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La victoria de la ANC en la Cámara desconcierta al empresariado

Desde Empresarios de Cataluña admitieron “una gran preocupación”, un sentir que admitían otros empresarios consultados

El candidato Enric Crous y un miembro de su candidatura, José María Torres, el día de las elecciones.
El candidato Enric Crous y un miembro de su candidatura, José María Torres, el día de las elecciones.

El lunes se conocerán los resultados definitivos de las elecciones a la Cámara de Comercio de Barcelona, pero la amplia victoria obtenida por la candidatura auspiciada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Cercle Català de Negocis (que de momento dispondría de una mayoría absoluta) ha desconcertado a parte del empresariado. “Su resultado ha sido mejor del que esperaban”, señaló ayer el presidente de Pimec, Josep González. Desde Empresarios de Cataluña admitieron “una gran preocupación”, un sentir que admitían otros empresarios consultados.

Los 32 epígrafes (de los 40 que se escogen por voto directo y de los 60 que completan el pleno de la entidad) conseguidos por la candidatura independentista han generado consternación entre parte del empresariado catalán, sobre todo por la magnitud de esa victoria. Cuatro personas que han participado en la entidad desde el pleno o en alguno de sus órganos de gobierno y que pedían anonimato resaltaban ayer el temor de que una entidad de corte empresarial como la Cámara acabe politizada y con lo que eso supone: la pérdida del prestigio ganado, por ejemplo, durante años por su servicio de estudios. Se cuestiona también la posibilidad de que el nuevo presidente de la Cámara mantenga la vicepresidencia de la Cámara de Comercio de España, que actualmente ostenta su aún presidente, Miquel Valls.

Dos de ellos señalaron que los resultados conocidos en la madrugada del jueves incluso han generado temor entre la plantilla de la corporación empresarial, ante su futuro. Las aportaciones de las grandes empresas son importantes para una entidad que tiene un presupuesto de casi 20 millones de euros. En uno de los vídeos promocionales de la candidatura independentista Cambres-Eines de País se señalaba a CaixaBank y Banco Sabadell por haber trasladado sus sedes fuera de Cataluña y se teme por la relación que se establezca entre el nuevo comité ejecutivo y la gran empresa presente en la cámara de comercio.

“La economía lo acusará en la medida que las instituciones se utilicen para otra cosa y desincentiven la situación económica”, señaló el presidente de una gran empresa. “El edificio está enfermo, tiene aluminosis”, resumió.

Josep González, que preside una patronal que apoyó a la candidatura que lideraba Enric Crous —el empresario no ha conseguido representación—, subrayaba que los resultados evidencian una cosa: “Hay un interés bajísimo en cualquier votación vinculada con la Cámara de Comercio de Barcelona: nosotros ofrecimos el certificado electrónico gratuito a nuestros 130.000 asociados y apenas ha habido interés en utilizarlo. Otro debate es si la ANC, una entidad de carácter político, debe entrar en la Cámara de Comercio”. Desde Fomento del Trabajo renunciaron a hacer una valoración de los resultados a la espera de que sean definitivos.

Otros empresarios consultados admitían que la división de las tres candidaturas más mediáticas —las encabezadas por Crous, Carlos Tusquets y Ramon Masià— ha facilitado las cosas a la independentista. “Hemos frivolizado este tema y ahora lo vamos a pagar caro. No haber creado una única lista se ha convertido en un problema”, señalaba otro alto ejecutivo consultado. Y había incluso quien cuestionaba que si se hubiera hecho un trabajo de calle como el de la ANC, que activó a sus asociados, el resultado hubiera sido el mismo. “Mi grupo tiene representación en doce epígrafes y yo no he recibido ni una llamada”, decía otro. Uno certificaba: “Ha sido la campaña en la que ha implicado más gente (por ANC) y se ha invertido más dinero (por las tres candidaturas más conocidas)”. Y otro cuestionaba el hecho de que la actual ley electoral dé el mismo peso a un trabajador autónomo que a una empresa de 1.000 personas”.

“Creo que [la Cámara] ha sido una presa fácil, el independentismo se ha dado cuenta de que la Cámara estaba disponible, ya que el empresariado nunca ha tenido un gran interés en votar en estas elecciones”, aseguraba Carles Rivadulla, presidente de Empresarios de Cataluña. “La Cámara es una entidad del tejido empresarial, pero ha sido tomada por un grupo que descaradamente tiene otros intereses. Aprovecharán su presupuesto, su participación en otras instituciones, para desviar la imagen de la Cámara hacia la causa separatista”, afirmó.

El presidente de Cecot, Antoni Abad, vio el vaso medio lleno. “La ANC tiene una oportunidad para hacer planteamientos de consenso y de progreso económico”, afirmaba, defendiendo que quienes han salido escogidos tras las votaciones son “ante todo, empresarios”. Reconocía, sin embargo, que “hay algunos que le ponen un componente político adicional que puede ser más radical”.

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