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Barcelona: leer más y mejor

El Consistorio activa un gran plan de 375.000 euros para 500 actos

'Club de lectura aumentada' ayer en la biblioteca Jaume Fuster, con Nacho Solozábal (izquierda).
'Club de lectura aumentada' ayer en la biblioteca Jaume Fuster, con Nacho Solozábal (izquierda).

Ancianos de residencias leyendo desde audiolibros o tabletas; estudiantes de secundaria culminado con unas canastas de básquet junto a un deportista de élite o una visita a los camerinos de un teatro, todo para recrear un capítulo de un libro; clubs de lectura en el lugar de trabajo: un hospital; seguir (o crearla) una gincana literaria por las zonas de la ciudad donde transcurre la novela a través de un móvil; o gestionar los mismos vecinos los libros y el mobiliario necesario para hacer de las dos Supermanzanas de la ciudad (Poblenou y Sant Antoni) sendas Street libraries... Son solo éstas algunas de las infinitas acciones que conforman el Programa de Acción Lectora de Barcelona del Consistorio, en la quizá la estrategia más ambiciosa, por extensión geográfica y por los grupos ciudadanos interpelados, que ha desarrollado nunca en este ámbito. Serán, hasta junio, 500 actividades que implicarán una inversión de 370.000 euros. Todo para que Barcelona lea más y mejor.

“Los planes de lectura se suelen confundir con campañas de apoyo al sector editorial, que focalizan la compra del libro; nosotros nos centramos justo antes y después de su adquisición”, fija la filosofía del plan su coordinador, Oscar Carreño. “Aquí se trata de provoca la lectura: ni es una campaña de compra de libros ni de comunicación y jugaremos con todo y con todos: papel, libros digitales, audiobooks, 33 de las 40 bibliotecas municipales, 29 escuelas de primaria, decena y media de institutos de secundaria, residencias de la tercera edad, deportistas profesionales, un centenar de escritores, librerías, editoriales y las dos superilles”, relaciona el comisionado de Cultura del Ayuntamiento, Joan Subirats.

Serán 37 agentes culturales los que impulsarán 12 acciones, a cuál más llamativa o ambiciosa, en un plan impulsado por la oficina Barcelona Ciutat de la Literatura de la Unesco y Bibliotecas de Barcelona. Así, Et conec d’oïdes trabajará con los audiolibros en las seis residencias municipales de la tercera edad. El colectivo, un olvidado tradicional del fomento de la lectura, gozará también de Et conec de vista, en el que se les adiestra en el uso de aparatos digitales.

La biblioteca provincial, en ‘deconstrucción’

Para que empiece a construirse la Biblioteca Provincial que el ministerio de Cultura ha de sufragar en Barcelona desde 2003 en un solar junto a la Estación de Francia primero ha de deconstruirse: debe derribarse el edificio que albergó la biblioteca de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra. Ello podría realizarse “antes de las municipales de mayo”, según avanza el comisionado de Cultura del Consistorio, Joan Subirats, portavoz de los deseos de la directora general del Libro del ministerio, Olvido García-Valdés. Así, el arquitecto ya actualiza el proyecto. Como el sistema bibliotecario está maduro porque no esperó esa biblioteca (se planteó en 1997), Subirats desea un centro “experimental, nuevo; en eso también hay acuerdo”.

El otro extremo del arco vital, los jóvenes, tendrá desde las Lectures a l’estadi (las instalaciones del FC Barcelona como foro de debate literario) a la Literapolisbcn, juego para teléfonos móviles para fomentar el conocimiento de la ciudad a partir de la lectura: se trata de seguir (o crear) una ruta literaria a partir de los escenarios del libro. Amén de un concurso de booktrailers (un clásico, a 60 segundos de imágenes), la acción estrella es Clubs de lectura augmentada, donde, lectura aparte, se visita un escenario o elemento representativo, muchas veces con los escritores. Sólo en esa actividad participan 13 institutos (850 alumnos) Menjallibres incidirá en barrios con condiciones socioeconómicas y culturales donde el hábito lector es bajo (Les Roquetes, Bon Pastor, Trinitat Vella, Zona Nord, Besós y La Marina), involucrando también a las familias de los niños.

El sector editorial juega invitando a autores a hablar de sus libros de cabecera o a parejas recomendando el del otro, mientras 20 sellos patrocinan otros tantos clubs de lectura. La epidemia se lleva hasta al trabajo: los profesionales sanitarios son los conejitos de indias para fomentar clubs de lectura en centros asistenciales públicos. Eso: leer más y mejor.

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