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Más de 20 parques de Bomberos han tenido que cerrar por falta de efectivos

La plantada de los profesionales por el desacuerdo con Interior compromete la capacidad de reacción ante emergencias

El parque de Bomberos de Cerdanyola, cerrado por falta de efectivos.
El parque de Bomberos de Cerdanyola, cerrado por falta de efectivos.

Parques de bomberos cerrados a cal y canto. Es la imagen que deja la protesta de Bombers de la Generalitat por el desacuerdo con el departamento de Interior. Se han hartado de hacer horas extra para cubrir el déficit de efectivos, lo que ha obligado a cerrar una veintena de parques el último mes por falta de personal. El incendio de Sant Roc, en Badalona, donde fallecieron tres personas, ha intensificado las demandas de los bomberos, que exigen más y mejores recursos. El consejero Miquel Buch comparecerá en el Parlament para informar sobre el conflicto.

El año ha empezado con un potente fuego quemando 240 hectáreas en Arties, en el Valle de Arán, pero a pesar de eso, y aún lejos de los calores veraniegos, las reivindicaciones de los bomberos se analizan sin prisas en Interior. Parques como el de Santa Coloma de Farners, Moià, Calonge o Ulldecona han acumulado al menos 10 días de cierre el último mes. Desde el 11 de diciembre, la lista de bases que han quedado inoperativas durante alguna jornada supera la veintena y no hay territorio que se haya salvado del parón.

Solo la ciudad de Barcelona, que tiene su propio cuerpo de Bomberos, independiente del de la Generalitat, se mantiene ajena al conflicto. Una veintena de dotaciones de los bomberos barceloneses se sumaron a la extinción del fuego de Sant Roc para apoyar a sus colegas de la Generalitat, que eran menos de la mitad a pesar de ser los competentes.

En los alrededores de la capital catalana se han notado los efectos de la escasez de personal: las bases de Cerdanyola o Santa Coloma de Gramenet han estado clausuradas media docena de jornadas. Sin horas extra, no hay suficientes profesionales para todas las guardias y el peculiar reparto de efectivos que ordena la dirección general de Emergencias propicia que los bomberos disponibles se hayan destinado a parques considerados imprescindibles.

UGT y CATAC son los sindicatos más persistentes en denunciar las condiciones de trabajo que sufren los bomberos. Señalan que la situación ha estallado tras años de exigirles a los bomberos un sobreesfuerzo para compensar la pobre inversión en material y personal. “Lo normal entre los funcionarios es trabajar 1.640 horas al año, los bomberos estamos en 1.790 horas”, subrayan los sindicatos. Hay 2.100 bomberos en Cataluña, para dar servicio a 75 parques. “Hacen falta 400 bomberos más”, coinciden los representantes sindicales.

Interior tiene en marcha una oposición para habilitar a 250 nuevos profesionales este año. La inyección de personal revitalizará una plantilla envejecida, “se jubilan 100 bomberos al año”, dicen los sindicatos, pero no salda todo el déficit acumulado durante años en los que no se convocó ninguna oposición.

Entre las exigencias de los bomberos está la mejora de su remuneración, no aceptan que el recorte de la actividad laboral comporte una pérdida de salario, pero también el de asegurarse que la plantilla del cuerpo se va a ir engordando progresivamente. Una de las demandas es lograr 1.000 nuevos bomberos en cuatro años. Interior asegura que tiene un proceso de negociación abierto con los sindicatos para hallar un acuerdo que mejore las condiciones de trabajo y que sirva para desbloquear las protestas de las últimas semanas.

Las quejas se propagan

La mayoría de los bomberos que conocen cómo se desarrolló la actuación del fuego de Sant Roc, la víspera de Reyes, repiten una misma valoración: "Menos mal que fue al lado de Barcelona, porque el número de muertos podría haber sido mucho mayor". La movilización del cuerpo de bomberos barceloneses, que funciona a parte de los de la Generalitat, sirvió para multiplicar la presencia de efectivos en el lugar del fuego. Los Bombers de la Generalitat apenas llegaban a la docena de profesionales actuando, mientras que la activación de los Bombers de Barcelona supuso la llegada de 25 efectivos de refuerzo.
Las quejas sobre el funcionamiento de los parques y sobre la precariedad del material se multiplican. Ascó, al lado de la central nuclear, es uno de los parques que ha tenido que cerrar. En Reus se ha denunciado una plaga de chinches y cucarachas, en Cambrils se derrumbó un trozo de la fachada y, en Montcada i Reixac, la alcaldesa, Laura Campos, ha denunciado la precaria situación en que se encuentran los parques de Cerdanyola y Badalona, que dan cobertura a parte del Vallès. "Queremos saber si se ha puesto en peligro a nuestra ciudadanía durante estos días a causa del insuficiente número de personal y recursos", ha requerido Campos.
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