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La poesía hecha signos en el aire

El espectáculo ‘#Trasunto2’ lleva poemas en lengua de signos a las Naves Matadero

Espectáculo #Trasunto2, en lengua de signos, dirigido por la coreógrafa chilena María Siebald.
Espectáculo #Trasunto2, en lengua de signos, dirigido por la coreógrafa chilena María Siebald.

Para el profano la lengua de signos es hipnótica: tiene algo de danza, de performance, de dibujar conceptos en el aire. Es un misterio que se nos muestra delante de los ojos. Ahora, también tiene algo de poesía. El espectáculo #Trasunto2, dirigido por la coreógrafa chilena María Siebald, une en las Naves Matadero precisamente varias de esas disciplinas: la poesía, la danza, incluso el lenguaje del teatro y el cine, con la Lengua Española de Signos (LSE). “Se trata de llevar los poemas a una dramaturgia espacial”, dice la directora, “de instalar las palabras en el espacio”.

Para esta materialización de la palabra en el cuerpo ha contado con la colaboración de varias poetas contemporáneas españolas: Luz Pichel, Ángela Segovia, Berta García Faet, Laura Casielles y Jessica Pujol. Completa el plantel poético Miguel Ángel Sampedro, poeta sordo y principal referencia y divulgador de la poesía en LSE en España. Un grupo de performers seleccionados mediante una convocatoria pública, muchos de ellos sordos o hipoacúsicos y con experiencia en las artes escénicas, trasladarán a escena los poemas creados para la ocasión.

“Era necesario que no fueran textos demasiado abstractos ni metafóricos, sino más descriptivos y narrativos, para que se adaptasen mejor a la lengua de signos”, explica María Sebald

El título, #Trasunto2, hace referencia a la imposibilidad de traducción exacta entre dos lenguajes, al llamado lost in traslation. Por ejemplo, la LSE (existen diferentes lenguajes de signos por todo el mundo) es un modo de expresión que tiene notables diferencias sintácticas con el castellano hablado, donde no se pone estrictamente una palabra detrás de la otra, sino que se manejan los conceptos de otras maneras, a menudo más poéticas. “La lengua de señas puede, en ocasiones, llegar a ser más profunda y directa que las palabras, ya que están siendo ejecutadas en vivo a través de cuerpos sensibles”, opina la directora, entre cuyos proyectos se encuentran las plataformas digitales NZcanal y NZcanal infantil, donde realiza videoclips musicales adaptados a la lengua de señas e interpreta éxitos de autores como Scissor Sisters, Amy Winehouse o Luz Casal.

Siebald ha trabajado en varias ocasiones con estos materiales. “Me acerqué hace ya diez años a la lengua de signos no porque tuviera cercanía con ninguna persona sorda, sino para explorar sus posibilidades escénicas y expresivas”, explica, y las comenzó a poner en práctica con su grupo de performance Nerven&Zellen. En esta ocasión las poetas colaboradoras han elaborado un poema inédito que es traducido a la LSE. El espectáculo se podrá ver durante los días 5, 6 y 7 de abril y también será una ocasión para acercar a la comunidad sorda a la cultura literaria, las artes escénicas, y fomentar la comunicación entre las personas sordas y oyentes.

Aproximación al territorio de la danza

“Era necesario que no fueran textos demasiado abstractos ni metafóricos, sino más descriptivos y narrativos, para que se adaptasen mejor a la lengua de signos”, explica la directora. La cosa no queda ahí, sino que, a su vez, la coreógrafa moldea la propia LSE para acercarla al territorio de la danza. “Hay algunos signos muy concretos que no se pueden modificar, pero con otros se puede jugar y darles más vuelo”, comenta. Así, el resultado es una mezcla aérea y fluida de todo lo anterior.

“No quería que mi poema fuera demasiado lírico ni demasiado abstracto, imaginaba un poema con personajes y con cosas. Que los personajes actuaran y que las cosas estuvieran ahí, formando un paisaje”, explica la poeta Ángela Segovia sobre su experiencia en el proyecto. “Luego pensé algo más”, continua la poeta, “si trabajaba ciertas repeticiones, por ejemplo en la sintaxis, eso quizás diera juego en la coreografía, de ese modo, aunque fuera narrativo, tendría ritmo. Para mí era importante no jugar a escribir, sino que el poema sucediera de verdad”.

Eso sí, a pesar de los elementos coreográficos, las personas sordas podrán entender lo que dicen los versos encarnados, a veces acompañados por frecuencias vibratorias. Para los oyentes se emitirá previamente la voz en off de cada poeta recitando su pieza. “El espectador podrá establecer relaciones entre lo que ha escuchado primero y lo que ve después, e incluso aprender algo sobre la forma en que funciona el lenguaje de signos”, concluye Siebald.

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