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El kamikaze de la M-30 sufre graves problemas psiquiátricos

Antonio B. M. ya ha protagonizado algunos altercados con sus exmujeres y los hijos de sus dos matrimonios

Kamikaze m30
Estado en que quedó el Audi A-4 descapotable del supuesto kamikaze.

Antonio B. M., el conductor que recorrió 19 kilómetros en sentido contrario por la M-30 la noche del pasado sábado, sufre graves problemas psiquiátricos. Desde los 18 años se le han diagnosticado brotes psicóticos, según confirmaron a EL PAÍS fuentes próximas a sus anteriores parejas. La investigación del accidente provocado por su conducta temeraria también ha revelado un amplio historial policial con altercados y sanciones relacionados con los citados brotes. Entre ellos destaca que hace tres años ya fue arrestado cuando intentó cruzar a pie y por la calzada la autovía de Barcelona (A-2).

El supuesto kamikaze entró por el kilómetro 2 de la M-30, a la altura del puente de los Sagrados Corazones, por el anillo exterior de la vía. Se dirigía hacia la zona sur por los carriles que conducen al norte de la ciudad. Varios coches patrulla salieron a su encuentro para intentar detenerlo, pero resultó imposible dada la alta velocidad a la que circulaba. Antonio B. M. tuvo un accidente con otros cuatro turismos a la altura del kilómetro 21, detrás de la Facultad de Veterinaria y el palacio de la Moncloa. En el accidente resultaron heridas ocho personas de carácter leve o menos grave, incluido el presunto kamikaze.

Fuentes próximas a sus anteriores esposas explicaron a este periódico que en la actualidad el supuesto kamikaze no tiene pareja. Reside solo en un piso en el polígono de las Mercedes (San Blas), cerca de un conocido centro comercial. En su carné de conducir figura aún su antiguo domicilio, en un chalé cerca del aeropuerto de Barajas. “Cada vez está en un lugar distinto. Aguanta poco tiempo en el mismo sitio”, explican estas fuentes.

Antonio B. M. ha estado casado en dos ocasiones. Con la primera mujer ha tenido tres hijas, una de ellas menor de edad en la actualidad. El detenido tiene una orden de alejamiento respecto de la mayor de las tres. Con la segunda mujer ha tenido dos hijos, de seis y ocho años. “Ha tenido varias parejas a lo largo de su vida, pero siempre ha terminado mal por su enfermedad y porque no sigue una medicación continua”, afirman las fuentes.

Antonio B. M. ha protagonizado ya algunos incidentes graves, según estas fuentes. Entre ellos, ha perseguido en más de una ocasión a las hijas de su primer matrimonio. Adelantó el vehículo en el que viajaban las mujeres y lo cerró “como si se tratara de una película”. Las jóvenes se quedaron atemorizadas. Subieron las ventanillas y llamaron a la policía. Un juez de Alcobendas le impuso por este hecho cinco días de arresto domiciliario.

Fuentes próximas a Antonio B. M. explican que ya le notaron que estaba raro desde hacía unos 10 días antes del episodio del sábado. El día en que se metió en sentido contrario en la M-30 fue a su antiguo domicilio a recoger a la hija pequeña de su primer matrimonio, de 12 años, según confirmaron fuentes policiales. Su exmujer se negó al ver que no se encontraba en condiciones adecuadas. Pensó que estaba bebido o drogado. Lo vio muy alterado y fuera de sí, por lo que impidió que se llevara a la pequeña. Horas más tarde emprendió su recorrido ilegal por la M-30.

Cuando los bomberos fueron a rescatarlo, se les enfrentó. Los sanitarios tuvieron que sedarlo para poder sacarlo del Audi A-4 descapotable que conducía y subirlo a la camilla. Tras ingresar en el hospital Clínico, sufrió una parada cardiorrespiratoria de la que pudo ser recuperado. “Como no tiene pareja, nadie le controla que se tome la medicación para esos brotes psicóticos que sufre. Si lo deja, inicia un acoso y una obsesión sobre sus exmujeres y sus hijos”, añaden esas fuentes.

Antonio B. M. también antecedentes por amenazas y violencia verbal hacia su segunda mujer, además de una orden alejamiento en vigor, según las distintas fuentes consultadas por este periódico. Así, explican que Antonio B. M. cree que le persiguen cuando sufre esos brotes psicóticos. De ahí que quizás huyera a toda velocidad la noche del sábado. Según declaró el detenido, no se había tomado la medicación en los últimos días. Las fuentes consultadas afirman que le habían prescrito litio y algún otro medicamento para frenar los brotes. Además, mantuvo en su declaración que alguien le había echado alguna sustancia en la bebida. Los facultativos del Clínico le extrajeron sangre para determinar si el supuesto kamikaze había consumido alcohol o drogas. 

Las muestras fueron remitidas al Instituto Nacional de Toxicología, con sede en Las Rozas. Los resultados no se conocerán hasta mediados o finales de la próxima semana, según los investigadores.

Los episodios por los brotes psicóticos se han repetido en los últimos diez años. Antonio B. M. fue detenido hace tres años cuando se encontraba en el arcén de la A-2. Su intención era ir desde su vivienda, en Suanzes, hasta su antigua residencia andando. En lugar de pasar por un puente o un lugar habilitado, saltó la valla y se puso a esperar a que no pasaran coches. La policía fue alertada y lo detuvo antes de que fuera arrollado o provocara un accidente. Le trasladaron a comisaría.

También ha perseguido, supuestamente, a los novios de sus antiguas parejas, según las fuentes consultadas. En una ocasión siguió por la autovía de A Coruña (A-6) a uno de ellos, causando situaciones de riesgo para el hombre y para el resto de usuarios de la vía. Según confirmaron fuentes policiales, la Jefatura Provincial de Tráfico le ha retirado hasta en tres ocasiones el permiso de conducir por estos hechos.

Los agentes encargados de la investigación del accidente del sábado están comprobando si un juez le retiró el permiso en una cuarta ocasión por cometer un delito contra la seguridad vial. “Desde luego, no es mala persona. Necesita que lo internen y que alguien se preocupe por él. Cuando se toma la medicación, es una persona normal”, añaden las fuentes. En alguna ocasión ha perseguido incluso a sus exmujeres por el centro de Madrid y estas han tenido que llamar a la policía ante el acoso que sufrieron en esos momentos.

Empresa de alarmas

Antonio B. M. es el administrador único de una empresa dedicada al comercio al por mayor de artículos de uso doméstico, con sede en San Sebastián de los Reyes. Su capital social es de 3.000 euros, según consta en el Registro Mercantil. De hecho, el Audi A-4 descapotable que empotró contra otros vehículos el pasado sábado pertenece a esta compañía. Según varias fuentes, tuvo una empresa de instalación y mantenimiento de alarmas que fue muy rentable hasta hace 10 años, justo antes del inicio de la crisis.

Con esa empresa ganó mucho dinero, pero, al parecer, lo dilapidó en viajes y en gastos innecesarios. A partir de ahí, ha creado otras sociedades, pero todas entraron en crisis y terminaron desapareciendo. De ahí que ahora Antonio B. M. pase por problemas económicos, según fuentes próximas a sus exparejas.

La fiscalía pide el ingreso en prisión provisional

La Fiscalía de Madrid solicitó este martes el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza del supuesto kamikaze de la M-30, Antonio B. M., de 52 años. El ministerio público le imputa un delito de conducción temeraria, tipificados en los artículos 380 y 382 del Código Penal.

El primer artículo recoge penas de prisión de seis meses a dos años y la retirada del carné de conducir de hasta seis años. El 382 especifica que, si el autor de la conducción temeraria hubiera ocasionado “un resultado lesivo constitutivo de delito”, los jueces aplicarán en su mitad superior la pena del delito con mayor condena. En este caso, al ser lesiones imprudentes, la pena no superaría los seis meses de prisión.

La vistilla para dirimir su ingreso en prisión se celebró en la habitación del hospital Clínico en la que se encuentra Antonio B. M. desde la madrugada del domingo en calidad de detenido.

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