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OPINIÓN i

¿A dónde vas Badalona?

Su historia reciente, con un alcalde del PP seguido de una alcaldesa independentista, es una muestra de las tensiones por las cuales ha transitado la ciudad

Cartel del PP a las elecciones municipales del 2015 en Badalona.
Cartel del PP a las elecciones municipales del 2015 en Badalona.

Lo que pase en Badalona en las próximas elecciones municipales tiene trascendencia para la ciudad y para la política catalana. Su historia reciente, con un alcalde del PP seguido de una alcaldesa independentista, son una muestra de las tensiones por las que ha transitado la ciudad. El éxito del PP en 2011 se asentó sobre dos pilares: la crisis económica y sus consecuencias, y una campaña xenófoba basada en el “nosotros” primero, los “extranjeros” están de más. Su candidato, García Albiol demostró ser un alumno aventajado de Marine Le Pen, Salvini y Orbánla.

Entre 2012 y 2015 se implementó el proceso nacionalizador que tenía por objetivo la independencia de Cataluña. La reafirmación de una identidad catalana exclusiva tuvo su réplica por parte del PP y Ciudadanos, que pusieron el acento en la identidad española. En esta confrontación, el sentimiento de doble pertenencia, catalana y española, mayoritario en Badalona, ha estado sometido a la presión de las pertenencias únicas. El resultado ha sido la división de la ciudadanía en torno a sus rasgos identitarios.

Durante este periodo, el procés, ha incidido en el comportamiento electoral. Si comparamos las elecciones autonómicas y generales del 2015, podemos constatar, que la población de Badalona mayoritariamente no es independentista, y se escora hacia la izquierda, en la medida en que se reduce el peso del vector identitario.

En las municipales de 2015, Albiol continuó con su estrategia xenófoba, su lema fue: “limpiando la ciudad”. Su éxito relativo permitió formar un bloque a la izquierda en el que participaron Guanyem Badalona, PSC, ERC, e ICV-EUA, siendo Guanyem la fuerza mayoritaria. El acuerdo adoptado comprometía a la alcaldesa a desvincular la gestión del Ayuntamiento de toda actividad relacionada con el procés.

Decía Marina Subirats que está bien que cada uno proclame su verdad, pero advertía que “los gobernantes lo son de toda la colectividad, y por tanto no pueden imponer las propuestas de sus programas”. Dolors Sabater y los concejales de la CUP ni han cumplido con el acuerdo, ni han representado a la mayoría de la población. Al contrario, han actuado imponiendo sus posiciones minoritarias.

De una gravedad extrema y de un desprecio absoluto a la mayoría de sus representados, fue la actuación de Sabater una vez proclamada la independencia en el Parlament. En tanto que alcaldesa y en nombre de los alcaldes independentistas allí reunidos leyó una declaración en la que la que manifestó: “Los ayuntamientos somos los que velamos por la cohesión social … el mundo municipal no podemos sino comprometernos con el proceso constituyente de la República Catalana”. Ciertamente, con su visión romántica, la alcaldesa sustituyó la realidad de la ciudadanía de Badalona por una abstracción que le permitió invisibilizar a la mayoría de su población.

Para cierto independentismo que se considera de izquierdas, la fe en los ideales, tanto los referidos a la emancipación, como los referidos a la nación, se sustentan en utopías y constelaciones ideológicas, que los alejan del análisis de la realidad tangible que les rodea. Su acción está condicionada por la certeza de un futuro utópico sustentado en la nueva República, sin ser conscientes de que el puesto de mando del procés ha estado marcado por la defensa de un fuerte comunitarismo de carácter asimilacionista y conservador, cuya máxima expresión en la actualidad es la del presidente de la Generalitat Quim Torra.

Ante la nueva convocatoria de elecciones, la izquierda de Badalona está ante una tesitura: Por un lado, cómo ser una alternativa al populismo xenófobo y a la impronta del nacionalismo españolista; y por otra, presentar un proyecto de izquierdas que incorpore propuestas de gestión municipal, que sirvan para mejorar las condiciones de vida de sus vecinos. Pero también, que tenga una posición propia y diferenciada del independentismo en relación al conflicto identitario. Una propuesta que incluya la creación de espacios capaces de contener la pluralidad de las distintas sensibilidades existentes, y una visión inclusiva de Cataluña y España, sin olvidar ser una alternativa a la globalización económica y a los cierres identitarios.

Rafael Lamuedra Zafra es profesor jubilado del instituto Badalona VII.

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