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El Vall d’Hebron reduce a pocos días el diagnóstico de la hepatitis C

Los laboratorios del centro rebajan de seis a tres etapas el proceso de detección del virus

El doctor Francisco Rodríguez Frías, en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona este jueves.
El doctor Francisco Rodríguez Frías, en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona este jueves. EFE

El Hospital de Vall d’Hebrón de Barcelona implementa desde hace cinco meses un sistema que detecta en cuestión de pocos días la enfermedad de la hepatitis C (VHC). Con esta práctica, los médicos han conseguido simplificar el diagnóstico de la infección del virus de seis a tres etapas, lo que en la práctica supone ganar meses de tiempo. Aunque el 95% de los pacientes que reciben tratamiento se curan, este sistema supone un gran avance en el diagnóstico, el principal reto ahora mismo de la medicina, ya que más de la mitad de los enfermos potenciales no saben que tienen el virus.

La hepatitis C es una enfermedad crónica que no suele presentar síntomas. Con el tiempo puede derivar en cirrosis o cáncer de hígado. Normalmente, se suele diagnosticar mediante análisis de sangre y se contrae principalmente mediante el contacto con sangre contaminada.

Hasta ahora, cuando un médico sospecha que una persona tiene el virus, el paciente se hace un análisis de sangre, que el médico envía a un laboratorio especializado para detectar posibles anticuerpos. Si estos existen, el laboratorio avisa al médico de familia, de que es necesario otra extracción de sangre, que será enviada de nuevo al laboratorio. Este, evalúa la carga viral, es decir, comprueba si la persona aún tiene el virus. Si es así, el paciente necesita tratamiento y es enviado a un centro hospitalario.

Con el nuevo sistema, solo es necesario una sola muestra de sangre. El Vall d’Hebrón evalúa la carga viral el mismo día, o un día después de recibir la muestra, derivando en días al paciente a un hospital, ganando así meses de tiempo. El jefe del laboratorio de Patología Hepática de los Laboratorios Clínicos del Vall d’Hebrón, Francisco Rodríguez Frías, ha presentado este jueves las dos máquinas automatizadas que facilitan este proceso y ha señalado las ventajas de esta rápida detección del virus. “Dejar que un virus se replique durante más días o meses en un hígado nunca es bueno. Hay situaciones en que puede aumentar el grado de insuficiencia”, ha asegurado Rodríguez, que ha explicado que si una persona enferma desconoce que lo está y no se trata, puede contagiar el virus a otra persona.

193 personas infectadas detectadas

Desde que hace cinco meses se pusiera en marcha este sistema, los laboratorios del Vall d’Hebrón han analizado 387 muestras, de las que 193 tienen la infección crónica del VHC y el 60% ya tenía lesionado el hígado. “Sin este procedimiento, la mitad de estos pacientes se habrían quedado sin diagnosticar”, ha afirmado el doctor Rodríguez Frías. "A veces los pacientes llegan al especialista por casualidad, cuando ya están en fase muy avanzada, con fibrosis o incluso con cirrosis", ha explicado Rodríguez para enfatizar la importancia de simplificar el diagnóstico.

Este sistema, ha explicado Rodríguez Frías, ahorra dos visitas al paciente al Centro de Atención Primaria (CAP). Un estudio en Navarra calcula que cada una de ellas tiene un coste de 90 euros. "Desde el punto de vista económico es una ventaja. Una persona diagnosticada y curada está ahorrando dinero y gana calidad de vida. Tiene menos ingresos, menos tratamientos, complicaciones", ha valorado.

Se calcula que el 0,5% de la población del Estado está infectado por el VHC (unas 275.000 personas). El 60% de estas no están diagnosticadas y presentan un riesgo elevado de desarrollar hepatitis y que la patología ponga en riesgo su vida.