Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Gran Hermano de Madrid te multa pero no resuelve atropellos

El conductor que mató a Iván García se dio a la fuga en la calle Alcalá a plena luz del día, en el ángulo de visión de una cámara municipal que no registró nada

Antonio García y Rosario Pérez, padres de Iván, posan junto a una foto suya en el salón de su domicilio en Carabanchel.
Antonio García y Rosario Pérez, padres de Iván, posan junto a una foto suya en el salón de su domicilio en Carabanchel.

En la era de las fotomultas por pasar un semáforo en rojo o superar la velocidad permitida todavía quedan conductores impunes tras darse a la fuga después de un atropello mortal en el centro de Madrid.

Lo hizo a plena luz del día el conductor de un coche que golpeó mortalmente al joven motorista de 21 años Iván García el 20 de julio a las 15.03 en el tramo de la calle Alcalá entre la plaza de Manuel Becerra y la plaza de toros de Las Ventas.

Era hora punta de un viernes y miles de madrileños se disponían a abandonar la ciudad para disfrutar de un fin de semana de sol. En la calle cercana a la M-30 había numerosos testigos pero se dieron una serie de circunstancias que favorecieron la fuga, entre ellas que una cámara de control de tráfico orientada hacia el lugar del atropello, una de las 273 que el Ayuntamiento tiene por la ciudad, no sirve para grabar.

El Gran Hermano de Madrid te multa pero no resuelve atropellos

El coche se perdió de vista en dirección centro sin que decenas de peatones, comerciantes y conductores lograran identificar ni la matrícula ni el modelo. El cuponero Félix Santamaría, cuyo kiosko de la ONCE se encuentra en la esquina por la que desapareció el vehículo, se había ido a comer media hora antes. El óptico David Monteserín, en el campo de visión del suceso, acababa de echar el cierre metálico.

“Oí el golpe y vi salir a la gente de los coches”, dice Monteserín que en su mostrador tiene un botón para activar el cierre metálico de su óptica. “Quizás vi pasar el coche pero no fui consciente de que se trataba del culpable”.

Lo primero que hicieron varios testigos fue acudir al auxilio de Iván, sin reparar en el vehículo que huía. El joven acababa de salir del trabajo en un concesionario de Mercedes-Benz cercano, donde solo llevaba una semana de empleado, y se dirigía a su casa en Carabanchel para almorzar con sus padres. Iba a 40 kilómetros por hora cuando perdió el control de su Aprilia RS de 125 centímetros cúbicos e invadió el carril contrario, deslizándose durante 17 metros hasta que se produjo el atropello, según el atestado.

La cámara de control de tráfico del Ayuntamiento en la Plaza de Manuel Becerra que no grabó el atropello de Iván García.
La cámara de control de tráfico del Ayuntamiento en la Plaza de Manuel Becerra que no grabó el atropello de Iván García.

El casco integral que portaba no le salvó. Falleció por la fuerte lesión cerebral causada por el golpe con el vehículo que huyó. Uno de los conductores que vio la escena les dijo a los agentes que el coche aceleró tras el golpe. Lo único que pudo describir del vehículo es que tenía color oscuro.

La policía municipal informa de que su investigación no ha dado resultados positivos, a diferencia de muchas otras en circunstancias semejantes. “Se han buscado testigos y se ha intentado recabar cualquier dato de cualquier dispositivo de grabación, como se ha hecho en otros casos en los que, gracias a cámaras de comercios particulares, se pudo identificar el vehículo que provocó el atropello”, dice por correo un portavoz.

La familia aprecia la labor de la policía aunque no entiende por qué la cámara del Ayuntamiento dirigida hacia el lugar del atropello no lo grabó. El padre, Antonio García, dice que no desaprovechó la oportunidad para preguntárselo directamente a la concejala de Movilidad, Inés Sabanés, cuando coincidió con ella el 18 de noviembre en la plaza de Santa Ana, durante la celebración del Día mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico. Según García, la concejala le explicó que la ley les impide grabarlo todo.

Pero según la Agencia de Protección de Datos, la ley no impide a las autoridades municipales grabar imágenes de la vía pública siempre que respeten la confidencialidad y se informe a los ciudadanos de su presencia. En el caso de los comercios las limitaciones son mayores. Solo pueden tomar imágenes de la calle cuando sea imprescindible para fines de vigilancia o resulte imposible evitarlo.

En el centro de Madrid hay cámaras municipales de videovigilancia señalizadas con carteles en los entornos de Gran Vía, Azca, Plaza Mayor, Puerta del Sol y la Castellana. Además, el Ayuntamiento informa en su web de movilidad que dispone de 273 cámaras de control de tráfico, entre ellas la que se encuentra en Manuel Becerra. Pero no almacenan imágenes, según una portavoz municipal. El Ayuntamiento las usa para observar el tráfico y tomar medidas de ordenación en caso de atascos.

Una fotografía de esa cámara a las 15.53 puede verse en un tuit del centro de Gestión de la Movilidad informando de retenciones en la zona. La imagen muestra el hospital de campaña del Samur, policías y ambulancias. Los enfermeros trataron de reanimar a Iván hasta las 16.00, hora en que certificaron su muerte.

Otras cámaras de tráfico sí graban imágenes y están siendo usadas para atrapar a conductores que se dan a la fuga. Las más de 1.000 cámaras que la Dirección General de Tráfico tiene por autovías de todo el país graban las 24 horas del día desde hace casi dos años, según un portavoz, que indica que anteriormente no se hacía por limitaciones tecnológicas. Otros municipios de la región de Madrid tienen cámaras de tráfico que graban. Un mando de policía municipal de una localidad de la periferia de Madrid reconoce que se necesita inversión para almacenar esa información.

Un ramo de flores recuerda a Iván García cerca del lugar donde perdió la vida, a la altura de la calle Alcalá 174, en Madrid.
Un ramo de flores recuerda a Iván García cerca del lugar donde perdió la vida, a la altura de la calle Alcalá 174, en Madrid.

En Madrid se suelen producir entre 1.500 y 1.600 atropellos anualmente, de acuerdo con la serie del Ayuntamiento con los datos de 2009 a 2016. Solo en una minoría de casos el conductor se da a la fuga, según abogados de víctimas de accidentes de tráfico. En esos atropellos con huida, el conductor normalmente no para por estar bebido o no tener seguro.

Los abogados de accidentes de tráfico dicen que las cámaras, incluso las que se instalan sobre el salpicadero, se han convertido en una herramienta clave en cada vez más juicios. Los límites para proteger datos personales han desatado el debate ya que algunos creen que la utilidad de las grabaciones para resolver presuntos delitos debería prevalecer sobre la intimidad.

“Videovigilar todas las zonas de una ciudad es prácticamente imposible pero con las cámaras evitaríamos muchos delitos que no se esclarecen”, dice el presidente de la Asociación de Abogados de Víctimas de Responsabilidad Civil (Adevi), Manuel Temboury. Cuando no hay imágenes, los testigos en calles muy transitadas como es el caso de Alcalá suelen aportar información útil.

“Este es un caso rarísimo, fruto de la mala suerte”, responde a una consulta de este periódico el presidente de la Asociación Nacional de Víctimas de Accidentes de Tráfico, Manuel Castellanos. “La mayoría de los atropellos con fuga en Madrid se resuelven a no ser que se produzcan de noche en una calle pequeña”.

La familia de Iván no ha perdido la esperanza de que alguien aporte nueva información o que aparezca por voluntad propia el autor del atropello. Han pegado carteles, acudido a platós de televisión y estudios de radio para reclamar la colaboración ciudadana. Quieren cerrar su duelo y dejar de preguntarse por qué el coche no paró. “La vida de nuestro hijo no nos la van a devolver, pero queremos saber qué pasó para poder descansar en paz”, dice su madre, Rosario Pérez.

La mejor opción de la familia pasa por unas imágenes de baja calidad captadas por unas cámaras de vigilancia en la esquina el edificio que coordina la respuesta a emergencias del Ayuntamiento. Las cámaras se encuentran a unas pocas decenas de metros del lugar del atropello y captaron el paso de seis coches de color oscuro en los segundos posteriores, según el padre de Iván.

La familia de Iván García se aferra a la esperanza de identificar al vehículo sospechoso gracias a unas imágenes de mala calidad tomadas por las cámaras del edificio de coordinación de emergencias del Ayuntamiento de Madrid.
La familia de Iván García se aferra a la esperanza de identificar al vehículo sospechoso gracias a unas imágenes de mala calidad tomadas por las cámaras del edificio de coordinación de emergencias del Ayuntamiento de Madrid.

El juez envió la semana pasada las imágenes al departamento de investigación criminal de la Guardia Civil para que trate de aumentar la resolución y se puedan distinguir las matrículas y modelos, según el padre. La Guardia Civil no respondió a una solicitud de este periódico para conocer las posibilidades de éxito de esta técnica.

“Estamos aferrados a eso. Es la única esperanza que nos queda”, dice Antonio García. Su hijo era su mejor amigo. Iván había heredado la afición por las motos y desde pequeño había competido en circuitos. Con su padre había hecho rutas en moto por los Alpes o el Sáhara.

A las tres semanas del accidente, en medio del dolor por la pérdida, recibió una carta del Ayuntamiento. Era una multa por exceso de velocidad en la M-30. Para él fue indignante, no porque la multa fuera inapropiada, sino por la precisión con que pudo verse en la foto. “Sientes cabreo porque para recaudar sí que invierten en dinero”.

Antonio García con su hijo Iván durante una competición automovilística
Antonio García con su hijo Iván durante una competición automovilística

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información