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“Las canciones son del público”

Javier Ojeda, Fidel Moreno y Ramoncín debaten sobre el papel de la música en la historia

Antonio J. Mora
Javier Ojeda, durante su actuación en el congreso de la SER.
Javier Ojeda, durante su actuación en el congreso de la SER. JAVI PERALTA

“Una canción no puede cambiar el mundo, pero todos los grandes cambios sociales vienen acompañados de canciones que permiten que la gente interiorice y sienta como propia la transformación colectiva”. Las palabras del periodista y músico Fidel Moreno evidencian cómo la música puede ser un gran instrumento para narrar un periodo histórico concreto. “Las canciones surgen de una manera íntima y pueden transformarse en un gran símbolo de la historia”, añadió el periodista Héctor Márquez, quien moderó el debate entre Moreno, Ramoncín y Javier Ojeda sobre el papel que la música juega tanto en la historia como en sus vidas en el congreso El bienestar y la música: entre dos aguas, de Cadena SER.

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El poder de las canciones

Y es que algunas canciones reflejan el devenir político de un país, sus luchas, sus costumbres… Letras, que como señalaron los ponentes, lograron trascender a sus autores y se convirtieron en himnos, pese a no haber sido concebidas para ello. Como ocurrió con la canción Al alba, de Luis Eduardo Aute. “Al conocerla, Rosa León le dijo a Aute que servía para hablar de cinco personas que acababan de ser condenadas a muerte y a las que iban a fusilar. León grabó enseguida esa canción y ha trascendido como un himno contra la pena de muerte cuando de lo que hablaba era de un aborto natural que había tenido su mujer”, apuntó Moreno, quien señaló que “las canciones no son de sus autores, sino del público, que es quien las hace populares”. “Escribes una canción y la gente le puede dar un sentido que no tiene nada que ver con el original. En mis primeros años, las letras eran secundarias y me preocupaba más porque sonaran bien”, apuntó Ojeda.

De esa interpretación de la letra de las canciones, el cantante de Danza Invisible puso como ejemplo su tema Sin aliento. “Nació como una canción de amor, simplemente. Pero por carambolas de la vida en México se convirtió en el hit de toda una generación que reivindicaba el cantar en castellano y en Perú en un himno de resistencia en solidaridad en la guerra de las Maldivas”, señaló el artista. “En las canciones se produce eso que los antiguos llaman la traición de la música: aprendemos canciones de memoria sin saber lo que dicen”, dijo Moreno.

“Los músicos tenemos más suerte que los escritores o los pintores. Velázquez no podía mejorar Las meninas ni Picasso el Guernica, pero nosotros podemos mejorar nuestras canciones en directo. Aunque para aquella pareja que la hizo suya paseando por la playa, enamorándose, para ellos sea esa primera versión la que les ponga los pelos de gallina”, agregó Ramoncín.

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Sobre la firma

Antonio J. Mora
Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Fue redactor en la delegación en Andalucía durante más de seis años y, actualmente, es portadista web. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Málaga y Máster de periodismo de EL PAÍS, también trabajó en Diario Sur e Infolocalia. En 2009, ganó el premio nacional Alma de Periodista.

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