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El pulmón mediterráneo respira bajo el ancla

El estado de las praderas de posidonia del litoral catalán mejora pese a la constante amenaza de los fondeos

Técnicos retiran un anclaje de hormigón de una pradera de posidonia.
Técnicos retiran un anclaje de hormigón de una pradera de posidonia.

Remontada en un mar repleto de obstáculos y amenazas. El estado de las praderas de posidonia, planta marina endémica del Mediterráneo clave para el equilibrio de la biodiversidad marina y gran productora de oxígeno, ha mejorado durante los últimos años en el litoral catalán, según los expertos. La mejora, sin embargo, se ve ralentizada debido a los fondeos descontrolados que verano tras verano se repiten en la costa. Se calcula que entre sus extensas praderas viven más de 400 especies vegetales y 1.000 de animales.

En verano, la imagen es recurrente a lo largo del litoral catalán, sobre todo en las pequeñas calas: una embarcación lanza el ancla a escasos metros de la costa. Horas o minutos después, cuando el ancla sale del agua, lo hace con decenas o centenares de hojas de posidonia arrancadas. Esta acción repetida sobre una pradera día tras día, verano tras verano, década a década, puede causar daños irreparables a una planta incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas.

El problema, que los ecologistas llevan denunciando hace años, ha llegado al Síndic de Greuges, Rafael Ribó, quien ha abierto una investigación de oficio ante la presunta pasividad de la Generalitat para proteger a la planta. En un escrito presentado a principios de agosto, el Síndic cita una presunta falta de actuación de les administraciones competentes y solicita al Departamento de Territorio y Sostenibilidad que valore la conveniencia de adoptar un plan integral de protección de la posidonia en Cataluña.

Para añadir más presión, el fiscal de Medio Ambiente de Barcelona, Miguel Ángel Pérez de Gregorio, ha abierto una investigación para aclarar si la Generalitat aplica las medidas necesarias para protegerla, según avanzó El Periódico. Fuentes del Departamento de Territorio y Medio Ambiente explican que las direcciones de Políticas Ambientales y Medio Natural y de Pesca y Asuntos Marítimos darán en septiembre una respuesta coordinada al Síndic.

La posidonia “produce oxígeno, forma la arena, hace de refugio pesquero y evita la erosión de las playas. Por eso es tan importante su conservación”, explica Marta Carreras, bióloga de la organización medioambiental Oceana sobre sus beneficios.

Javier Romero es catedrático en Ecología en la Universitat de Barcelona (UB). Tras más de media vida estudiando las praderas de posidonia, el investigador explica que la gran regresión que sufrió la planta a hasta avanzado el siglo XX, ahora como mínimo, se ha frenado. “Los números son difíciles de hacer. Pero tenemos estimaciones que dicen que en el pasado siglo, de la mano de la industrialización, de la mecanización de la pesca y del desarrollo del turismo, se perdió alrededor de un 25% de extensión de las praderas. La buena noticia es que ahora esto se ha frenado. Si tuviera que definir en general el estado actual de la posidonia en Cataluña lo haría como ‘bueno, aunque mejorable'’. No obstante, alrededor de esta media hay praderas en muy buen estado y otras muy degradadas”, explica.

Decreto en Baleares con multas millonarias

El pasado mes de julio Baleares quiso terminar con el problema de raíz y aprobó un decreto muy restrictivo que prohíbe echar el ancla sobre cualquier pradera de posidonia de los 650 kilómetros cuadrados que rodean las islas. Los infractores se enfrentan a multas que oscilan entre 100 euros y dos millones de euros. “Esta es una medida que podría seguir Cataluña. Todo lo que sea protegerla debe tomarse como ejemplo por otras comunidades autónomas, que son al fin y al cabo las que regulan estas actividades”, opina Carreras.

El catedrático Javier Romero cree que aplicar el decreto de Balear de protección de la posidonia en Cataluña sería “excesivo”. “Es cierto que lo fondeos suponen un impacto, pero en general no hemos detectado impactos severos, salvo en áreas concretas donde la amenaza es más clara, y donde sí tendría que estar prohibido, como en algunas de la Costa Brava, donde sería necesaria una regulación”. “En Cataluña el mayor problema para la posidonia ha sido el exceso de nutrientes en el agua, no los fondeos. De ahí que las praderas en peor estado sean las del sur de Barcelona, donde hay más contaminación y mayor densidad de población”, añade.

Pero un estudio del Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC y de la Universidad de Barcelona en colaboración con la Agencia Catalana del Agua entre 2003 y 2010 constató una mejora en varios parámetros de las plantas. De 1990 a 2010, se han construido 300 plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas en Cataluña.

Teresa Alcoverro, bióloga del Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC, coincide con Romero: "Los indicadores dicen que las praderas de posidonia no solo no han empeorado, que ya es mucho, sino que se detecta una leve mejoría", explica. La bióloga no cree que los fondeos sean el mayor problema ("la principal batalla son los nutrientes", dice), pero sí que considera incomprensible que a día de hoy Cataluña no cuente con una cartografía única y detallada de todas las praderas de posidonia para estudiarlas mejor.

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