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Carrizosa, el relevo provisional de Arrimadas

El veterano diputado ejercerá las funciones de líder de la oposición hasta el final del mandato

Ines Arrimadas y Carlos Carrizosa, en la sesión plenaria de este miércoles.
Ines Arrimadas y Carlos Carrizosa, en la sesión plenaria de este miércoles. GTRES

Con un estilo socarrón y de marcaje implacable con los independentistas, Carlos Carrizosa, portavoz de Ciudadanos, ejercerá a partir del próximo Pleno la función de líder de la oposición en el Parlament. La dirección del partido naranja ha apostado por este veterano y conocido parlamentario para sustituir a Inés Arrimadas, elegida diputada en el Congreso tras su decisión de continuar su carrera política en Madrid. Con su marcha, la jerezana deja un vacío en el grupo mayor aún que al boquete que abrió Albert Rivera en 2015. Fiel escudero de Arrimadas, Carrizosa toma el testigo solo de forma temporal porque ha renunciado a concurrir a las primarias para ser candidato a las autonómicas. La provisionalidad del cargo no implica, sin embargo, cambio alguno en la estrategia de confrontación total con el Govern.

Amigo personal de Albert Rivera y fundador del partido, Carrizosa es uno de los pocos políticos del núcleo original de la formación que sigue en el Parlament. A la marcha de Rivera, le sucedieron después la de José María Villegas, Fernando Páramo, Juan Carlos Girauta y ahora José María Espejo-Saavedra, hasta ahora vicepresidente del Parlament, y la de la propia Arrimadas. La diputada se despidió con la voz entrecortada de la Cámara en discurso emotivo la semana pasada y pasó el testigo a Carrizosa y a Lorena Roldán, que hará las veces de portavoz parlamentaria. La también senadora, asidua a las tertulias, disciplinada y de perfil similar al de Arrimadas, sonó como su posible sustituta. El partido la promocionó pero fue el propio Carrizosa el que hace días aclaró que la decisión no era oficial y solo matizó que el sustituto de Arrimadas debería surgir, como rezan los estatutos, de las primarias para elegir al cabeza de lista de las autonómicas.

Ciudadanos transitará por tanto en lo que resta de mandato en esa provisionalidad orgánica que en nada afectará al discurso del grupo. Abogado de profesión, de verbo fácil y con un gesto muy característico de abrir y cerrar las gafas por el puente, Carrizosa se ha distinguido por un mensaje contundente contra el Govern y ha encarnado como portavoz de los enfrentamientos más agrios. Su protagonismo fue absoluta en la sesión de las leyes de desconexión del 6 y 7 de septiembre -“Señor Carrizosa ¿por qué me pide la palabra?”, le preguntó mil veces la presidenta Carme Forcadell, ahora juzgada en el Supremo- y provocó en este mandato, en mayo de 2018, que el president Roger Torrent suspendiera un Pleno. Fue tras negarse media docena de veces a reponer un lazo amarillo que descansaba en la bancada del Govern -todavía no estaba constituido- y que había retirado de un manotazo. Hace meses, protagonizó otro encontronazo con el diputado de ERC, Ruben Wagensberg al que acusó de llamarle de fascista.

Arrimadas se despidió de la Cámara sin haber accedido –es la única líder de un grupo parlamentario que se negó- a reunirse con Quim Torra en el Palau de la Generalitat por pender del balcón la pancarta libertad presos políticos y exiliados. Ahora ya no está y tampoco lo ha hecho. Ni tampoco, salvo sorpresa mayúscula, lo hará Carrizosa. Las relaciones entre el Govern y Ciudadanos, que ha presentado numerosas demandas contra el Ejecutivo, sadiversas están rotas. La víspera de su despedida Torra recriminó a la política que su paso por el hemiciclo era sinónimo de la nada por haberse negado a dialogar con nadie y haber contribuido a alimentar la confrontación y desear la aplicación del 155. Ese análisis está en las antípodas que hace Ciudadanos que acusa a Torra de ser un “supremacista” –son constantes sus alusiones al texto que escribió llamando “bestias” a quien se negaba hablar en castellano-, de gobernar solo para la mitad de los catalanes y de seguir con su plan secesionista.

Esa dinámica continuará probablemente hasta el fin del mandato que se producirá con toda probabilidad cuando el Tribunal Supremo dicte la sentencia del procés. Carrizosa, que suele interpelar por la acción exterior de la Generalitat, el supuesto adoctrinamiento en las aulas o la neutralidad de las instituciones, ejercerá de líder de la oposición mientras Roldán ganará visibilidad desde la portavocía. Albert Rivera la animó a postularse como candidata a las primarias y deslizó que los dos formarán una “pareja maravillosa”.

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