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Los animales abandonados no cuadran

Comunidad y sociedades protectoras discrepan sobre las cifras y los centros de recogida están saturados

Arancha Sanz y un colaborador, en el centro de acogida de la SPAP.
Arancha Sanz y un colaborador, en el centro de acogida de la SPAP.

La Comunidad hizo sus cuentas y las divulgó a los cuatro vientos. En Madrid, en 2017, se recogieron 4.143 animales abandonados entre los 94 centros municipales y privados y se adoptaron 4.615 en los nueve primeros meses de 2018, un 30% más que en el mismo periodo del año anterior. Conclusión: en Madrid, se adoptan más animales de los que se abandonan y la ley de sacrificio cero, impulsada en su día por Cristina Cifuentes, ha dado resultado. Madrid funciona como una comunidad que respeta la vida animal. Sin embargo, este optimismo choca frontalmente con la opinión de las sociedades protectoras de animales, que sostienen exactamente lo contrario: los centros públicos están saturados y apenas recogen animales abandonados. Hay una cifra de animales que mueren cada año por abandono y otra de animales que nadie recoge. Una cifra negra que nadie parece dispuesto a calcular.

“La realidad que vivimos es un drama”, reflexiona Matilde Cubillo, presidenta de la Fapam (Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal). “El dato de los abandonos hay que triplicarlo para que sea fiel a nuestro día a día. La Comunidad solo cuenta a los animales recogidos por los centros y lo cierto es que esos centros cada vez recogen menos porque están hasta arriba”. No se contabilizan los animales abandonados que acaban atropellados, “que son más de los que creemos”, y tampoco los que recogen todas las entidades de la región. "Hay empresas privadas autorizadas para recogida de animales que llevan varios municipios y sin embargo luego no aportan datos de recogida". Además, las protectoras declaran que se ha producido un descenso claro en las adopciones.

Para las protectoras, la aplicación de la ley de sacrificio cero, aprobada en julio de 2016 y puesta en marcha en febrero de 2017, ha sido un desastre: los centros públicos se han ido saturando y los servicios de recogida han terminado negándose a acudir en auxilio de las llamadas de los ciudadanos que se encontraban animales en la calle. Al no recoger más animales se ha producido un maquillaje estadístico: Menos entradas, luego menos abandonos, “sus cifras maquillan la verdad”.

Un informe realizado por el Ayuntamiento de Madrid el pasado junio da la razón a las protectoras privadas, ya que especifica que en el centro de recogida municipal “se han redefinido los criterios de ingreso, haciéndose totalmente restrictivos, y por ello se han dejado de atender una buena parte de las solicitudes de entrada de animales que se reciben, lo que ha supuesto una caída de ingresos muy significativa”. Y añade el informe, presentado en la Asamblea de Madrid: “De este descenso no puede inferirse que se haya producido una disminución del abandono. “Se desconoce”, termina, “qué ha sucedido con los animales que se han perdido en el proceso”.

María José Montes, directora del centro de recogida animal de Madrid, conocido como La Fortuna, ratifica lo expresado en el informe. “La ley adolece de un problema principal porque no se han adoptado medidas contundentes en el origen. Nosotros hemos notado que se adoptan menos animales”. En el primer cuatrimestre de 2018, informa, habían ingresado un 27% menos sobre el mismo periodo de 2017 y un 39% menos respecto al primer cuatrimestre de 2016. El refugio tiene una capacidad de 200 perros y 100 gatos, y “nosotros estamos al 100% de nuestra capacidad todo el año”.

Varios perros en el refugio de la SPAP.
Varios perros en el refugio de la SPAP.

 1.500 animales esperando familia

Pero el colapso no solo afecta al centro municipal de Madrid. Ahora mismo, la federación, con todas sus asociaciones al borde de la saturación, cuenta con 1.464 animales que esperan familia. La Comunidad no ha facilitado el número total de animales en adopción en estos momentos porque “es imposible saberlo con exactitud, ya que hay 22 centros de recogida permanentes, 46 temporales y el resto son protectoras, y cambian cada día”. Lo que sí reconoce es que el CIAAM (Centro Integral de Acogida de la Comunidad de Madrid) acoge en estos momentos a 250 animales, el total de su capacidad.

Parte de las instalaciones del albergue del SPAP.
Parte de las instalaciones del albergue del SPAP.

La Comunidad de Madrid, sin embargo, contesta que tras la puesta en marcha de la ley de sacrificio cero, la Administración “aumentó los recursos destinados a las asociaciones para paliar ese problema”, además de haber fomentado medidas para la adopción y campañas contra el abandono. En 2018 la administración destinó 2.247.000 euros a la convocatoria de ayudas a entidades locales y entidades sin ánimo de lucro cuyo principal fin fuera la protección y defensa de los animales, un 55% más que en 2017.

Otro punto de discrepancia entre entes públicos y privados es el de las adopciones. La Comunidad anunció el pasado diciembre 4.615 en los nueve primeros meses de 2018, un 30% más que en el mismo periodo del año anterior. Pero, de nuevo, la realidad de las protectoras es completamente distinta. “Podemos asegurar que en nuestros centros de recogida han descendido a lo largo del año más de un 30%, llegando a suponer entre 100 y 200 adopciones menos que en 2017”, explica Cubillo, presidenta de la Fapam.

“Desde que la ley de sacrificio cero entró en vigor, a los Ayuntamientos les ha sido más fácil cerrar las puertas de sus centros y dejar a los animales desamparados en la calle que fomentar las adopciones y tomar medidas para evitar el abandono”, añade Cubillo. Además, todos los municipios de menos de 5.000 habitantes están obligados a tener centros de recogida temporal, lo que quiere decir que se hacen cargo durante unas horas de los animales abandonados que se trasladan posteriormente al CIAMM. De los 101 municipios con esas características en toda la región, solo 46 disponen de centros de recogida temporal. “¿Qué pasa con los animales que se abandonan en esos sitios sin servicio?”, pregunta Arancha Sanz, abogada de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid (SPAP). Nadie se ha ocupado de saberlo.

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