajen los impuestos es pensar que esta ciudad no tiene desigualdades y es tan evidente que las hay, que los impuestos tienen que existir. Otra cosa es qué capacidad tienen los ayuntamientos en material fiscal y qué objetivos tenemos. No se trata tanto de subir impuestos como de que funcione la inspección y se paguen. Una vez tengamos esto claro se pueden utilizar ciertas herramientas como la tasa turística o el IBI para incentivar las políticas municipales. 

P. ¿Le inquieta que Unides Podem no llegue al 5%?

R. Nos movemos entre el 7% del voto recibido en las autonómicas y el 15% obtenido en las generales. Creo que tenemos margen de subida.

P. Las encuestas apuntan a que tal vez no sean necesarios para un gobierno de izquierdas; y Compromís y PSPV sumen mayoría absoluta.

R. Nosotros vamos por objetivos políticos. El escenario más probable es que seamos llave de esa mayoría para un segundo pacto de la Nau. Si no lo fuéramos, sería una negociación prácticamente igual, con objetivos antes de distribuir áreas y nombrar responsables. En un gobierno donde tuviéramos unos mínimos en común, sí que entraríamos.

P. Jordi Peris, anterior cabeza de lista de su formación, va estas elecciones en la candidatura de Compromís. ¿Qué ha pasado con Valéncia en Comú. No ha funcionado la mezcla entre independientes y Podemos?

R. En la lista de independientes hay algunos independientes que no lo son tanto. Podemos aspira a liderar el municipalismo a nivel estatal y ser correa de transmisión de los municipios. Nadie le ha preguntado a nadie de dónde venia, hay diferentes equilibrios y hemos trabajado con un objetivo común. Sé que hay un porcentaje alto de la población que sigue indignada con la situación, con trabajos precarios, con subidas de alquiler insostenibles y con una ciudad que no acaba de asumir su propia sostenibilidad ambiental; mientras eso esté ahí, la ciudadanía tiene que entrar en política porque los políticos y los partidos profesionales no van a estar para ejercer esa presión.

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