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La Policía Municipal volverá a tener coches de ‘renting’ tras renunciar hace tres años

El Ayuntamiento de Madrid ultima un contrato que permitirá sumar 294 vehículos

Coches patrulla de la Policía Municipal aparcados delante de la unidad de Chamberí.
Coches patrulla de la Policía Municipal aparcados delante de la unidad de Chamberí.

La Concejalía de Seguridad, a cuyo frente está Javier Barbero, ha dado marcha atrás y ha decidido volver de nuevo a la fórmula del renting para la adquisición de nuevos vehículos patrulla de la Policía Municipal. Una de las primeras medidas que tomó el edil al llegar al cargo fue suspender un concurso adjudicado ya por el anterior equipo de gobierno municipal (del PP), justo cuando iban a ser entregados 140 vehículos. Tras tres años y después de sufrir problemas de mantenimiento, se está ultimando un nuevo contrato para 294 coches.

De los nuevos 294 vehículos, 105 serán camuflados y el resto rotulados (patrullas). Según fuentes de la Concejalía de Seguridad, el precio en este concurso se ha reducido a la tercera parte. En lugar de los 1.800 euros mensuales que, según sus cálculos, costaba cada vehículo en septiembre de 2015, el coste mensual será ahora de 600 euros. “Y todo esto con el añadido de que ahora todos los coches son híbridos, por lo que resultan más caros de adquirir que los motores diésel o gasolina”, añaden esas fuentes.

La razón que dio la Concejalía de Seguridad a mediados de septiembre de 2015 es que el concurso para los nuevos 140 coches tenía un precio excesivo y que este no se correspondía con su valor de mercado. Se llegó a insinuar que se había inflado el valor de la adjudicación. La entidad bancaria adjudicataria de aquel contrato ya tenía listos los vehículos. De hecho, se entregaban justo una semana después de que el Ayuntamiento rompiera unilateralmente el contrato. El banco descartó hacer declaraciones al respecto y no emprendió acciones legales por los daños causados por este hecho. La falta de esos 140 vehículos supuso reducir de un plumazo el 20% del parque móvil de la Policía Municipal, con los consiguientes aumentos en los tiempos de respuesta a las llamadas de los ciudadanos.

La concejalía acudió a una fórmula que permite la ley de compras para las Administraciones Públicas, como es acudir a un catálogo de productos publicado por el Ministerio de Hacienda. De esta forma, se pudieron comprar los vehículos sin tener que esperar a hacer un concurso. “El problema es que esa compra incluye solo el coche, pero luego hay que dotarlo con todos los dispositivos policiales, como la emisora, las luces azules y las sirenas, entre otros. Todo eso encarece el coche”, reconocen fuentes del sector.

Otro problema añadido es la sustitución en caso de avería o accidente. En el caso del renting, la compañía adjudicataria está obligada a reponer el vehículo en caso de que quede destrozado en un siniestro o tenga un fallo mecánico de tal gravedad que le impida circular. Eso no ocurre con la compra directa del Ayuntamiento, que debe adquirir más vehículos para tener de reserva ante las contingencias que vayan surgiendo. Esto ocurrió de hecho a las pocas semanas de entrar en servicio los nuevos patrullas adquiridos por la Policía Municipal. Uno de ellos quedó siniestro total, tras una persecución con los atracadores de un banco.

“Al ser coches propiedad del Ayuntamiento, también hay que contratar el seguro, con lo que se añade otro gasto más. En un principio, puede parecer que se ahorra dinero, pero, si se van sumando conceptos, la cuenta empieza a subir de manera muy rápida”, añaden fuentes del sector automovilístico.

El Ayuntamiento de Madrid había desechado la fórmula de la compra directa de los patrullas desde hacía más de dos décadas. “Hay que tener personal encargado del mantenimiento, con talleres propios, con lo que se está aumentando el gasto de personal y la compra de recambios. La experiencia nos había demostrado que el sistema no era rentable”, describe un mando policial.

Sin presupuesto para ITV

Otro problema al que se enfrentó la Concejalía de Seguridad fue que todo el mantenimiento corría de su cuenta, lo que incluye un detalle tan nimio como habilitar una partida para la sustitución de las ruedas. Al no disponer de ese dinero, las unidades que más kilómetros hacen al año vieron que no podían sacar sus coches a la calle debido a que las ruedas estaban lisas y ellos mismos incumplían la normativa de seguridad vial.

Fuentes de la concejalía reconocen que en este sentido hubo un problema puntual y que se solucionó a las pocas semanas. No opinan lo mismo algunos mandos consultados que recuerdan que no se previó que los vehículos tenían que pasar la inspección técnica de vehículos (ITV), por lo que tampoco había presupuesto para ello. “Tenemos coches tan destrozados que en algunos de ellos no se puede subir ni la ventanilla. Ahora, cuando llegue el verano, no importa tanto, pero en invierno se pasa muchísimo frío”, comenta un agente.

50.000 kilómetros al año

Uno de los principales problemas de los coches patrulla es la cantidad de kilómetros que hacen al cabo del año y la cantidad de manos por las que pasan. El tráfico en ciudad obliga a continuas paradas y arrancadas, con los consiguientes problemas de embrague y frenos. Si a ese panorama se une alguna persecución, la vida útil del vehículo queda bastante mermada.

Los coches patrulla de la capital suelen hacer una media de unos 50.000 kilómetros, según algunos mandos. Esa cantidad oscila según el distrito. En aquellos más extensos, como Fuencarral-El Pardo o Villaverde, suelen tener kilometrajes más altos que en Centro, donde las distancias son más cortas. Eso no supone que los motores estén mejor. Al revés, pueden sufrir más averías por las cuestas y acelerones, además de circular por calles más estrechas y con peor maniobrabilidad.

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