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Golpe a una mafia que ofrecía mujeres “nuevas” en pisos turísticos de media España

Seis de los 11 detenidos han ingresado en prisión. La organización criminal rotaba víctimas venezolanas por el país y ofrecía sexo en viviendas de alquiler en más de la mitad de las provincias

Un agente de la Policía Nacional.
Un agente de la Policía Nacional. Europa Press

Las iban moviendo por toda España y así las ofrecían una y otra vez como "novedades". Y para esa rotación contínua de mujeres sometidas el escenario apropiado eran los pisos turísticos de alquiler, que ya habían utilizado en más de la mitad de las provincias. Agentes de la policía nacional han desarticulado un grupo itinerante de proxenetas que explotaba a jóvenes venezolanas en viviendas que arrendaban. La red criminal ha sido desmontada con la detención 11 personas del país latinoamericano (ocho) y españolas (tres) y el juzgado ha decretado el ingreso en prisión para seis de ellas. Al mismo tiempo, 11 víctimas de los tratantes de seres humanos han sido liberadas. Para ocultar sus actividades, la mafia recurría a "plataformas de alquiler de pisos turísticos u otros medios de alquiler rotacional".

En el país de origen, la red utilizaba las técnicas de captación habituales: "se dedicaba a atraer mujeres jóvenes en situación de precariedad económica y vulnerabilidad" y les ofrecía "un trabajo inexistente" en España. Luego "se llevaba a cabo el traslado", con la simulación, ante las autoridades españolas, de que se trataba de turistas. El entramado reservaba hotel y pagaba el billete de avión y otros trámites, lo que "generaba una deuda económica" que las mujeres tendrían que saldar ejerciendo la prostitución.

En un operativo desplegado simultáneamente en las provincias donde estos días tenía plaza la red criminal, la policía registró nueve pisos en Granada (cuatro), Almería (dos), Ferrol, Pontevedra y Alicante (un inmueble en cada una de estas localidades). Al mismo tiempo se llevó a cabo el arresto de cinco miembros de la trama en Andalucía, dos en Alicante, tres en Galicia y uno en Madrid.

La "movilidad geográfica" de los detenidos era grande, y al ofrecer siempre a las mismas mujeres como "novedades" obtenían "un mayor beneficio económico". Los investigados también se desplazaban a los lugares donde explotaban a las mujeres y alquilaban pisos cercanos a los utilizados como prostíbulos para controlar la actividad y aumentar el sometimiento.

Según los investigadores, ellas recibían "amenazas y coacciones en todo momento" y llegaban a ser "agredidas físicamente" para apremiarlas en el pago de la deuda, que además "aumentaba si no cumplían con los plazos". "Los movimientos y los contactos que las mujeres tenían con terceros eran siempre supervisados" y los proxenetas "auditaban sus servicios sexuales sin permitir que ellas descansaran". Si querían regularizar su situación en España, la trama, que además "traficaba con drogas a pequeña escala", hacía las gestiones pero siempre a cambio de una nueva "contraprestación económica".

Según la ONU, más de 100.000 mujeres y niñas entran al año en Europa para ser explotadas por redes de proxenetismo y España encabeza la lista de países consumidores de prostitución en el continente. El mercado mundial del sexo es, tras las drogas y las armas, la tercera fuente de ingresos de las mafias internacionales. En España el proxenetismo mueve en negro unos 22.800 millones anuales.

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