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El blanco y negro vuelve al Loop

Barcelona acoge la 16ª edición de una feria sobre arte en movimiento única en Europa

Fotograma de la dura 'Mater Amatisima', de María Ruido, que puede verse en Loop.
Fotograma de la dura 'Mater Amatisima', de María Ruido, que puede verse en Loop.

Será el húmedo malestar que sigue filtrándose en la fachada del optimismo social y la recuperación económica o quizás el empacho de colores y recursos visuales favorecidos por las nuevas herramientas. Sea como sea, el blanco y negro vuelve con fuerza al videoarte, como demuestran las obras de la feria Loop, la única de Europa y probablemente del mundo, dedicada exclusivamente al arte en movimiento. Loop, que se inauguró anoche en el hotel Almanac Barcelona, estrena sede y fechas otoñales para consolidar su carácter profesional y no ser asimilada a los numerosos festivales de verano. Por ello, la feria, que se clausura mañana, ha preferido renunciar al público menos especializado de fin de semana. “No nos interesa tanto el número de visitantes como su perfil y compromiso”, asegura uno de los fundadores, Emilio Álvarez, de la galería Àngels, destacando que además del centenar de coleccionistas invitados, hay cada vez más compradores de vídeo extemporáneos.

Un año más, las galerías de Loop (42 firmas de 20 países, en tres plantas) ofrecen una radiografía del panorama más actual de este medio y de sus preocupaciones, que se centran en la producción. “Loop es un evento único porque reúne todos los agentes del mundo del vídeo”, asegura el artista Hans Op de Beck, que vuelve un año más con la galería holandesa Ron Mandos. Su obra The Girl, que transporta el espectador a un mundo misterioso y onírico, es de las pocas animaciones por ordenador de esta edición, junto con la migración de estorninos de Desirée Dolron (He.ro).

La consigna: producir

La producción es una de las mayores preocupaciones de los artistas y aún más de los que trabajan con tecnologías caras y equipos multidisciplinares, como es el caso de muchos vídeocreadores que exponen en el Loop de Barcelona. De ahí la importancia de mecenas como la Fundación Han Nefkens. Además de producir la obra del checheno Aslan Gaisumov que exhibe la galería Emalin, Nefkens ha lanzado un nuevo premio dirigido a artistas asiáticos emergentes, en colaboración con Loop y la Fundación Miró, que en 2019 presentará la obra de la artista ganadora, la vietnamita Thao Nguyen Phan.

La vida real refuerza su protagonismo en los vídeos, con obras impactantes como Ensayo sobre la masculinidad, que Núria Güell (ADN) ha realizado entrevistando prostitutas; o la inquietante Portrait of Ourselves, que plantea la relación entre un adulto y una niña, de Rä di Martino (Monica de Cárdenas), o Mater Amatisima, de María Ruido (Rosa Santos), reflexión sobre la maternidad desde el caso de la niña china asesinada por sus padres adoptivos en Santiago de Compostela.

Tras desterrar el relato durante años, la narrativa vuelve y no sólo con historias de angustia existencial. También hay lugar para la ironía y el humor; lo demuestra The Curator, de Shahar Marcus (Braveman Gallery), protagonista de acciones que convierte en vídeos, uno de los cuales, Seeds, se acaba de incorporar al Macba. Aunque el blanco y negro domina, también hay obras en color sugerentes, como Sol rojo, de Lois Patiño (RocioSantaCruz), que refleja el estado meditativo de la experiencia submarina.

La duración media de las obras ronda los 15 minutos, pero la mayoría no supera los diez. En línea con la voluntad de abrir a un coleccionismo joven un medio que no tiene mercado secundario, por lo que no se presta a la especulación, las obras oscilan entre los 5.000 y 8.000 euros. Curiosamente, tanto la más cara (50.000 euros), un experimento de Derek Kreckler sobre la interacción entre tiempo, acción y concepto, como la más barata (1.800 euros) de Breure & van Hulzen, se basan en sendas performances. Un procedimiento usado por artistas como el cubano Carlos Martiel (Gilda Lavia): denuncia las muertes de inmigrantes en el Mediterráneo encerrándose en un cubo de cristal y dejándose sumergir por sus aguas.

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