El independentismo redobla la presión al Gobierno sobre los Presupuestos

ERC y el PDeCAT avisan que no negociarán si la Fiscalía no retira los cargos contra los políticos en prisión

Joan Tardà, ayer, en el homenaje a Lluís Companys en Montjuïc.
Joan Tardà, ayer, en el homenaje a Lluís Companys en Montjuïc.Albert Garcia / EL PAÍS

El independentismo lanzó ayer un jarro de agua fría sobre las expectativas del Gobierno de Pedro Sánchez y de Podemos de aprobar los Presupuestos. Esquerra, teóricamente la fuerza más pragmática de los secesionistas, avisó de que no negociará “nada” si el Ejecutivo no insta a la fiscalía a retirar las acusaciones contra los políticos encausados por el procés. El líder del PDeCAT, David Bonvehí, expuso una formulación similar. La Moncloa insiste en que no tiene margen para influir en la fiscalía, que solicitará penas por el delito de rebelión.

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Esquerra y el PDeCAT han endurecido su postura hasta llevarla a posiciones maximalistas después de que se difundiera que la fiscalía pretende fijar en sus conclusiones provisionales la pena de rebelión, aunque en su tramo más bajo, para la mayoría de políticos encarcelados. La condena oscilaría entre los 15 y los 25 años de cárcel. Joan Tardà, portavoz de ERC en el Congreso, sorprendió ayer por su absoluta contundencia cuando, tras un acto en Montjuïc, en memoria del presidentLluis Companys —hoy se cumple el 78º aniversario de su fusilamiento— afirmó que no piensan negociar “nada” con el Ejecutivo si la fiscalía no retira los cargos. “La solución es la absolución”, dijo el diputado, que avisó de que han reiterado su posición “por activa, por pasiva, en público y en privado”. “La justicia española solo conoce el guion de la venganza y el escarmiento. Se equivoca si cree que solucionará el conflicto a garrotazos”, dijo.

 Pese a sus graves tensiones en el Parlament, donde han perdido la mayoría, ERC y el PDeCAT van en este asunto al unísono y han coincidido en que no cederán. En un mensaje casi calcado, David Bonvehí, el líder del PDeCAT, hizo un análisis muy similar al de ERC y vaticinó que será “imposible” llegar a acuerdos en esta situación: “No hay delito, no hay rebelión, solo se puede aceptar la libre absolución. Votar no es delito”.

Lo hemos dicho por activa y por pasiva; en público y en privado. No negociaremos nada sino se retiran los cargos", advierte Joan Tard+à (ERC)

El Gobierno, sin embargo, sostiene que no tiene margen para influir en la fiscalía. El PSOE y Podemos necesitan irremediablemente el voto a favor y la abstención de uno de los dos grupos —ERC tiene nueve escaños y el PDeCAT, ocho— para que las cuentas prosperen. La duda es si el independentismo mantendrá o no el pulso hasta el final. Aunque en el pasado divergieron en las formas —ERC no conocía, por ejemplo, el ultimátum de Quim Torra sobre el referéndum— la realidad es que los dos esperan gestos por parte de La Moncloa en favor de los presos. Ambos Ejecutivos mantendrán hoy una reunión de la comisión bilateral, pero el vicepresidente catalán, Pere Aragonés, de ERC, y el líder parlamentario, Sergi Sabrià, ya avisaron de que no renunciarán a su posición aunque cierren acuerdos en otros capítulos.

Los neoconvergentes ya asentaron la semana pasada su estrategia. El PDeCAT difundió un comunicado en el que alertaba de que si no cambia “nada” no ven posible votar sí. Ferran Bel, diputado y secretario de organización, fijó dos condiciones: los presos y la posibilidad de que los catalanes puedan decidir su futuro. El PDeCAT espera aún que Pedro Sánchez formule una propuesta en concreto. Eso sí, anticipó que no piensa cargar con la responsabilidad de que no prospere el aumento del salario a 900 euros. Por ello, Bel apuntó que el Consejo de Ministros podría aprobar esa medida, que su grupo apoyaría, a través de un decreto, sin incorporarla a los Presupuestos.

No hay rebelión. Solo se puede aceptar la libre absolución.  Si la Fiscalía mantiene estas las acusaciones, imposible llegar a acuerdos", avisa David Bonvehí (PDeCAT)

El Govern y el Parlament rendirán hoy homenaje a Companys en el aniversario de su fusilamiento. Quim Torra ya asistió ayer a la ceremonia en recuerdo a los republicanos represaliados y estableció un paralelismo entre ellos y la situación de los políticos en prisión. “No basta con sacar a Franco del Valle de los Caídos. Hay que sacarlo de las estructuras del Estado. Hasta que este país no sea capaz de mirarse al espejo no tirará adelante”, dijo. Gerardo Pisarello, número dos de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona, deslizó que en las altas esferas del poder judicial “parece no haberse cortado los vínculos autoritarios con lo que fue la cultura propia de la dictadura”. Pese a todo, en la ceremonia no se mencionó la resolución aprobada por el Parlament que censura a Felipe VI y califica a la Monarquía de “caduca y antidemocrática”. A preguntas de los periodistas sobre la decisión del Gobierno de actuar contra esa declaración, Tardà dijo que Cataluña será “la tumba política” de Sánchez si opta por la vía “autoritaria y represiva”.

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