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Badalona o la pugna de los exalcaldes

Xavier García Albiol y Dolors Sabater, en una izquierda dividida, compiten por recuperar la vara con permiso del PSC

La candidata de Guanyem, Dolors Sabater, en un acto electoral.
La candidata de Guanyem, Dolors Sabater, en un acto electoral.

Un centenar de personas escucha atenta, en la plaza de la Segunda República, en el barrio de Lloreda, en Badalona, el balance realista, con sus luces y sombras, de los Ayuntamientos del cambio nacidos tras el 15-M. Tras unos paneles con el lema Badalona valenta y en un acto sencillo, intervienen la exalcaldesa Dolors Sabater y candidata de Guanyem Badalona; el politólogo Jaime Pastor y Fernando Gómez, un militante de Podem. En la mitad del acto, se emite un vídeo con la música de Que bonita es Badalona trufado de mensajes de apoyo de Martiño Noriega, alcalde de Compostela; de Xosé Manuel Beiras, de Annova; de Raúl Camargo, diputado de Madrid —“Espero que Albiol, ese fascista de ultraderecha, no vuelva a gobernar”—; de Neus Truyol, teniente de alcalde de Palma; del alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve y la alcaldesa de Mahón, Conxa Juanola que le ha escrito un poema.

La lista es tan larga como clamorosa la ausencia de apoyo de Ada Colau, que hace un año acudió al Ayuntamiento para respaldar a Sabater minutos antes del pleno de la moción de censura. El socialista Alex Pastor, con tres ediles, la desplazó de la alcaldía gracias a los votos de Albiol. La desunión de la izquierda se perfila como clave en estas elecciones en Badalona, un mundo propio dentro de Cataluña. En 2015 ganó Albiol —en 30 de los 34 barrios, como acostumbra a recordar— y toda la izquierda, incluido el PSC, se alió para desterrar su política antiinmigración. En 2018, Pastor cambió de bando. La pugna es ahora descarnada.

Sabater, durante el acto, alude varias veces a las acciones emprendidas con los Ayuntamientos del cambio, codo con codo con Colau, pero, con elegancia, no le emite el menor reproche. Guanyem, que aúna a militantes y activistas sin obediencia de partido, concurre esta vez aliada con ERC. El plan se circunscribe a la ciudad hasta el punto de que Oriol Lladó, el número dos, de ERC, ha apoyado a Ernest Maragall. Sin embargo, no causó entusiasmo en los comunes que Sabater asistiera en la campaña del 28-A a un acto de Jaume Asens. La lista sigue: Podem se ha roto en Badalona. Los inscritos, como Fernando Gómez, hoy moderador en Lloreda vestido con la camiseta morada, votó en las primarias al candidato que quería la alianza con Sabater pero la dirección apostó por ir con los comunes, que concurren con Laia Llauradó como cabeza de lista. El partido de Colau admite que Sabater tiene un perfil demasiado independentista desde que tomó el micrófono en el Parlament el día de la república fallida. El interrogante es si han sacrificado Badalona para no salpicar a Colau.

El número 14, el de la mayoría absoluta, es clave. Los sondeos dibujan una pugna entre los dos exalcaldes aunque el PP apunta que las encuestas les dan ganadores. Más que nunca, todos anhelan ser la lista más votada para no depender del PSC. El popular porque ya se sintió traicionado por los socialistas en 2015 —dicen que hay un pacto no escrito de que se cobrará sus votos de la moción de censura— y Guanyem porque dice que no es de fiar. Ese mismo reproche le formuló ayer Miquel Iceta a Sabater, sentado en un chéster, en un acto que contó con la inesperada presencia de un simpatizante de Albiol, por no dejar a la institución fuera del procés. Guanyem niega que sea su prioridad más allá de la defensa del referéndum.

Guanyem y ERC anhelan ser la lista más votada y no depender del PSC

En una campaña en la que esconde las siglas del PP —con la anuencia de su partido—, Albiol presentó ayer su última campaña informativa justo el día que Pablo Casado regresaba a Barcelona. Sus carteles apelan a lemas como “Volveré a invertir en todos los barrios”; “Pienso solo en Badalona”; “Volverá la Guardia Urbana del barrio” o “Volveré a priorizar la limpieza y el mantenimiento”. Con 30.000 euros de presupuesto, Guanyem cree que no puede competir con el impacto mediático de Albiol que les ha acusado hasta de estar detrás de los huevos que alguien lanzó a Marta Sánchez en un concierto. Pero no se arredran: Sabater pone como ejemplo que aplicaron por primera vez la tarificación social en las guarderías —pagar según tienes— o denuncian que el PSC votó en contra de reclamar a Florentino Pérez los cuatro millones más de euros que se les pagó por error en la contrata de basuras. “Nuestro reto”, admite Sabater, “es despertar las conciencias en los barrios populares que votan a Albiol y que despierten para que quien no cobra una pensión digna no vote nunca a quien no le permitirá que la tenga”.

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