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Chéjov, Machi y la aristocracia rusa

El Jardín de los Cerezos llena el TNC en el fin de semana de estreno

Carmen Machi y Tamar Novas en el set de El Jardín de los Cerezos.
Carmen Machi y Tamar Novas en el set de El Jardín de los Cerezos.

Profunda, feminista y extremadamente compleja: así define la actriz Carmen Machi El Jardín de los Cerezos, la representación que ha llenado la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) durante todo el fin de semana de su estreno. La obra de Antón Chéjov se estrenó el pasado diez de abril bajo la dirección de Ernesto Caballero, y seguirá en cartel hasta este domingo 21 de abril. Carmen Machi encabeza el reparto que también cuenta con Nelson Dante, Paco Déniz, Isabel Dimas, Miranda Gas o Tamar Novas, entre otros.

La obra, escrita en 1904 por el dramaturgo ruso André Chéjov y llevada a los escenarios ese mismo año por Stanislavski, es una comedia en cuatro actos que narra la caída de la aristocracia rusa a finales del siglo XIX. El director Ernesto Caballero define la obra como una “elocuente expresión de la incertidumbre y vulnerabilidad de los seres humanos cuando se hallan en decisivas encrucijadas vitales”. Carmen Machi, que interpreta a la aristócrata Lyubov Andreyevna, lo describe como una “comedia construida a partir de dolor” y destaca la cantidad de matices históricos que se encuentran a medida que se profundiza en la trama. “El Jardín habla de gente descolocada ante un mundo que cambia, dejándolos atrás, y lo difícil en este sentido es descubrir los matices que la rodean y poder reírse a la vez que comprendes los hechos dramáticos que trata” afirma.

La actriz lleva más de diez años viniendo a Barcelona para presentar piezas teatrales, y asegura sentirse “muy arropada y querida” en la ciudad. “Soy consciente del cambio social-político que ha ocurrido durante todos estos años, y si viviese aquí seguramente lo notaría, pero cuando vengo a hacer teatro no percibo cambio alguno” ratifica Machi, que afirma que en la Ciudad Condal “hay ganas de ver teatro en castellano”.

El Jardín de los Cerezos no es la primera obra de Chéjov que interpreta Carmen Machi ya que, hace diez años, también participó en la producción Platonov (1878). Irónicamente, mientras que El Jardín es la última obra del dramaturgo, Platonov fue la primera, y esta es una coincidencia que divierte a la actriz madrileña. “Chéjov sólo tenía 17 años cuando escribió Platonov, y se nota, era una obra que representaba su plenitud” -comenta- “mientras que también se nota que El Jardín la escribió cuando se estaba muriendo, el paso del tiempo es un tema clave a lo largo de la obra, y la escena final lo simboliza”, una escena final de la que omitimos la descripción, por riesgo a spoilers. Como El Jardín, Platonov también tenía cuatro actos, pero a diferencia de la última, esta duraba siete horas - El Jardín no llega a las dos horas- y se tuvo que reducir a tres.

Además de ser una trama con trasfondo dramático y profundidad histórica, Machi también considera que El Jardín es una obra sorprendentemente feminista. “Siempre he dicho que Chéjov debió ser una persona bastante feminista, al menos en sus últimos años” asegura la actriz, y añade que, aunque en Platonov el hombre aún tiene el poder, en El Jardín los personajes femeninos ocupan casi todas las posiciones principales, y se caracterizan por su fuerza. Su personaje, Lyubov Andreyevna, no sólo es una mujer protagonista, sino que también es alguien que se ha ganado la admiración de su intérprete. “Es uno de los personajes más difíciles que he tenido entre manos, pero significa mucho para mí interpretarla, como mujer”.

Machi define a Andreyevna como una mujer fría y orgullosa de primeras, pero que es, en realidad, “una mujer muy liberal, con una mente muy abierta, que quiere disfrutar de la vida y por ello es duramente criticada”. “Hablamos de una mujer con un mundo interior muy doloroso,”- argumenta Machi – “Ella ha perdido al hijo y al marido y que encima se enfrenta al abandono de su amante, así que ha tenido que ponerse una coraza, vomitar el dolor y lanzarse a vivir la vida”.

Las obras de Chejov, planas de entrada y profundas a medida que avanzan, también suponen un reto para sus intérpretes. “La verdad es que no sé cómo he llegado a prepararme este papel” - se sincera Machi – “es un personaje, y una obra, que vas entendiendo a medida que ensayas”. No obstante, el recibimiento que ha tenido la obra en su estreno ha sido un reto menor para la actriz. “Por fortuna, cuando vengo suelo ver los teatros llenos, y ver que sigue habiendo un público interesado es algo muy emocionante que me hace muy feliz”.

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