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Bustos niega presiones para retirar multas de tráfico a familiares

El exalcalde de Sabadell admite en el juicio que fue "imprudente" en sus conversaciones telefónicas

Manuel Bustos entra en el juzgado este martes.
Manuel Bustos entra en el juzgado este martes.

Manuel Bustos tiene explicación para todo. Por más que las llamadas telefónicas le incriminen, el exalcalde socialista de Sabadell trata siempre de darles la vuelta. Bustos afronta desde este martes un nuevo juicio por el caso Mercurio. En esta ocasión, por pedir al jefe de la policía local que retirara dos multas de tráfico a su pareja y a sus hijos. El exedil ha negado las acusaciones —afronta cuatro años de cárcel por tráfico de influencias— y ha afirmado que nunca se aprovechó de su cargo.

El 28 de marzo de 2012, Bustos y su pareja, Montse Costa —entonces jefa de alcaldía— aparcaron el coche en una parada de bus junto a una guardería. Un agente les impuso una multa (de 200 euros) y la grúa no se llevó el coche de milagro, porque Costa apareció para impedirlo. El exalcalde empezó negando la mayor: la parada de autobús estaba “en la parte alta de la plaza”, por lo que no debió ser multado.

Según consta en el sumario, Bustos llamó minutos después al jefe de policía local, Josep Miquel Duran, que afronta una petición de seis años y medio de cárcel. “200 euros de multa. Tiene huevos (...) Mañana os ponéis de acuerdo la Montse y tú para arreglar lo de los 200 euros. Sí hombre sí, pero si eso cogen un papel y ya está”. Para la Fiscalía Anticorrupción, la llamada prueba que intentó evitar el pago, algo que efectivamente ocurrió. Al día siguiente, Duran llamó a su jefe para rendirle cuentas: “Hemos puesto que solicitamos anulación porque en la fotografía no se observa correctamente, ¿vale? Y ya está, la empresa lo anula y no sabe de quién es el coche”.

En el discurso exculpatorio de Bustos, sin embargo, esa conversación no prueba nada. Según su versión, llamó a Duran solo para recordarle que había una “instrucción” municipal según la cual “no debe multarse a los coches cerca de los colegios de 5 a 6 de la tarde”, cuando los padres acuden a recogerlos. “Mi preocupación”, ha agregado, “era evitar problemas de circulación y de seguridad de los alumnos”. En su favor, Bustos ha enfatizado que pudo haber salido a impedir que el coche se llevara la grúa y no lo hizo. “Como alcalde, no quería ejercer ninguna presión sobre los trabajadores de la grúa”.

Ayuda a los hijos

Bustos ha admitido que llamó a su jefe de policía “desde la indignación personal” porque había sufrido una “sanción injusta”. Ha asumido, incluso, que entonces era “bastante locuaz e imprudente” en sus conversaciones telefónicas. “Pero no daba instrucciones para cometer ninguna ilegalidad, eso no”, ha remarcado“¿Usted cree que yo le puedo dar a Duran una orden de ese tipo? Pues no, en ningún caso, es un profesional”, ha defendido a preguntas de la fiscal anticorrupción, Teresa Duerto.

Más vehemente si cabe se ha mostrado respecto a la segunda multa, impuesta el 22 de junio de 2012 a sus hijos Carlos y Alejandro. El coche estaba en una zona de carga y descarga y la grúa lo llevó al depósito. Según el sumario, Bustos intervino y llamó a Duran para que acudiera a la comisaría a ayudar a sus hijos. Éstos recuperaron el vehículo sin coste alguno porque Duran abonó la tasa.

El exmandatario del PSC ha admitido que pidió ayuda a Duran “como padre” porque uno de sus hijos se sometía ese día a una prueba médica delicada. Pero ha negado que pidiese la retirada de la multa. “Dije de forma reiterada que pagaría la multa, la grúa y lo que hiciera falta”. “Hay mucha gente que me odia y que podía utilizar a mis hijos en mi contra”, ha dicho Bustos, que a ratos se ha presentado ante la Audiencia de Barcelona como víctima. Ha lamentado que ya no es alcalde por el caso Mercurio, se ha quejado de que algunas conversaciones suyas no se han transcrito en el sumario en su integridad y ha protestado por el "daño público" que le ha causado el asunto de las multas.

La nulidad de las llamadas no prospera

La defensa de Bustos ha cuestionado las intervenciones telefónicas, que son la base probatoria del caso de las multas y de la otra media docena de procesos por corrupción que aún afronta. La Audiencia de Barcelona, sin embargo, ha rechazado la petición y ha recordado que las llamadas ya han sido avaladas por el Tribunal Supremo, que en febrero de 2016 ratificó la primera condena a Bustos por el caso Mercurio: un año y cuatro meses de cárcel, también por tráfico de influencias, por colocar a una excargo del Govern en un ayuntamiento.