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El Liceo arranca temporada tras una inyección de juventud

El president Torra y la ministra Batet, entre las autoridades de la inauguración con la ópera 'I Puritani'

Algunos de los jóvenes que asistieron a la función del Liceo el jueves.
Algunos de los jóvenes que asistieron a la función del Liceo el jueves.

Nueva temporada y también nuevos tiempos para el Liceo de Barcelona. Veinticuatro horas después de que 1.800 jóvenes tomaran literalmente el teatro de La Rambla en el que fue su bautismo con la ópera I Puritani, de Vincenzo Bellini, con entradas a 15 euros, el telón se volvió a alzar ayer en la inauguración de la temporada con el mismo título. Frente a un público mayoritariamente entre los 22 y los 35 años, con atuendos informales y ganas de disfrutar de algo desconocido —para el 80% era la primera vez que iban al Liceo—, el de ayer era más bien el tradicional del teatro de La Rambla, sobre todo en el día de apertura de temporada. Una cita a la que no faltaron invitados vip como el presidente de la Generalitat, Quim Torra, la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, los expresidentes José Montilla y Artur Mas, el comisionado de Cultura del Ayuntamiento, Joan Subirats, y una amplia representación de los grupos municipales del consistorio. No fue la alcaldesa, Ada Colau. En cambio, el candidato municipal Manuel Valls no se perdió el inicio de la temporada.

Una función que contó con la solvencia de dos figuras de la ópera en escena como el tenor mexicano Javier Camarena — hasta ayer mismo no se tuvo la seguridad de que pudiera cantar por unos problemas en la voz — y la soprano sud africana Pretty Yende. Encarnaron a Elvira y Arturo, los personajes principales de la que fue la última ópera que escribió Bellini, antes de fallecer a los 33 años. El montaje de I Puritani que se verá en el Liceo en 10 funciones hasta noviembre es de la irlandesa Annilese Miskimmon traslada el drama romántico de la guerra civil de Inglaterra de 1653, época en la que situó la acción Bellini, al Belfast de 1973, con el telón de fondo de los enfrentamientos entre protestantes y  católicos. Un salto en el tiempo que fue defendido por Miskimmon porque el fondo del tema, el enfrentamiento por razones religiosas y familiares, era vigente en la década de los setenta en Irlanda en el Norte: “De alguna manera ese conflicto religioso ha permanecido durante décadas hasta el punto que los matrimonios mixtos han sido siempre complicados”. Un cambio temporal que también fue defendido por Camarena: “A veces es preferible hacerlo en su contexto original, pero hay otras formas de contar la historia sin cambiarla, con otro enfoque, que la puede enriquecer”. El segundo reparto de I Puritani, que en el Liceo dirige musicalmente Christopher Franklin, lo encabezan los españoles Celso Albelo y María José Moreno.

Si a los asistentes de la función de ayer lo que más les podía interesar, entre otras cosas, era comprobar que Camarena trepara sin problemas a los sobre agudos del duo Credeasi, misera —el tenor se mostró crítico de la sobrevaloración de una sola nota frente al esfuerzo mantenido de toda una función— a los cientos de jóvenes que llenaron el Liceo la noche anterior no les preocupó en absoluto que el tenor previsto, Celso Albelo, fuera cambiado horas antes por el norteamericano René Barbera. Los aplausos y comentarios indicaban que la experiencia había sido todo un éxito. Los responsables del Liceo también lo veían así con la esperanza de que parte de ellos vuelvan en un futuro por el teatro. De momento, el segundo Under 35 se hará con Tosca, de Puccini, en junio.

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