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La Audiencia confirma que el ‘goya’ y el ‘greco’ de Muñoz Ramonet son de Barcelona

Una nueva sentencia levanta el depósito judicial de dos de las obras más importantes del polémico legado del industrial

Las obras de El Greco y Goya en junio de 2017, cuando fueron depositados en el MNAC.
Las obras de El Greco y Goya en junio de 2017, cuando fueron depositados en el MNAC.

Los herederos de Julio Muñoz Ramonet no paran de sumar derrotas en los juzgados en sus pretensiones para retener la rica colección de obras de arte que el industrial legó a la ciudad de Barcelona al fallecer en 1991. La última, una del día 13 de febrero de la Audiencia Provincial de Barcelona que asegura que las obras La Anunciación, del Greco y La aparición de la Virgen del Pilar, de Goya del legado del polémico industrial, valoradas en más de siete millones y medio de euros, son de la ciudad de Barcelona; después de que un nieto de Julio Muñoz, Manuel Castelo Muñoz, asegurase que le pertenecían por haberlas tenido durante más de seis años.

Suma y sigue. La Audiencia Provincial de Barcelona da por hecho que dos de las obras del rico conjunto son parte del legado de la ciudad y desestima la demanda de Manuel Castelo Muñoz (hijo de la famosa fotógrafa Isabel Muñoz Vilallonga) que aseguraba que las obras no pertenecían a este conjunto sino que eran suyas ya que su padre se las había dejado como herencia al fallecer. El juez asegura que Manuel Castelo no prueba en ningún momento esa posibilidad: ni que pertenecieran a Jesús Castelo tras comprarlos por 225 millones de pesetas a Julio Muñoz alrededor de 1984, como se asegura, por mucho que hiciera valer su hijo que apareciera en documentos en los que las obras habían sido dejadas para participar en exposiciones. Tampoco da por probado que el demandante las tuviera de forma continuada durante seis años continuados, desde 2011, para hacer valer el derecho de usucapio que esgrime.

El juez resalta las contradicciones de Manuel Castelo al asegurar por un lado que los cuadros le pertenecen al haberlos heredado de su padre cuando este falleció en 2010 y por otro, que se los había dado su madre después de fallecer de forma fortuita un hermano suyo en 1991, incluso antes de haber fallecido su abuelo, auténtico dueño de las obras.

El juez es especialmente duro con Manuel Castelo cuando inserta en la sentencia, a la que ha tenido acceso este diario, dos fragmentos de grabaciones telefónicas intervenidas en las que queda probado que el demandante y su familia habían planeado la desaparición de las obras "quedando patente su voluntad de sustraer los mismos a la acción de la justicia". En septiembre de 2010 dijo en una conversación: “yo te voy a contar esto que quede entre los dos, mi padre se llevó un Greco y un Goya de mi madre y el muy cachondo se lo deja a mis hijos, cuando eso va contra mi legítima, sabes y cuando más que no era suyo, que era de mi madre, todo es un disparate”, por lo que el juez entiende que se contradice con la demanda. En otra conversación, cuando su interlocutor le pregunta si sabía que las obras eran de su madre dice: “hombre claro era una colección de mi abuelo, evidenciado, bueno, hubo un juicio”, por lo que también cae en un contradicción y admite que sabe que sobre ellas pesa un asunto judicial, algo que en su demanda aseguró todo lo contrario.

La sentencia explica como Isabel Muñoz y su marido Jesús Castelo se divorciaron en el año 2000, año en el que se produjo una denuncia cruzada entre ambos por la desaparición de las dos obras, de las que se les perdió la pista. En 2010 falleció Castelo y al año siguiente, en abril de 2011, la Guardia Civil los localizó con ayuda de su hijo, en una vivienda que tenía el padre en el barrio alicantino de Villafranqueza. En ese momento el juez las entregó, como depósito judicial, a la propia Isabel Muñoz. En mayo de 2014 se tuvo la primera noticia de que las obras estaban en manos de Manuel Castelo, que reclamaba que eran suyas y no de Culturarte, la empresa familiar propietaria de toda la colección, comenzando un nuevo pleito dentro del pleito.

La ejecución de la sentencia de marzo de 2012 del Supremo que obliga a entregar las obras a la ciudad está en fase de realización. En junio de 2017 el nieto de Muñoz Ramonet fue obligado por la justicia a entregarlas en calidad de depósito judicial en el MNAC de Barcelona con la posibilidad de exhibirlas. En enero de 2018 las obras eran dos obras más en la colección de Renacimiento y Barroco que el museo reinauguraba. Pero en las cartelas de las piezas aparecía que se trataban de un depósito judicial. Ahora, tras esta importante sentencia se levanta esta condición con lo que los responsables del museo tendrán que cambiar las cartelas.

De todas formas, la familia de Muñoz Ramonet tiene 20 días desde la notificación de la sentencia del día 13, para recurrirla a un tribunal superior, el Supremo. Algo que, teniendo en cuenta el historial de recursos presentados, más de 300 a lo largo de dos décadas de pleitos, no dejaran de hacer.

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