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La Rambla tendrá un club de estriptis donde se prohibió una discoteca

El gobierno de Colau asegura que no puede impedir la apertura porque cuenta con las licencias necesarias

Local donde se abrirá el club de estriptis
Local donde se abrirá el club de estriptis

El 17 de La Rambla volverá a reconvertirse en un local de estriptis años después de su clausura. Un grupo empresarial quiso reconvertirlo en 2015 en discoteca pero chocó con la alcaldesa Ada Colau, contraria a abrir locales de ocio en Ciutat Vella. La planta baja no tiene licencia de discoteca pero conserva la de peep show (barra con exhibición sexual). Reabrirá la semana que viene como local con 15 estriperssin que el Ayuntamiento pueda frenarlo, ya que tiene licencia para la actividad.

 Hansdietter Otto es el empresario alemán que asegura que abrirá en el número 17 de la Rambla dos barras de estriptis “al más puro estilo americano, con billetes y propinas en la ropa interior de las chicas”. El local en cuestión se llamará Dollhouse y se da la paradoja que tiene las licencias en regla para operar en el paseo más icónico de la ciudad justo cuando faltan unos meses para que concluya el mandato de Ada Colau. 

La reapertura del club se va a producir aprovechando una serie de resquicios legales y burocráticas. Otto ya tenía un local de estriptis en la avenida de Sarrià. Una planta baja que fue precintada por el Consistorio de Ada Colau, en marzo del pasado año, tras recibir varias denuncias y después de constatar que el empresario alemán no disponía de licencia para realizar espectáculos eróticos.
El cierre del primer Dollhouse también coincide con un laberinto de licencias de aperturas del 17 de la Rambla. El peep show de La Rambla —que también disponía de tienda erótica —cerró las puertas en 2014 y lo adquirió el grupo Costa Este que dispone de otros locales de ocio y restauración en la capital catalana. Este grupo también adquirió el número 15 de La Rambla con la intención de unirlo con el 17 y abrir una gran discoteca en el centro de la ciudad. El Consistorio alegó entonces que no podían abrir un centro musical en La Rambla porque la licencia era de peepshow y porque había viviendas en el edificio, lo que era incompatible con la existencia de una discoteca. Tras varios encontronazos, el gobierno de Colau llegó a precintar las obras del número 15. El número 17 llegó a abrir como bar amparándose en la licencia de peepshow que permitía dos barras pese a no realizarse espectáculos eróticos. Ahora, después de tres años de actividad como bar, Costa Este ha alquilado el local a Otto, que ya ha anunciado la apertura del nuevo Dollhouse donde la cabeza de cartel y la directora artística será la estriper Chiqui Martí. “Habrá bailes en zonas privadas y tambien estriptis en un escenario y junto a las mesas. Desde Bailen 22 que no había algo parecido en Barcelona”, aseguraba ayer Martí que informó que el horario será de 21.00 a 4.00 con, “de momento”, 15 estripers.

La concejal de Ciutat Vella, Gala Pin, sostuvo ayer: “No nos gusta que pueda abrir este tipo de negocio en La Rambla pero la licencia fue concedida hace décadas y no podemos impedir la actividad porque prevaricaríamos. Lo que haremos ahora es un control exhaustivo de todo lo que pasé allí para que los nuevos empresarios no se extralimiten de la licencia de la que disponen. Si lo hacen, no dudaremos en actuar”. Pin sostiene que el Consitorio no podía “permitir una discoteca en una zona que ya es víctima de muchas molestias”.

El empresario alemán aseguraba ayer que en su local no hay habitaciones y no se permitirá la prostitución.

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