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OPINIÓN i

Telenotícies y posverdad

Uno tiene la sensación de que estamos en la auténtica posmodernidad, la verdad es irrelevante, todo da igual

Manifestantes pintan la sede de CC OO durante la huelga general del pasado 21 de febrero convocada en Cataluña por la Intersidical-CSC
Manifestantes pintan la sede de CC OO durante la huelga general del pasado 21 de febrero convocada en Cataluña por la Intersidical-CSC

El día 22 de febrero, el Telenoticies Migdia nos ofreció un telediario notable, sobre la anunciada y publicitada “aturada de país”. La noticia obviaba que la famosa Intersindical-CSC, convocante del paro, agrupa a unos 380 cargos sindicales de los 55.000 de toda Cataluña, en su casi totalidad de UGT y de CC OO. Un marciano llegado ese día a Cataluña hubiese visto: algunas barricadas en llamas, la manifestación de estudiantes al mediodía que acaban saltando a las vías del tren en plaza de Catalunya, a los que, con excepción de una muy breve carga en paseo de Gràcia los Mossos, tratan con maneras versallescas. Incidentes: un solo señor algo indignado, castellanohablante, claro, aparece como una extraña excepción. Colas inmensas de camiones en la AP-7, TV3 entrevista a dos conductores, uno lamenta de modo comprensivo que bueno, eso afecta a su trabajo, pero es lo que hay. El otro camionero se declara totalmente a favor del corte y solidario con los “presos políticos”. Y luego las manifestaciones más numerosas, esas sí, en Girona y sobre todo Barcelona, con la batalla de cifras habituales. En realidad lo que ocurrió fue lo que antaño se llamaba un cierre patronal, las instituciones de la Generalitat cerradas todas, por decreto vertical, las universidades sin clase pero abiertas, la industria ni se inmutó, y los comercios… cerraron los que se sintieron intimidados, porque una vez más los piquetes informativos fueron sobre todo coactivos, pero como huelga general, no digamos ya como aturada de país, fue más bien limitadísima.

Otro telediario de mención fue el Telenotícies migdia del viernes 23 de febrero. El tema central tenía que ver con la retirada, tal como pasó a la memoria colectiva la huida masiva de republicanos en febrero de 1939. Como han recordado estos días los medios de comunicación, aquello fue tremendo, unas 480.000 personas, civiles, militares, hombres, mujeres y niños pasaron como pudieron a Francia, básicamente por la Junquera-Perthus, o bien por Maçanet de Cabrenys -La Vajol, y por la vía de Portbou. Se rememora especialmente la tragedia de Antonio Machado y su anciana madre, que mueren en la pensión Quintana de Colliure. Todo ello quedó reducido en el Telenoticies del pasado 23 de febrero a la (larga) noticia del día que mostraba a Quim Torra en una de sus particulares peregrinaciones, esta vez a la Vajol, acompañado de Juan José Ibarretxe, exlehendakari vasco. Y TV3 nos relata una crónica sobre lo que sucedió en aquellos parajes como si hubiera sucedido así: por culpa del fascismo español, un catalán y un vasco cruzan la frontera en febrero de 1939, el primero es Lluís Companys y el segundo el lehendakari Aguirre (que no cruzó la frontera, pues estaba ya en París, sino que acudió para acoger al primero). Nos dicen de pasada que en la Vajol se reunió el último Consell de la Generalitat. Y ya está. No parece relevante que el Gobierno de la República española se reuniese en el mismo lugar por última vez. No se habla de Machado, ni de todos los demás intelectuales catalanes y españoles, que expertos como Ian Gibson mencionan con detalle: Corpus Barga, Bosch Gimpera, Joaquim Xirau, Joaquim Trias Pujol (mi abuelo materno), Carles Riba, que le dio parte de su escaso dinero a Machado, el cual intentaba vender su reloj en la frontera… El intento de reducir esta tragedia colectiva a una sesgada noticia protagonizada por un largo monólogo del señor Torra, en un relato simbolizado exclusivamente en un vasco y un catalán, resulta chocante.

Y el tercer Telenotícies Migdia, el día 24, con motivo de la visita del presidente Sánchez a las tumbas de Azaña y Machado, nos mostró a un reducido grupo de independentistas catalanes insultando (llamando “fascistas”) a un grupo de jubilados republicanos hispano-franceses que iban a rendir homenaje a la tumba de Machado. Este asunto es quizá el más ofensivo, porque la voluntad de ofender y de hacer daño de estos manifestantes va más allá de lo comprensible. Me acuerdo de nuevo del “informe” que un supuesto historiador entregó en 2017 al Ayuntamiento de Sabadell sobre los cambios en el callejero (y que el Ayuntamiento relegó al cajón de los olvidos: Machado, Calderón y no sé quién más eran “un subproducto de la cultura franquista”.

Uno tiene la sensación de que estamos en la auténtica posmodernidad, la verdad es irrelevante, todo da igual, nada es mentira, como en el famoso tango. Todo va cada vez más rápido, y en formato más reducido. A cuanta más propaganda, menos información.

Pere Vilanova es Catedrático de Ciencia Política (UB)

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