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El debate de TV3 evidencia la pugna por el tercer puesto

De izquierda a derecha los candidatos de la CUP, Anna Saliente, del PSC, Jaume Collboni, de Ciutadans, Manuel Valls, de Barcelona en Comu, Ada Colau, de Junts per Cat, Elsa Artadi, de Esquerra, Ernest Maragall y del PP Josep Bou
De izquierda a derecha los candidatos de la CUP, Anna Saliente, del PSC, Jaume Collboni, de Ciutadans, Manuel Valls, de Barcelona en Comu, Ada Colau, de Junts per Cat, Elsa Artadi, de Esquerra, Ernest Maragall y del PP Josep Bou

A cuatro días de las elecciones municipales, en Barcelona los candidatos optaron anoche por una nueva estrategia en el debate de TV-3. Si la campaña arrancó con un todos contra Ada Colau (alcaldesa y candidata a la reelección por Barcelona en Comú) y evolucionó a un enfrentamiento con el favorito, Ernest Maragall (ERC); ayer el debate devino en un fuego cruzado entre candidatos que aspiran al tercer puesto. Un sálvese quien pueda para arañar votos al rival especialmente duro entre Jaume Collboni (PSC) y Manuel Valls (Barcelona pel Canvi-Ciutadans).

Con bloques dedicados a la vivienda, la seguridad, la contaminación y los pactos, el debate que más minutos se llevó fue de nuevo sobre el procés y el papel de Barcelona en el contexto de crisis política. Fueron 40 minutos con los reproches que los candidatos llevan 13 días repitiendo. Pero sin aspavientos, que a estas alturas los candidatos —que acumulan una agenda diabólica desde las generales del 28-A— están exhaustos y se conforman con no cometer errores. Ni siquiera hubo especial beligerancia entre Colau y Maragall, los principales rivales, con ventaja del republicano, según las encuestas. Fue un debate aburrido, cuyo tono decayó cuando se aterrizó en los problemas de la ciudad.

Los únicos momentos de tensión se produjeron entre Collboni y Valls en una clara lucha por el tercer puesto. “La diferencia entre usted y yo es que yo ganaré las elecciones y usted no”, espetó el socialista al ex primer ministro francés. Sin dejar de entrar en el cuerpo a cuerpo, Collboni insistió: “Me dirijo a los que dudan entre votarle a usted o a mí, y les aseguro que no permitiré un gobierno independentista”. Valls le pidió “un poco de humildad” y recordó que “las encuestas se equivocan”. Cuando Collboni le preguntó si llevaba algún experto en seguridad en la lista, Valls sacó pecho de su pasado como ministro del Interior en Francia. Y defendió su conocimiento a fondo de la ciudad, poniendo como ejemplo los problemas con las drogas de su hermana Giovanna, que vive en Horta.

La propuesta de hablar sobre si estas elecciones tenían una trascendencia más allá de la ciudad, los candidatos se intercambiaron acusaciones sobre supuestos pactos poselectorales y sobre sus perfiles políticos. Maragall acusó Colau y Collboni de estar negociando un pacto en el Ayuntamiento como contrapartida en acuerdo en el Gobierno central entre el PSOE y Podemos. “Barcelona está a punto de convertirse en moneda de cambio”, aseguró el republicano.

Colau negó existencia de ese pacto pero reiteró su “ofrecimiento sincero” a las fuerzas de izquierdas para llegar a un acuerdo. El candidato del PP, Josep Bou, dio también por bueno el pacto entre la alcaldesa y Collboni, e hizo una comparación con la moción de censura del PSOE para sacar a Mariano Rajoy de La Moncloa y que contó con los votos del PDeCAT y ERC. “Si eso lo hizo su líder en Madrid, qué pasará aquí?”, preguntó. Bou también aseguró que el 1-O “por suerte no pasó nada en Barcelona”, lo que causó indignación en el bloque independentista.

Artadi critica que los candidatos del PSC y Cs compitan por “quién es más hombre”

El debate de TV3, anoche, con los seis candidatos al Ayuntamiento de la capital catalana perdió ritmo cuando abordó dos de los temas que más preocupan a los barceloneses: la vivienda y la seguridad. Eso sí, todos los candidatos aprovecharon para criticar la acción de gobierno de la actual alcaldesa Ada Colau, que intentó poner en valor los programas que ha promovido en el mandato.

“Barcelona es republicana, democrática, feminista, progresista y valiente, pero no se puede hacer un uso partidista de la ciudad”, dijo la alcaldesa, intentado escapar de los intentos de unos de mostrarla como un adalid del soberanismo y, de otros, como poco comprometida con el independentismo.

En el bloque de vivienda, los cruces de acusaciones se convirtieron en algo parecido a una subasta de pisos que se debían construir y de qué medias se tenían que tomar para mitigar el problema. Elsa Artadi (Junts per Catalunya) achacó el problema de la vivienda a “30 años de gobierno de la ciudad en manos de las izquierdas, con una política nefasta” y le dijo a la alcaldesa que la Colau activista le pediría la renuncia.

“La mejor manera que tengamos trabajo es que usted pierda el suyo”, le dijo Josep Bou (PP) a la actual alcaldesa. “Hemos dejado que en Barcelona se instale la idea de que todo vale y que el Ayuntamiento no hace nada”, criticó el candidato de Esquerra Ernest Maragall. Colau reconoció los problemas de seguridad que tiene la ciudad, especialmente relacinados con los hurtos, y puso el énfasis en la necesidad de tener más mossos. Y cargó sin paliativo contra el consejero de Interior Miquel Buch, ante el rechazo de Artadi. “Me consta que reconoce en privado: 'Es cosa de Colau y no la pienso ayudar'”.

Maragall aprovechó para cargar contra la visión de seguridad de Manuel Valls —que insistió en su propuesta de acabar con el top manta en 90 días— que consideró que “se corresponde con el populismo y la xenofobia”. El candidato de Barcelona pel Canvi- Ciudadanos le espetó que lo que es el populista es el independentismo.

En uno de los momentos más inesperados del debate, Artadi criticó que Valls y Collboni compitieran por “quién es más hombre” cuando se enzarzaron en la discusión sobre el voto útil y las encuestas.

Maragall, Anna Saliente (CUP) y Elsa Artadi (Junts per Catalunya) hicieron pinza para defender la necesidad de que la ciudad se comprometa con el proceso independentista ante un Collboni que pidió no supeditar la ciudad al secesionismo. “Mi vida cotidiana está afectada por mis compañeros que ahora les han embargado las cuentas. Ahora usted está a favor de los que reprimen”, le espetó Artadi al candidato socialista. Maragall llegó a pedir dinero para la caja de resistencia de los protagonistas del procés afectados judicialmente. Colau no salió de su idea de que la ciudad es republicana.

Vivienda

En el capítulo de la vivienda, los cruces de acusaciones se convirtieron en algo parecido a una subasta  de pisos que se debían construir y de qué medias se tenían que tomar para mitigar el problema. La candidata de la CUP puso el listón alto y propuso a las fuerzas de izquierdas expropiar los pisos vacíos que están en manos de fondos buitre. No la siguieron en ese debate. La candidata de Junts per Catalunya achacó el problema de la vivienda a "30 años de gobierno de la ciudad en manos de las izquierdas, con una política nefasta". Artadi achacó a Colau haber imcuplido su promesa de "activista" de que construiría 8.000 viviendas: "solo han hecho 800 y se han producido 12.000 desahucios". Su propuesta consistió en crear un parque de viviendas de alquiler asequible con precios de un 25% por debajo de precio mercado". La alcaldesa echó en cara a Artadi que ella encarnaba la herencia del gobierno municipal de Xavier Trias y de CiU en la Generalitat con una política  "de fracaso de vivienda pública". Colau se defendió alegando que el mercado privado de la vivienda se tenía que regular, que se habían puesto en el mercado más pisos públicos de alquiler que nunca y que durante este mandato se habían parado 7.000 desahucios " y hemos multado a los  fondos buitre que saben que en esta ciudad no son bienvenidos". Para Colau, el decreto que acaba de aprobar el Gobierno catalán para regular el precio del alquiler no despierta mucha confianza en las entidades del sector que lo consideran  poco efectivo.

Valls criticó la falta de agilidad en la concesión de las licencias para que la construcción no se demore demasiado tiempo. Convencido de que los precios suben porque no hay suficiente oferta y se comprometió a levantar 8.000 pisos en 10 años "en 80 solares municipales que están vacíos".  Para el alcaldable republicano, no hay una única solución sino una combinación de varias políticas:"hay que comprar, expropiar y recuperar las viviendas de uso turístico". Maragall, que sacó pecho del decreto aprobado por el Govern, aseguró que se podía contar con 20.600 viviendas del suelo que está disponible. El alcaldable socialista no dudó de espetarle a Colau que el de la vivienda era su "fracaso" y reiteró que haya entregado las llaves de 800 pisos frente a los 8000 que quería construir. Su receta; poner de acuerdo a todas las administraciones y una regulación del alquiler que sea eficaz porque el 80% de los propietarios de los pisos son particulares. Para Bou, la solución pasa por convertir 13.000 locales en viviendas.Con la vivienda se tocó de forma tangencial el turismo que es el principal agente, según la CUP, que genera  gentrificación y que expulsa a los vecinos. Un tema en el que sí entró Colau "hemos sido los primeros que hemos afrontado el turismo y hemos cerrado 5.000 pisos turísticos".

Medio ambiente

Fue en el bloque que hubo más coincidencias porque todos los alcaldables estuvieron de acuerdo en que hay que bajar emisiones contaminantes sí o sí. El peso del transporte público y el privado fueron los matices. Artadi  se mostró a favor de cierta restricción del vehículo privado y, sobre todo, de la intermodalidad del transporte público. Acabar la línea 9 del metro tuvo quórum. Colau destacó que la contaminación es la causante de mas de 300 muertes prematuras anuales y exhibió lo realizado en este mandato por su gobierno: recuperar la inversión en transporte público, duplicar los carriles bici, haber puesto en marcha una empresa eléctrica pública y el modelo de las superillas de pacificación. "Y el tranvía que cuando se una desplazará a 12.000 coches", remachó. El candidato popular puso el acento en la convivencia de toda la movilidad, incluida la del vehículo privado "pero hacen falta más aparcamientos disuasorios en la entrada de la ciudad". Valls reclamó un gran pacto entre las administraciones para mejorar la oferta intermodal del transporte público y Maragall apuntó que la estrategia en la movilidad pasa por lograr que cualquier distancia dentro del área metropolitana se pueda realizar en un máximo de 30 minutos en transporte público.

Seguridad

Con la seguridad ocurrió algo similar: todos los candidatos atacaron a la alcaldesa Ada Colau por el hecho de que la seguridad sea el mayor problema según el barómetro del Ayuntamiento. La alcaldesa ha defendido que la ciudad solo tiene dos problemas específicos con el narcotráfico y los hurtos. Y ha aprovechado para cargar contra lo que considera una negligencia del consejero Miquel Buch. "Me consta que reconoce en privado: 'Es cosa de Colau y no la pienso ayudar", dijo la alcaldesa, algo que causó la indignación de Artadi.

Bou, por su parte, consideró que la Guardia Urbana tiene un problema de autoestima, que está minada por el poco respaldo que ha recibido por parte de la alcaldesa. Collboni recordó que el exdirector de la policía Albert Batlle está en su lista y se encargará de llevar la carpeta de seguridad si los socialistas llegan a la alcaldía.

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