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Puigdemont prepara con Mascarell el asalto a la alcaldía de Barcelona

El futuro de la incursión de la Crida en las municipales congela la candidatura de Munté

Ferran Mascarell, en 2017.
Ferran Mascarell, en 2017.

Faltan dos meses para que la plataforma del expresidente Carles Puigdemont, la Crida Nacional, celebre su asamblea fundacional. El partido panindependentista, sin embargo, ya tiene una meta volante: la alcaldía de Barcelona. Esquerra y el PDeCAT tienen sus candidatos pero la irrupción de la Crida modificará el tablero. El delegado del Govern en Madrid, Ferran Mascarell, sigue jugando a la ambigüedad sobre su candidatura si bien ayer, en una entrevista a Catalunya Ràdio, aceptó que habla del tema con Puigdemont. El paso adelante, dijo Mascarell, depende de “de que vea la posibilidad de que las cosas salgan razonablemente bien”.

El presidente de la Generalitat Quim Torra suele referirse a la necesidad de “crear momentos para hacer efectiva la república”. El entorno de Puigdemont ve en las municipales de 2019 una de esas ventanas de oportunidad. De ahí que quieran plantear la cita “en clave republicana”, emulando las elecciones generales de 1936, la Segunda República. Incluso dentro del Govern hay voces que abogan por adelantar las autonómicas y hacerlas coincidir también con las europeas. “Es vital ganar la capital del país. Se ha visto durante el 155 lo importante que habría sido tener una voz independentista al frente de Barcelona”, aseguró Torra a La Vanguardia el pasado domingo.

Torra y el propio Puigdemont son partidarios de que el independentismo concurra bajo una candidatura única en la capital catalana, para así tener más posibilidades ante Ada Colau y la muy posible plataforma que encabezará el exprimer ministro francés Manuel Valls. La lista independentista debería surgir de unas primarias, si bien ERC y la CUP ya han dicho que no participarán en la iniciativa y también descartan fundirse en la Crida. La idea de la gran consulta la propuso en marzo el filósofo y tertuliano Jordi Graupera, que también quiere presentarse como independiente.

El PDeCAT pone la campaña de Munté en el congelador

La candidatura de Neus Munté a la alcaldía de Barcelona no tiene ni jefe de campaña. Todo el engranaje electoral, a diez meses de las elecciones municipales, está congelado a la espera de que en el otoño se conforme la Crida y el PDeCAT decida cómo se integrará en el partido independentista. Y con unas encuestas poco halagüeñas de cara a una remontada.

La exportavoz del Govern de Carles Puigdemont llegó a ser la alcaldable tras imponerse en unas primarias a Carles Agustí, que ahora tiene un sitio en la nueva ejecutiva del partido. Incluso antes de que se celebraran las votaciones internas, la presentación de “una propuesta para Barcelona” del exlíder socialista Ferran Mascarell enrareció la carrera. La idea de unas primarias entre todas las fuerzas independentistas formulada por el filósofo Jordi Graupera añadió más ruido al proceso de los neoconvergentes que sin embargo se vieron dispuestos a analizar todas las posibilidades de confluencia.

Con todo, Munté tiene agenda: ya ha visitado algunas agrupaciones del partido para escuchar a los militantes, asiste a eventos vecinales y opina activamente en Twitter sobre lo que pasa en la capital catalana. Sin embargo, su campaña aún sigue sin arrancar.

Puigdemont inicialmente apoyó a su exportavoz en el Govern, Neus Munté, elegida en las primarias internas del PDeCAT antes de que el partido se enfrentara al cambio en la cúpula, forzado por el propio expresident. “Barcelona no puede estar en mejores manos que las tuyas”, le dijo Puigdemont a Munté el pasado mayo, en un vídeo de apoyo a su candidatura. “Más allá de la gente que te ha dado apoyo, hay mucha gente que está esperando esto, que recuperemos Barcelona”, agregó.

Sin embargo, la puesta en marcha de la Crida —en la que la formación neoconvergente confluirá de una manera aún por determinar— implicará que sus simpatizantes (unos 50.000, de momento), decidan si se tienen que presentar a las elecciones municipales y cómo diseñar sus listas. Para romper la idea de que la Crida es una mutación neoconvergente, mantener a Munté como cabeza de cartel sería un movimiento continuista.

Mascarell es otra de las posibilidades para competir con Ada Colau. Desde hace meses, el exsocialista realiza encuentros con diferentes profesionales de Barcelona para ultimar su propuesta, algo que no oculta, si bien a la hora de explicar si se lanzará a la arena de unas primarias es mucho más críptico. En mayo, como adelantó este diario, presentó las líneas maestras en una elaborada conferencia y allí dejó entrever que podría presentarse.

“Yo con Puigdemont he hablado [sobre la alcaldía] pero no en términos de apoyo directo o indirecto”, confesó ayer Mascarell en Catalunya Ràdio. “A una ciudad se la tiene que agarrar por el proyecto, no por las caras”, apostilló el delegado del Govern, en un intento de huir del debate nominalista. Para él, explicó, lo importante es el qué. Su propuesta, aseguró ayer, es un trabajo que deja a disposición de “la cara que tenga el visto bueno de muchos sectores”.

Fuentes cercanas a Mascarell aseguran que él preferiría ser designado directamente como candidato y que siente que podría representar a la perfección “la transversalidad” que busca representar la Crida. Se trata de un formato que chocaría con la idea de renovación que pregonan los impulsores del partido. En el PDeCAT su nombre es visto con reservas por haber presentado el manifiesto de la Crida y ser uno de los encargados de las ponencias en la asamblea neoconvergente.