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“Que no falte madera, porque esto va para largo”

Centenares de taxistas se concentran en las inmediaciones del recinto ferial Ifema durante la noche anterior al comienzo de Fitur

Los taxistas pasan la noche junto a hogueras en los alrededores de Ifema. En vídeo, los taxistas se reúnen para tomar decisiones sobre la huelga.Vídeo: INMA FLORES | DANIEL GÓMEZ ALONSO

La noche en las inmediaciones de Ifema es fría. Muy fría. Son las 00.00 y el termómetro marca solamente un grado. Las banderas situadas en la entrada del recinto ferial ondean violentamente como consecuencia del fuerte viento que sopla de madrugada cuando apenas faltan unas horas para que este miércoles comience la Feria Internacional del Turismo, Fitur. Mientras tanto, ajenos a las condiciones meteorológicas, centenares de taxistas se concentran a las puertas del pabellón. Al ritmo del tema Thunderstruck, de AC/DC, celebran el final de la segunda jornada de la huelga del taxi de Madrid. Una jornada que, como confirmarán posteriormente, no será la última. [Sigue la tercera jornada de la huelga del taxi en directo en este enlace].

“¡Sube la música, que se entere todo el mundo de que estamos aquí!”, gritan. Dicho y hecho. El volumen del altavoz que los taxistas han traído para amenizar la espera hasta que el día vuelva a abrirse paso aumenta, y empiezan a sonar las canciones de Queen o Metallica, entre otros grupos de rock. El ambiente es festivo, hasta que en esas aparece, a lo lejos, un vehículo negro que los taxistas identifican como un Uber. “¡Rata! ¡Cucaracha!", le gritan mientras dos de ellos salen disparados hacia él. No llegan y en apenas un minuto, todo vuelve a la calma.

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Por lo demás, la noche transcurre con relativa normalidad, más allá del ruido y el alboroto impropio de una madrugada en el distrito de Barajas. El humo de las seis hogueras distribuidas a lo largo del improvisado campamento que han tomado como base de operaciones los taxistas en la avenida Capital de España flota en el ambiente. Ataviados con varias capas de ropa y chalecos amarillos, los taxistas reparten los bocadillos de salchichón y chorizo que previamente han preparado en unas mesas plegables traídas para la ocasión y se juntan alrededor del fuego.

Pero a pesar del calor que emiten las llamas, el frío aprieta cada vez más. Para solventar el problema, parte de los taxistas opta por beber. “Este frío no hay quien lo aguante. Si no echamos un trago nos quedamos congelados”, resume David Morales, de 34 años. Entre trago y trago conjeturan sobre el plan para este miércoles, cuando comience Fitur, y discuten sobre el futuro del taxi. Unos optan por el alcohol: litronas de cerveza y botellas de vodka o whisky pasan de mano en mano. Otros, por el caldo de pollo que unos conductores ofrecen en una pequeña carpa. Tal es el éxito de ese caldo que a las pocas horas acaban con los víveres. Pero pronto llegan refuerzos. “¿Por dónde puedo pasar al sitio de los caldos? Me han llamado pidiendo, y traigo ocho briks más”, pregunta un taxista recién llegado a la concentración.

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Conforme pasan las horas, el número de efectivos en liza se reduce. Muchos taxistas optan por acudir a sus coches, reclinar los asientos, y dormir unas horas antes del comienzo del tercer día de huelga. El sonido de los programas deportivos de radio dentro de los vehículos gana terreno al altavoz de la música, que termina siendo apagado para ir dejando poco a poco paso al silencio. “Ya es hora de descansar algo.

Mañana va a ser un día muy largo y vamos a tener mucho jaleo”, dice Emilio Rosario, de 45 años, mientras saca del maletero el saco de dormir para pasar la segunda noche consecutiva en el asiento delantero de su taxi.

Entre los taxistas que continúan despiertos comienza a circular la noticia de que la Comunidad de Madrid y los representantes del sector del taxi han organizado una reunión de última hora. Esperanzados por las noticias que han recibido esa misma noche provenientes de Barcelona, en las que se confirma que se modificará la normativa de las licencias de los VTC, confían en que suponga el espaldarazo definitivo. “Ojalá traigan buenas noticias. Para nosotros Fitur es como la semana grande. Imagínate el roto que nos hace no trabajar. Pero creemos que si no se soluciona el problema es un sacrificio necesario”, comenta Javier López, de 52 años.

Una esperanza que no tarda en diluirse. Alrededor de las 3.30 llegan los representantes del sector del taxi que han estado presentes en la reunión. Y lo hacen con malas noticias para sus intereses. Avisados por la radio interna, muchos de los que ya se habían ido a dormir salen para escuchar las explicaciones del encuentro celebrado pocas horas antes. Micrófono en mano, el presidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, Julio Sanz, comunica lo ocurrido.

“En la Comunidad de Madrid hay una clara voluntad política de ponerse del lado de las plataformas VTC, dejando de lado al colectivo del taxi. No han variado para nada su postura, no admite negociación en cuestiones como la precontratación o la captación, no negocian. Toca cargarse de moral y de ganas, y no dar ni un paso atrás. Que no falte madera, porque esto va para largo. De aquí no nos vamos hasta que ganemos esta batalla”, comunica ante los vítores de sus compañeros. “Mañana los visitantes de Fitur encontrarán cientos de taxistas indignados por la situación que están viviendo. Lamentamos que esto tenga que ocurrir, pero apelamos a la empatía de nuestros conciudadanos, que entiendan que existe un motivo de peso para hacerlo”, ha añadido el presidente de la Federación Española del Taxi, Miguel Ángel Leal.

Conocido el desenlace, la mayoría de los taxistas se dirigen definitivamente a sus vehículos a descansar cuando apenas quedan cuatro horas para que amanezca y comience el tercer capítulo de la huelga del taxi de Madrid. Eso sí, no si antes corear una última vez el grito que les está acompañando estos días: “¡Y si no se arregla, guerra, guerra, guerra!”.

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