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CRÍTICA i

Un entretenido juguete teatral

Suspense y mucho humor en Escape room, la divertida comedia de Joel Joan y Hèctor Claramunt

Un momento de la obra 'Escape room', en el Goya.
Un momento de la obra 'Escape room', en el Goya.

Dos parejas quedan para probar uno de los juegos de moda, los escape room, en el barrio de Hostafrancs, donde se ha encontrado, en un contenedor, el cadáver de un hombre descuartizado. Así arranca Escape room, la divertida comedia escrita y dirigida por Joel Joan y Hèctor Claramunt que triunfa en el Teatre Goya de Barcelona. Juegan con humor con los códigos del thriller y el terror en una trama de suspense y giros inesperados que funciona como entretenido juguete teatral. Àgata Roca, Paula Vives, Oriol Vila y el propio Joan dan vida a las dos parejas con gracia y frescura, pero algo acelerados en su obsesión por hacer reír a toda costa.

Ante todo, el objetivo de Escape room es entretener, y lo consigue: 90 minutos de suspense bien mantenido que solo renquea en un desenlace final rápido y poco convincente. Los autores combinan bien los lazos y golpes de efecto que nutren dos géneros con vida propia como el thriller y el cine de terror. Y sortean los estereotipos del género escribiendo una historia de aquí, con situaciones y personajes perfectamente reconocibles en un retrato urbanita de la situación social y política catalana tan hilarante como cargado de tópicos.

‘Procés’, el monotema

'ESCAPE ROOM'

De Joel Joan y Hèctor Claramunt
Joel Joan, Àgata Roca, Oriol Vila y Paula Vives
Dirección: J. Joan y H. Claramunt
Teatre Goya. Barcelona, 27 de noviembre
Hasta el 3 de febrero.

La escenografía de Joan Sabaté ambienta con realismo la cutre puerta de entrada a la sala —no faltan desconchados en la pared, grafitis y hasta una de las típicas papeleras del mobiliario urbano barcelonés—, y el interior de la sórdida habitación en que pasarán una hora tratando de resolver los enigmas de un juego macabro. No se puede desvelar nada más.

El espectáculo se sostiene en la buena caracterización del cuarteto protagonista. Joan borda un personaje inseguro que calla lo que piensa para no herir susceptibilidades y Vila recrea con tino a su amigo de toda la vida, un moderno y pedante urbanita; sus respectivas parejas son de armas tomar: Vives, que está que se sale como recalcitrante cupera, y Roca, algo pasada de rosca como pija con aires de diva. Acierta de pleno Ferran Carvajal en su misterioso personaje grabado.

Hay otro protagonista en la trama que adereza las situaciones de peligro que plantea el juego de enigmas: el procés y sus efectos colaterales en la convivencia ciudadana. El mosaico de situaciones personales se anima con otros temas, desde el feminismo a la infidelidad y los lazos de amistad, pero el monotema se lleva la palma. Real, como la vida misma.

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